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Región Pampeana

La huella de carbono ganadera puede compensar pérdidas agrícolas en la Pampa

Un estudio de FAUBA en Carlos Casares reveló que una hectárea ganadera podría compensar la huella de carbono negativa de dos agrícolas.

15 de julio de 2026 - 11:23

Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) en la Región Pampeana analizó la Huella de carbono en sistemas agrícolas y ganaderos. La investigación, liderada por Ulises Marconato, determinó que una rotación agrícola completa funcionó como emisora neta de carbono, mientras que un pastizal pastoreado actuó como sumidero. Este hallazgo desafía percepciones previas sobre el impacto ambiental de la producción animal.

Balance de la huella de carbono en la Región Pampeana

El trabajo, difundido por el medio Sobre La Tierra, abordó una brecha en la investigación del Hemisferio Sur, donde la escasez de instrumentos de medición adecuados había limitado estudios detallados a largo plazo. Para subsanar esta falta de datos, Marconato instaló sensores de dióxido de carbono en 2 campos de Carlos Casares, provincia de Buenos Aires. Uno de los sitios presentaba un esquema de rotación agrícola a 3 años (maíz, trigo, soja de segunda y soja de primera), mientras que el otro integraba un pastizal bajo pastoreo rotativo.

Entre 2018 y 2021, los investigadores realizaron una "contabilidad" de carbono, incluyendo por primera vez para el Hemisferio Sur, el carbono que sale del campo tanto en los granos cosechados como en la carne producida. Los resultados principales, según difundieron desde FAUBA, indicaron que en una rotación completa de 3 años, una hectárea agrícola perdió casi 2 toneladas de carbono, mientras que una de pastizal pastoreado ganó cerca de 4 toneladas. Esto sugiere que una hectárea ganadera podría compensar las pérdidas de carbono de 2 agrícolas.

La agricultura, si bien fijó más carbono que el pastizal, mostró que casi el 70% de este se fue con la cosecha. Los cultivos absorben carbono durante su crecimiento, pero al considerar la rotación completa y la cosecha, el sistema agrícola se convierte en una fuente neta de este elemento. Los barbechos, presentes el 40% del tiempo estudiado en el lote agrícola, fueron momentos de mayor pérdida de carbono debido a la ausencia de cultivos y la respiración de los organismos del suelo. En contraste, el pastizal, aunque capturó menos carbono, retuvo el 96% de lo fijado en las raíces, el suelo y sus organismos. El 4% restante salió del sistema como carne.

Estrategias para la mitigación del cambio climático

Roberto Fernández, también docente de Ecología en la FAUBA y coautor del trabajo, destacó la necesidad de una mirada amplia e integradora. El mensaje central es considerar el balance de carbono del paisaje entero y de la rotación completa, no de cada actividad por separado. La transición de un pastizal pastoreado a agricultura tiene un costo importante en términos de carbono, y recuperar el carbono perdido en años de agricultura mediante la ganadería podría tomar varias décadas. La propuesta no es reemplazar una actividad por otra, sino combinarlas en un mosaico paisajístico, optimizando el balance de carbono regional. Este enfoque es clave para la mitigación del cambio climático.

El estudio, publicado en la revista científica Agriculture, Ecosystems & Environment, subraya la importancia de la ganadería en la mitigación del cambio climático y la gestión del carbono en los sistemas productivos de la Región Pampeana.

FUENTE: Bichos de Campo

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