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Alerta

Clima extremo pone en alerta al campo por un Niño histórico

El clima enciende alarmas en el sector agropecuario ante un posible Niño récord que generaría lluvias intensas, eventos extremos y nuevos desafíos productivos.

17 de abril de 2026 - 08:00

El clima vuelve a ubicarse en el centro de la escena productiva tras la advertencia de CRA sobre un posible “súper El Niño” para 2026-2027, un fenómeno que, de confirmarse, podría ubicarse entre los más intensos registrados y generar impactos directos en el sector agropecuario.

Desde Confederaciones Rurales Argentinas manifestaron su preocupación por la evolución de los pronósticos climáticos, tanto internacionales como locales, que anticipan un marcado calentamiento del Pacífico ecuatorial.

Clima en alerta

Este proceso, en caso de intensificarse, no solo implicaría mayor liberación de calor, sino también un aumento significativo en la capacidad de transporte de humedad en la atmósfera.

Las consecuencias serían concretas: lluvias más intensas, mayor frecuencia de eventos extremos y un riesgo elevado de inundaciones, especialmente en regiones productivas de Sudamérica. En Argentina, los informes del Servicio Meteorológico Nacional ya reflejan señales consistentes, con proyecciones de precipitaciones por encima de lo normal para el otoño-invierno 2026 en amplias zonas del país.

Impacto agropecuario

A este escenario se suma una tendencia a temperaturas superiores a los promedios históricos, lo que potencia la inestabilidad atmosférica. Para el sector agropecuario, esto implica un doble desafío: complicaciones en la cosecha gruesa por excesos hídricos y una planificación más compleja para la siembra de fina, con suelos saturados y menores ventanas operativas.

Pero el impacto no se limita a las lluvias. La mayor frecuencia de tormentas intensas, ráfagas, granizo y olas de calor configura un contexto de alta variabilidad, donde la gestión del riesgo será clave. En este sentido, desde CRA recomiendan anticiparse con estrategias concretas como mejorar sistemas de drenaje, ajustar la logística y monitorear de forma permanente los pronósticos de corto plazo.

El escenario también exige mayor articulación con organismos técnicos y gobiernos provinciales para mitigar daños en infraestructura rural, especialmente caminos. A la par, se vuelve imprescindible contar con políticas públicas que acompañen estas contingencias climáticas crecientes.

La previsibilidad y el acceso a información confiable serán determinantes. El mensaje es claro: frente a un clima cada vez más extremo, anticiparse ya no es una opción, sino una necesidad para sostener la producción.

FUENTE: CRA

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