La industria avícola enfrenta el desafío global del descarte de aproximadamente seis mil millones de pintitos machos anualmente. Una nueva tecnología, que combina imágenes hiperespectrales e Inteligencia Artificial, ofrece una solución prometedora. Desarrollada por investigadores de la Universidad de Illinois, permite identificar el sexo y la viabilidad de los embriones en los primeros días de incubación, sin romper la cáscara.
La Inteligencia Artificial revoluciona la avicultura para reducir descarte de machos
Un sistema con Inteligencia Artificial y sensores ópticos logra identificar el sexo y viabilidad de embriones, reduciendo el descarte de 6 mil millones de pintitos machos.
Este avance busca abordar dos problemas clave en los incubatorios: las pérdidas económicas por mortalidad embrionaria y la necesidad de alternativas al descarte de machos en las líneas de ponedoras. La mortalidad embrionaria puede superar el diez por ciento de los huevos incubados, generando perjuicios económicos y riesgos sanitarios por la proliferación de microorganismos. Actualmente, la ovoscopia es el método principal para el diagnóstico veterinario de la viabilidad embrionaria, pero requiere inspecciones frecuentes y mano de obra especializada.
El sistema desarrollado analizó trescientos huevos, utilizando sensores ópticos para captar información más allá de la luz visible. Los modelos de Inteligencia Artificial fueron entrenados para reconocer patrones asociados a embriones vivos o inviables, logrando una precisión del noventa y siete por ciento en la detección de mortalidad embrionaria al cuarto día de incubación. En cuanto a la identificación del sexo, los algoritmos alcanzaron un setenta y cinco por ciento de precisión antes del inicio de la incubación, un paso crucial para evitar la eclosión de pintitos machos no deseados en la producción de huevos.
Impacto en la Avicultura y Bienestar Animal
La implementación de esta tecnología tiene un impacto significativo en la avicultura. Al identificar tempranamente los huevos con embriones inviables o machos, se optimizan los recursos de incubación y se reduce el número de nacimientos de animales que no tienen un propósito comercial en la producción de huevos. Esto no solo mejora la eficiencia productiva, sino que también contribuye a las prácticas de bienestar animal al evitar el descarte post-eclosión.
Además de la viabilidad y el sexo, la investigación de la Universidad de Illinois también exploró el uso de sensores ópticos para evaluar características físicas de los huevos, como la resistencia y el espesor de la cáscara, y la proporción de yema, sin necesidad de romperlos. La visión a futuro es integrar estos sensores con la Inteligencia Artificial y la automatización, desarrollando equipos con brazos robóticos capaces de clasificar huevos a gran escala de manera automática, según los resultados obtenidos. Esta iniciativa fue reportada por Globo Rural.
FUENTE: Globo Rural (Brasil)