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Dilema sanitario

Influenza aviar: ¿Vacunar o no vacunar?

Con la influenza aviar ya en granjas comerciales, el sector debate si la vacunación es la mejor defensa sanitaria o un riesgo para las exportaciones.

Por Redacción de MOTIVAR 8 de marzo de 2026 - 08:00

La reciente pérdida del estatus sanitario de la Argentina como país libre de influenza aviar altamente patógena (IAAP) ha encendido todas las alarmas en la industria avícola y veterinaria nacional. Con el avance del virus hacia establecimientos comerciales, el debate sobre las estrategias de contención se ha polarizado.

En una reciente entrevista radial concedida al programa La Red Rural, Javier Prida, presidente de la Cámara de Productores Avícolas (CAPIA), puso sobre la mesa un dilema urgente y complejo: el choque entre la necesidad sanitaria de vacunar y las exigencias comerciales de los mercados internacionales.

El dilema: salud productiva vs. barrera exportadora

El corazón de la controversia radica en la falta de consenso dentro de la propia cadena avícola. Según relata Prida, la división es clara entre quienes producen carne y quienes producen huevos. "Hay una discusión, los compañeros y los amigos productores de pollo no quieren la vacunación porque dicen, 'Me cierran los mercados.' Y nosotros decimos, 'Sí, pero hay que vacunar'. Así como estamos te cierran los mercados de todas formas", planteó el dirigente durante la entrevista.

El titular de CAPIA expuso las profundas contradicciones de las normativas del comercio global, calificándolas como una "ridiculez". Para ilustrarlo, apuntó directamente a las grandes potencias: "Si yo vacuno en la Argentina, China me cierra el mercado automáticamente. Pero China vacuna en China". La situación con Europa no es menos paradójica: "Ya empezaron a vacunar países de la Unión Europea. Y si yo le quiero vender a la Unión Europea, le tengo que vender libre de vacunación".

Influenza aviar y una realidad ineludible

Ante la realidad ineludible de que el virus ya ingresó a las granjas comerciales de Buenos Aires y Córdoba, lo que provocó de facto la pérdida del estatus sanitario ante la OMSA y la suspensión de exportaciones a varios destinos, Prida es tajante en su razonamiento: "No estamos vacunando, tenemos influenza aviar y nos cierran los mercados. Y si vacunamos, nos cierran los mercados. ¿No vale la pena vacunar y listo, y se terminó?", planteó.

Su propuesta superadora es emular a otras naciones mediante la 'regionalización: "Haremos compartimentos estancos como hacen países que vacunan y negocian con sus países compradores diciendo: 'Yo te mando la mercadería o el producto terminado desde granjas no vacunadas y que en el resto del país se pueda vacunar'". De hecho, el Senasa ya logró sostener exportaciones con más de 35 países aplicando criterios de zonificación y compartimentación.

La asimetría del impacto y números en rojo

Para argumentar a favor de la inoculación, Prida puso sobre la mesa un porcentaje clave que dimensiona el riesgo que se toma al no vacunar: "La exportación total de la Argentina de productos avícolas es el 5,25% del total de la producción nacional". Es decir, se pone en riesgo de aniquilación a casi el 95% de la producción destinada al consumo interno para proteger una cuota exportadora mínima.

El impacto de un brote es devastador y, sobre todo, asimétrico. El protocolo de contingencia del Senasa exige el sacrificio sanitario de los animales en los focos detectados, seguido de rigurosas tareas de limpieza y desinfección. "El productor que tiene influenza aviar queda en la calle, no hay indemnizaciones, viene el Estado, te mata todos los animales y estamos desnudos", denunció Prida.

Esta crudeza se agrava en el sector de postura (huevos), que tiene una estructura muy distinta a la de los pollos de engorde. "Un productor de pollo que tiene 200 granjas integradas, le toca influenza aviar en 10 granjas, le quedan 190. Un productor de huevos le toca influenza, es la única granja que tiene y queda en la calle", sentenció el presidente de CAPIA. Casualmente, uno de los últimos brotes reportados por el Senasa afectó justamente a un establecimiento de producción de huevos en Alejo Ledesma, en la provincia de Córdoba.

Alerta sanitaria global

A este complejo panorama nacional se suma una alerta sanitaria global ineludible. A marzo de 2026, la panzootia del virus H5N1 persiste en los cinco continentes. Los desafíos en bioseguridad no solo implican un riesgo económico para los productores, sino también un peligro latente para la salud pública. Históricamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha registrado 994 casos en humanos, con una alarmante tasa de letalidad cercana al 48% (476 muertes). Con la creciente detección de infecciones en mamíferos, el enfoque preventivo bajo el concepto de "Una sola salud" se vuelve una obligación ineludible para el Estado y los productores.

El sector veterinario y avícola argentino se encuentra en una encrucijada histórica. Mientras el reloj epidemiológico sigue corriendo, el debate planteado por CAPIA exige decisiones de fondo: proteger al productor primario de la quiebra total o mantener la mirada fija en las normativas —a veces contradictorias— del mercado internacional.

FUENTE: La Red Rural

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