La creciente frecuencia de lluvias intensas representa un desafío para la conservación del Suelo en las regiones semiáridas de Argentina. Frente a este escenario, especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) destacaron la importancia de fortalecer las prácticas de manejo que minimicen la erosión hídrica y preserven el carbono orgánico, según informó Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).
Protección del Suelo: claves ante lluvias intensas en regiones semiáridas
Especialistas del INTA destacan la importancia de la cobertura vegetal y el carbono orgánico para proteger el Suelo y su productividad en zonas semiáridas.
Un estudio realizado por investigadores del INTA y del Conicet en la cuenca de El Morro, en la provincia de San Luis, reveló que la intensidad de la Erosión no depende únicamente del volumen de lluvia. La interacción entre la textura del suelo, el contenido de carbono orgánico y el manejo productivo aplicado en cada ambiente es crucial. Para analizar el comportamiento de los suelos frente a eventos extremos, los investigadores utilizaron un simulador de lluvia que reprodujo precipitaciones de alta intensidad, aplicando una lámina de 36 milímetros en apenas 10 minutos.
Según explicó Pablo Peralta, investigador del INTA-Conicet, los resultados fueron contundentes: "Los suelos bajo uso agrícola perdieron entre dos y siete veces más sedimentos que aquellos cubiertos por vegetación natural durante eventos de lluvias intensas". El trabajo también comprobó que los lotes agrícolas con menor contenido de carbono orgánico presentan una mayor vulnerabilidad frente a la erosión. De acuerdo con Juan Cruz Colazo, investigador de la Estación Experimental Agropecuaria San Luis, la reducción de este componente disminuye la estabilidad estructural del suelo y facilita el desprendimiento de partículas durante las precipitaciones.
Cobertura vegetal y carbono: herramientas de conservación del Suelo
A partir de los resultados obtenidos, los especialistas remarcaron que mantener una adecuada cobertura vegetal constituye la estrategia más eficiente para disminuir la erosión hídrica. El INTA recomienda conservar al menos un 30% de cobertura sobre la superficie del suelo mediante el uso de cultivos de cobertura, como el centeno durante los barbechos, y un manejo adecuado de los rastrojos dentro de los sistemas de siembra directa. "Estos cultivos amortiguan el impacto de la gota de lluvia y, mediante el desarrollo de sus raíces, contribuyen a mantener unidos los agregados del suelo", explicó Colazo. En ambientes donde el contenido de carbono orgánico es inferior al 0,5%, o en zonas marginales donde la agricultura resulta poco viable, los investigadores proponen incorporar pasturas perennes, como alfalfa o pasto llorón, especies que favorecen la recuperación de la estabilidad estructural y contribuyen a restaurar la calidad del suelo.
Estrategias adaptadas y visión integral para la Producción sustentable
Los especialistas también destacaron que las prácticas de conservación deben ajustarse a las características de cada tipo de suelo. Mientras que los suelos arenosos requieren mantener una cobertura permanente para evitar el desprendimiento de partículas, los franco arenosos demandan una atención especial debido a que combinan altos niveles de escurrimiento con una elevada susceptibilidad al arrastre de sedimentos. Finalmente, desde el INTA remarcaron que la conservación del suelo debe abordarse con una visión integral que contemple toda la cuenca. En este sentido, la implementación de obras de sistematización, como las terrazas, permite disminuir la velocidad del escurrimiento superficial, favorecer la infiltración del agua y reducir significativamente las pérdidas de suelo durante los eventos de lluvias intensas, contribuyendo a la Producción sustentable y mitigando los efectos del Cambio climático.
Para los investigadores, la combinación de cobertura vegetal, recuperación del carbono orgánico y obras de conservación constituye una estrategia fundamental para enfrentar un escenario climático cada vez más variable, proteger uno de los principales recursos productivos del país y garantizar la sustentabilidad de la agricultura en las regiones semiáridas.
FUENTE: Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)