La producción láctea en Argentina exhibe una marcada concentración, donde un reducido número de establecimientos aporta una porción significativa del volumen total. Esta tendencia, que se profundiza con el tiempo, revela una disparidad creciente en la estructura productiva del sector, según datos recientes.
Concentración de la producción láctea acentúa la disparidad sectorial
La producción láctea argentina muestra una creciente concentración: el 33,4% del volumen total proviene de solo el 6,9% de los tambos, según el OCLA.
Un informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) actualizado a julio de 2026, detalla que el país cuenta con 8.779 unidades productivas o tambos, que albergan 1,5 millones de vacas. El promedio de producción láctea por tambo se sitúa en 3.843 litros diarios, con 171 vacas por unidad productiva aportando unos 25 litros de leche por día cada una.
Sin embargo, estos promedios ocultan una disparidad significativa. Los algo más de 600 tambos que superan los 10.000 litros de producción diaria, representando el 6,9% del total de establecimientos, generaron el 33,4% de la producción láctea total durante julio de 2026. En contraste, cerca de 4.000 tambos, que producen menos de 2.000 litros diarios y constituyen el 45,6% del total, aportaron solo el 11,9% de la producción nacional.
Evolución de la producción láctea
La comparación de estos datos con los de 2010, también realizada por el OCLA, confirma una tendencia de concentración. Entre 2010 y 2026, los tambos de menor escala (menos de 2.000 litros diarios) redujeron su participación relativa en la producción láctea total. Por otro lado, los tambos de más de 10.000 litros diarios multiplicaron casi por 7 su participación tanto en cantidad de establecimientos como en el volumen de producción.
El Observatorio explicó que la mayor reducción no se observa en los tambos más pequeños, a menudo de producción familiar y ubicados en cuencas no tradicionales. En cambio, la disminución más pronunciada ocurre en aquellos establecimientos que superaron los 2.000 litros diarios pero no lograron escalar a una mayor envergadura, debido a factores como la sucesión familiar, la superficie disponible, el acceso a financiamiento o la incorporación de tecnologías.
Esta realidad estructural del sector lechero argentino plantea desafíos significativos para la formulación de políticas públicas. La Dirección Nacional de Lechería de la Secretaría de Agricultura y el INTA Rafaela, que ha experimentado una reducción de su personal técnico, enfrentan el reto de abordar esta dinámica de concentración y sus implicaciones para la sostenibilidad de la cadena láctea.