El debate sobre el Bienestar animal en la producción de foie gras alcanzó un punto crítico en Brasil, donde un proyecto de ley para prohibir su elaboración y venta fue enviado a sanción presidencial. La medida, que posicionaría a Brasil como pionero en América Latina, responde a las preocupaciones por la alimentación forzada de aves, según informó Globo Rural.
El foie gras, "hígado gordo" en francés, se obtiene de patos o gansos sometidos a engorde intensivo. Este proceso, conocido como gavage, implica la administración de grandes cantidades de alimento energético directamente en el esófago de las aves mediante un tubo. La práctica se extiende por dos o tres semanas, con dos o tres sesiones diarias, buscando una hipertrofia hepática significativa para lograr la textura y sabor característicos del producto.
Impacto en el Bienestar Animal
Un informe de 1998 del Comité Científico de Salud y Bienestar Animal de la Unión Europea detalló las consecuencias para las aves. Se observó que los animales evitan el contacto con los tratadores durante el gavage, interpretado como aversión. El aumento del hígado puede alterar la postura, dificultar la locomoción y causar que las aves pasen la mayor parte del tiempo sentadas. La introducción repetida del tubo en el esófago puede generar dolor y lesiones en una región sensible. La hipertrofia hepática representa una condición patológica que provoca malestar y problemas fisiológicos.
Además, el sistema de producción contrasta con el comportamiento natural de patos y gansos, animales que exploran el ambiente, buscan alimento y tienen una vida social activa. En las granjas, especialmente en sistemas de confinamiento, estas actividades esenciales para el Bienestar animal están severamente limitadas o impedidas.
La técnica del foie gras tiene orígenes milenarios, con evidencias de alimentación intensiva de gansos en el antiguo Egipto hace más de 4.500 años. La práctica también fue mencionada por autores clásicos como Heródoto y Homero. A lo largo de los siglos, se adaptó, especialmente en el sudoeste de Francia, donde en el siglo XVII ya se asemejaba al modelo actual. Productores franceses, como Eric Lafenêtre, argumentan que la práctica es tradicional y que las aves acuáticas poseen características fisiológicas que facilitan la ingesta de grandes volúmenes de alimento. En una entrevista de 2013 con Globo Rural, Lafenêtre afirmó que su gavage no era cruel, realizando el proceso "pato por pato" en 15 segundos, a diferencia de las máquinas neumáticas industriales que "hacen" hasta 20 patos por minuto.
Diversos países prohíben la producción de foie gras por considerarla incompatible con el Bienestar animal. Sin embargo, la venta y el consumo suelen seguir permitidos, lo que hace que las prohibiciones totales sean menos comunes. En Brasil, el municipio de São Paulo intentó prohibir la producción y comercialización en 2015, bajo la gestión del entonces alcalde Fernando Haddad, pero la ley fue declarada inconstitucional por el Tribunal de Justicia. En Nueva York, la justicia autorizó en 2026 la aplicación de una ley similar, aprobada en 2019, aunque el tema sigue en disputa judicial.
La discusión sobre la Alimentación animal forzada y sus implicaciones para la Salud animal de las aves continúa generando debate global, con legislaciones que buscan equilibrar la tradición culinaria con los principios éticos de la producción. La Avicultura intensiva enfrenta desafíos crecientes en este contexto.
FUENTE: Globo Rural (Brasil)