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Sustentabilidad

Engordar el suelo como si fuera una vaca

Para mejorar el suelo, hay que alimentarlo como a una vaca. Las raíces, pasturas y cultivos son clave para sistemas sostenibles y productivos.

21 de diciembre de 2025 - 08:00

Engordar el suelo como si fuera una vaca. Con esa metáfora, el investigador Gervasio Piñeiro explicó que, para ganar materia orgánica, el suelo necesita una dieta constante basada en raíces, pasturas y cultivos de servicio. Así, puede fortalecerse y sostener la productividad a largo plazo.

Durante una jornada técnica del CREA Sudeste en Buenos Aires, Piñeiro destacó que los sistemas mixtos —que integran agricultura y ganadería— permiten un aporte significativo de materia orgánica. Según estudios realizados por la FAUBA, estos modelos logran mejoras del 30% en variables como el rendimiento y la salud del suelo.

Además, Piñeiro alertó que la agricultura continua degrada el suelo, mientras que las pasturas lo regeneran. ¿La clave? Las raíces. Son diez veces más eficientes que la biomasa aérea para formar carbono, y su combinación con leguminosas mejora también la fracción negra de la materia orgánica.

Suelos integrados, sistemas más eficientes

Integrar agricultura y ganadería mejora el desempeño productivo y ambiental. Según un análisis global de la literatura científica, realizado por los investigadores de la FAUBA Lautaro Nasta y Gastón Oñativia, los sistemas mixtos muestran efectos positivos cercanos al 30% en variables productivas (rendimiento de grano o carne) y ambientales (carbono del suelo, salud física y menor emisión de gases de efecto invernadero).

La ganadería es la que más mejora al integrarse con la agricultura. La agricultura, en cambio, es la que más gana ambientalmente cuando rota con pasturas: aumenta la estructura, la actividad biológica, el carbono y reduce emisiones. “A la agricultura le hace muy bien pasar por la ganadería”, resumió Piñeiro.

Experimentos comparativos entre agricultura continua, agricultura fertilizada y rotaciones con pasturas mostraron que las pasturas recuperan la materia orgánica, mientras que los cultivos agrícolas la disminuyen. “La materia orgánica es un indicador clave”, advirtió el investigador.

Ese resultado no se explica por lo que se cosecha en la superficie. Aunque la agricultura extrae toneladas de grano y la ganadería solo kilos de carne, el balance final se acerca: “Estamos respirando o cosechando mucho carbono en ambos sistemas”. La diferencia está bajo tierra, en la biomasa radicular. Las pasturas dejan más raíces y capturan carbono con mayor eficiencia.

El nitrógeno confirma esa diferencia. La agricultura exporta entre 100 y 200 kg de N/ha en grano, mientras que una vaca retira apenas dos o tres kilos. Ese bajo retiro, más la fijación de las leguminosas en pasturas, genera excedentes que facilitan la captura de carbono. “La materia orgánica no se forma sin nitrógeno; el suelo necesita N para engordar”, dijo.

Diseñar sistemas integrados implica rotaciones con más raíces y un balance positivo de nutrientes. En palabras de Piñeiro: “Deberíamos medir cuántas raíces producimos y cuál es el balance de nitrógeno en cada manejo”.

Brecha de carbono: un nuevo diagnóstico

Un nuevo método desarrollado por el LART-CONICET permite medir esa formación con precisión, incluso durante el crecimiento del cultivo. Así, se demostró que el suelo se nutre con el cultivo vivo, no solo con el rastrojo.

El método consiste en muestrear un lote productivo y, como referencia, un ambiente cercano sin agricultura —bosque, pastizal o monte— y convertir ambos a toneladas de carbono por hectárea. Si el suelo natural tiene 35 y el agrícola 12, la brecha es de 23; si tiene 92 y el lote 60, la brecha es de 32. Lo importante es la distancia al potencial: “Un suelo puede tener mucho carbono y, aun así, estar lejos de lo que podría tener”.

Por último, el experto subrayó la necesidad de diagnosticar qué tipo de materia orgánica falta antes de planificar rotaciones: si falta marrón, hacen falta raíces; si falta negra, hay que sumar nitrógeno con leguminosas. En definitiva, la rotación ya no es una receta, sino una herramienta de diagnóstico.

FUENTE: Contenidos CREA

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