ver más
Pasturas

Feedlot: experto advierte baja inversión en pasturas

Juan Elizalde, pionero del feedlot, señala que la producción ganadera argentina invierte poco en pasturas, base del 92% de la dieta del rodeo nacional.

3 de agosto de 2026 - 12:58

Juan Elizalde, reconocido experto en nutrición animal y planteos bovinos, y una de las figuras clave en la masificación del engorde a corral en Argentina hace más de 25 años, hoy plantea una paradoja. Desde su rol como pionero del feedlot, Elizalde sostiene que el principal desafío de la ganadería nacional no es el encierre, sino la escasa inversión en pasturas.

Elizalde recuerda los inicios del sistema de engorde a corral en campos de productores, cuando la práctica era vista con recelo. Con el tiempo, la incorporación de grano entero y subproductos como el afrechillo de trigo o el pellet de girasol transformó la ganadería argentina, llevando a que el Feedlot se convirtiera en un modelo común en gran parte del país.

Actualmente, se estima que el 70% de los novillos pesados en Argentina se terminan a corral, mientras que un 25% lo hace con pasto más suplementación, y solo un 5% a puro pasto. Sin embargo, al analizar el rodeo completo de 50 millones de cabezas, el pasto contribuye con el 92% del total de energía metabolizable que consume el rodeo nacional, y el grano participa apenas con el 8% restante.

El rol del feedlot en la producción ganadera

La contribución del pasto es fundamental en todo el ciclo productivo. La vaca gesta y amamanta al ternero hasta los 200 kilos a pasto. La vaquillona para reposición se recría a pasto, y el ternero destetado realiza una recría pastoril antes de ser llevado al corral. Cuando se considera este ciclo completo, el aporte del grano es mínimo, representando solo un 8% de la dieta total.

A pesar de esta preponderancia del pasto, la inversión en pasturas es ínfima. Según cálculos de Elizalde, de los 20.000 millones de dólares que se gastan anualmente en ganadería en Argentina, lo que equivale a un promedio de 400 dólares por vaca, solo un 5% se destina a pasto, es decir, a semilla forrajera y manejo. Esto representa apenas 20 dólares por vaca. Además, del 92% que el pasto representa en la dieta, el 88% corresponde a campo natural sin inversión, y solo un 12% a pastura artificial y verdeo.

Inversión en pasturas: un desafío para la producción ganadera

Esta falta de inversión en pasturas condena a la ganadería argentina a un ciclo de vulnerabilidad frente a los vaivenes climáticos. Juan Elizalde advierte que entre el 30% y el 40% del área ganadera promedio anual estará afectada por algún trastorno climático, ya sea sequía o inundación. Sin una base forrajera sólida, cualquier intento de retener más hacienda choca con la necesidad de liquidar animales ante la próxima crisis climática. El problema principal, antes que retener hacienda, es sostener la base forrajera para poder crecer en el stock.

Mejorar la base forrajera de los 140 o 150 millones de hectáreas de campo natural del país, por ejemplo, mediante la siembra de leguminosas, podría aumentar la producción entre un 20% y un 30%, permitiendo sostener una carga de 55 a 60 millones de cabezas. El Feedlot, en este contexto, es un salvavidas, no una solución estructural para el crecimiento del stock.

En este sentido, la alfalfa se presenta como una herramienta viable. Aunque el trébol blanco ofrece mejores condiciones nutricionales, la alfalfa es agronómicamente más práctica, permitiendo su cosecha, enrollado, venta e incluso exportación. Introducir alfalfa en un campo con gramíneas puede duplicar la ganancia de peso diaria, pasando de 400 a 800 gramos, y aumentar el margen bruto por cabeza de 100 a 400 dólares. El costo de una pastura de alfalfa, entre 300 y 400 dólares, es significativamente menor que el de una vaca, que ronda los 1.500 dólares, y puede alimentar a cinco o seis terneros.

El manejo de la alfalfa ha evolucionado notablemente. César Brigato, productor, destaca la nobleza de esta forrajera. Los sistemas de pastoreo pasaron de continuo a rotativo, con cambios diarios de parcela, y el mejoramiento genético permite hoy producir 20 toneladas de materia seca por hectárea. Juan Monge, asesor, recomienda invertir en este cultivo con la misma dedicación que en la soja o el maíz.

La recomendación de Juan Elizalde para los productores es clara: priorizar la inversión en pasto, luego en la vaca. Invertir en semillas y fertilizantes para generar forraje ofrece un retorno más rápido y seguro que la compra de hacienda en un contexto de capital caro en Argentina, maximizando la producción de carne y la rentabilidad.

FUENTE: Bichos de Campo

Temas
Seguí leyendo

Te puede interesar

video