La Organización Mundial de Sanidad Animal aprobó su 8° Plan Estratégico, que marcará las prioridades de trabajo para el período 2027-2031. La decisión fue tomada días atrás, durante la Sesión General de la OMSA, luego de un proceso de consultas con sus países miembro.
El documento se presenta en un contexto de mayor presión sobre los sistemas de sanidad animal. De acuerdo con el informe sobre el Estado de la Sanidad Animal en el Mundo, publicado por la OMSA el 13 de mayo, más del 20% de la producción animal mundial se pierde cada año por enfermedades prevenibles, mientras que la inversión global en sistemas de sanidad animal no llega a U$S 1.000 millones anuales.
Tres ejes de trabajo
El nuevo plan ordena la estrategia de la OMSA en tres líneas principales. La primera apunta a reforzar las normas internacionales sobre sanidad y bienestar animal, con el objetivo de que mantengan sustento científico, puedan adaptarse a nuevos riesgos y resulten aplicables para los países miembro.
Estas normas son la base para el comercio seguro, la elaboración de políticas públicas y la organización de sistemas sanitarios eficaces. Por eso, la OMSA plantea fortalecer la participación de los países en su elaboración y revisar los obstáculos que puedan limitar su adopción.
El segundo eje se enfoca en los sistemas nacionales de sanidad y bienestar animal. Allí, el organismo identifica necesidades en recursos humanos, vigilancia epidemiológica y preparación ante emergencias. El plan propone fortalecer capacidades, promover el intercambio de conocimientos y sostener un abordaje de Una sola salud, considerando los vínculos entre salud animal, humana y ambiental.
Más prevención y menos respuesta tardía
La tercera línea estratégica busca elevar el lugar de la sanidad animal en las agendas políticas y de inversión. Para la OMSA, la falta de financiamiento suficiente incrementa los riesgos de pérdidas productivas, inseguridad alimentaria, enfermedades zoonóticas y emergencias sanitarias de mayor escala.
En ese sentido, el plan propone reforzar la comunicación y la incidencia ante decisores públicos, organismos internacionales y otros actores vinculados a los sistemas productivos y sanitarios. El objetivo es que la sanidad animal sea considerada un componente central de la seguridad sanitaria, la estabilidad económica y el desarrollo sostenible.
El enfoque general apunta a pasar de una gestión principalmente reactiva de las crisis a una estrategia preventiva, basada en sistemas más preparados, con mejores herramientas de vigilancia y respuesta.
Implementación desde 2027
Aunque el 8° Plan Estratégico entrará formalmente en vigencia en 2027, su aprobación abre una etapa de transición. La OMSA prevé trabajar con hojas de ruta globales y regionales, además de marcos de seguimiento para evaluar avances en la implementación.
El éxito del plan dependerá del compromiso de los países miembro y de sus socios técnicos y financieros. La agenda planteada por la OMSA resume una prioridad concreta para los próximos años: fortalecer la prevención, sostener la cooperación internacional y mejorar la capacidad de los servicios veterinarios frente a riesgos sanitarios cada vez más complejos.
FUENTE: OMSA