El concepto de beef on dairy emerge como una estrategia clave para el sector del tambo en Argentina. Esta práctica consiste en cruzar las vacas lecheras con menor productividad con toros de razas cárnicas, buscando transformar los excedentes en animales de mayor valor. Las vacas de élite, en tanto, continúan recibiendo semen sexado para la reposición del rodeo.
Nicolás Welschen, médico veterinario del INTA Rafaela, destacó la relevancia de esta iniciativa. Durante una jornada organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) en Humboldt el 13 de agosto, que congregó a 400 asistentes, Welschen explicó que el beef on dairy permite agregar valor a los terneros lecheros mediante cruzas terminales, principalmente con Angus, mejorando su aptitud y calidad cárnica.
Esta estrategia busca clasificar el rodeo, conservar las mejores vacas con semen sexado y convertir excedentes en carne, diversificando el ingreso del tambo con un sistema flexible. Welschen subrayó que, aunque la rentabilidad principal sigue siendo la leche, el potencial de la carne ofrece una vía para aumentar los ingresos, especialmente en un contexto donde la lechería atraviesa una situación económica desafiante.
El sistema se caracteriza por su flexibilidad. Si el valor de la leche disminuye, el productor puede optar por el beef on dairy, y si la situación de la lechería mejora, puede retomar el uso de semen sexado para la reposición sin mayores cambios en la infraestructura. Esta adaptabilidad obliga a los productores a analizar la estructura del establecimiento, clasificando el rodeo y definiendo qué vacas recibirán semen sexado y cuáles se inseminarán con razas carniceras.
El concepto de beef on dairy se consolida como una respuesta estratégica integral frente a los cambios en la eficiencia reproductiva y la genómica del último decenio. La adopción masiva de tecnologías como el semen sexado y las pruebas genómicas ha transformado la estructura de reposición de los rodeos lecheros, generando una abundancia de vaquillonas. Esta situación convierte la disponibilidad de reemplazos en una oportunidad de diversificación productiva y mejora de la reproducción bovina.
La dinámica del rodeo lechero moderno enfrenta una paradoja en términos de longevidad. El promedio de permanencia de una vaca en el sistema es de aproximadamente 3 años tras su primer parto, lo que equivale a menos de 3 lactancias. Sin embargo, el modelo de optimización económica sugiere que una vida productiva de 6 años sería ideal. La transición hacia el cruzamiento permite romper este ciclo ineficiente al reservar la reposición lechera solo para las hembras de mayor mérito genético y optimizar la genética bovina.
Paralelamente, las vacas menos productivas o con limitaciones metabólicas o de salud se destinan a la cruza con razas de carne, transformando su descendencia en un producto de mayor valor comercial. Welschen señaló que esta experiencia ha dado excelentes resultados a nivel global. Aunque en Argentina los trabajos son incipientes, representa una herramienta prometedora y una alternativa para un negocio cuya rentabilidad enfrenta crisis recurrentes.
FUENTE: Clarin Rural