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Integración

Sector agropecuario: una agenda común para innovar

El INTA y sus pares del Cono Sur buscan una agenda común para acelerar la innovación y dar nuevas respuestas al sector agropecuario.

10 de agosto de 2026 - 15:11

¿Cómo lograr que la innovación en el sector agropecuario llegue más rápido al campo? La pregunta atravesó el panel “INIAs Cono Sur: cómo escalar la innovación que el agro necesita”, realizado en el marco del último Congreso Aapresid y del cual participaron los máximos referentes de los institutos nacionales de investigación de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay.

Del encuentro formaron parte Silvia Massruhá, presidente de Embrapa (Brasil); Carlos Furche, director nacional del INIA Chile; Miguel Sierra, presidente del INIA Uruguay; Orlando Noldin, director general de Programas de Investigación del IPTA (Paraguay), y Nicolás Bronzovich, presidente del INTA (Argentina). La moderación estuvo a cargo de María Beatriz “Pilu” Giraudo, presidente del Senasa.

¿La conclusión? Generar nuevas tecnologías ya no alcanza. Los referentes coincidieron en que los sistemas de investigación y desarrollo deberán fortalecer sus alianzas institucionales, ampliar la cooperación regional, sumar al sector privado como socio estratégico y encontrar mecanismos que permitan acelerar la transferencia del conocimiento hacia los productores.

Innovación que llegue al campo

Al abrir el panel, Giraudo puso sobre la mesa uno de los principales desafíos que enfrenta hoy la producción agropecuaria: tomar decisiones de largo plazo en un escenario en el cual las demandas cambian cada vez más rápido y los avances científico-tecnológicos aceleran los tiempos de respuesta.

En ese contexto, la presidente del Senasa resaltó el valor de que los cinco institutos nacionales de investigación trabajen sobre una agenda común. Una definición que terminó funcionando como hilo conductor durante buena parte del intercambio.

Desde Brasil, Massruhá destacó que la agricultura actual tiene un nivel de complejidad muy superior al de cinco décadas atrás. Ya no se trata únicamente de producir alimentos, fibras o energía: la actividad también se vincula con áreas como la salud, la gastronomía y el turismo, ampliando así las demandas sobre los sistemas de ciencia, tecnología e innovación.

Datos e inteligencia artificial

Para Massruhá, uno de los principales desafíos pasa justamente por acortar la distancia entre la generación de una tecnología y su utilización efectiva. Según planteó, el reto ya no consiste únicamente en desarrollar soluciones, sino en lograr que lleguen al productor, sean adoptadas y permitan medir concretamente su impacto.

La referente de Embrapa también puso el foco sobre las oportunidades que abren los datos, la inteligencia artificial y las herramientas digitales. En ese sentido, consideró que estas tecnologías permitirán avanzar hacia una agricultura más predictiva, sostenible y regenerativa, integrando información a lo largo de toda la cadena productiva.

La mirada encuentra puntos en común con el proceso que atraviesa el INTA. Bronzovich explicó que el organismo argentino avanza en una transformación orientada a alinear su agenda con las demandas concretas del sector productivo, en un escenario atravesado por las cadenas de suministro, la transformación digital, la velocidad del cambio tecnológico y nuevas exigencias de los mercados.

INTA acelera su transformación

En ese nuevo esquema, Bronzovich planteó un cambio en el rol tradicional de los institutos de investigación. Ya no se trataría solamente de ejecutar proyectos propios, sino de convertirse en plataformas donde la innovación ocurra a partir de la articulación entre distintos actores.

¿El objetivo? Acelerar la generación de soluciones capaces de aumentar la productividad, bajar costos y reducir el impacto ambiental, contribuyendo al mismo tiempo al crecimiento económico de los países.

En ese camino aparece también el Procisur como una herramienta estratégica. Bronzovich destacó su rol en la construcción de agendas compartidas entre los cinco países del Cono Sur, aunque advirtió que la velocidad actual de los procesos de innovación obliga a profundizar todavía más esa integración.

El desafío de construir una red regional de excelencia

El planteo del presidente del INTA apunta a pasar de instituciones nacionales de excelencia a una verdadera red regional. La apuesta es compartir capacidades, conocimiento y recursos para posicionar al Cono Sur como un referente global en innovación agropecuaria.

También el sector privado aparece en esa ecuación. Para Bronzovich, su participación creciente dentro de los sistemas de innovación constituye una tendencia positiva e irreversible. El desafío será entonces fortalecer la articulación público-privada, compartir recursos y generar proyectos conjuntos que aprovechen las capacidades ya instaladas en cada uno de los países.

Desde Uruguay, Sierra coincidió en que la meta final debe ser desarrollar tecnologías capaces de transformar efectivamente la realidad de los productores y de la sociedad. Para lograrlo, propuso combinar sistemas modernos de extensión y transferencia tecnológica con herramientas digitales e inteligencia artificial.

Datos, propiedad e innovación

Sin embargo, la transformación digital también suma interrogantes. Sierra advirtió sobre los desafíos vinculados con la gobernanza de las plataformas, la propiedad intelectual y el intercambio de datos, cuestiones que deberán encontrar respuestas si la región pretende consolidar verdaderos ecosistemas de innovación.

En ese sentido, destacó que el Procisur ya funciona como una plataforma en la cual los países no solo intercambian información y capacidades, sino que además avanzan en tecnologías y proyectos conjuntos.

Desde Chile, Furche incorporó otro dato central al debate: la necesidad de producir cada vez más alimentos utilizando menos agua y menos suelo, mientras aumenta la inestabilidad climática. Frente a ese escenario, ubicó a la investigación y la innovación como herramientas centrales para sostener la producción.

IA e ingeniería genética: las tecnologías que mira el agro

El director nacional del INIA Chile reconoció que cada país mantiene prioridades particulares, pero subrayó que buena parte de los desafíos son compartidos. Por eso, consideró clave construir las agendas de investigación junto con el sector productivo y aprovechar herramientas como la inteligencia artificial, la ingeniería genética y otras nuevas tecnologías para acelerar los procesos de innovación.

Furche también remarcó la importancia de profundizar tanto la cooperación público-privada como el trabajo conjunto entre instituciones estatales. En una América Latina caracterizada por su diversidad productiva, el desafío será entender qué necesita cada territorio y, al mismo tiempo, identificar aquellos problemas para los cuales una respuesta regional puede ser más eficiente.

En ese punto coincidió con Bronzovich: compartir conocimiento, recursos genéticos y capacidades científicas será determinante para potenciar el desarrollo de los países y evitar esfuerzos aislados frente a problemáticas comunes.

Paraguay redefine su estrategia

La necesidad de cambiar también fue destacada desde Paraguay. Noldin explicó que el IPTA inició un proceso de reestructuración estratégica para adaptarse a las nuevas demandas del sector productivo y a un escenario en el cual acceder a financiamiento externo resulta cada vez más complejo.

Frente a esa realidad, el instituto paraguayo impulsa una reingeniería operativa apoyada en sus propios equipos técnicos y en el fortalecimiento de alianzas institucionales. La meta pasa por generar respuestas más ágiles ante los principales desafíos productivos y sociales.

Así, los cinco países dejaron una señal común desde Aapresid: la innovación agropecuaria ya no dependerá solamente de qué tecnología sea capaz de generar cada instituto, sino de la velocidad con la cual logren vincularse, compartir capacidades, sumar al sector privado y transformar ese conocimiento en soluciones concretas para el productor.

FUENTE: INTA

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