La acelerada evolución del fenómeno climático de El Niño colocó en estado de máxima alerta a los establecimientos ganaderos de la región del Litoral. Ante la previsión de lluvias superiores a las normales durante la primavera, los análisis técnicos advierten sobre el impacto directo de los excesos hídricos en la operatividad de los rodeos bovinos.
Durante una jornada técnica organizada por la Región CREA Litoral Sur, especialistas en climatología, asesores de grupos productores y analistas de mercados evaluaron los riesgos de inundación y trazaron estrategias concretas de manejo para mitigar las pérdidas en las empresas ganaderas.
El reporte técnico combinó información cartográfica, proyecciones meteorológicas y datos oficiales del stock vacuno, destacando que la anticipación logística y el orden financiero constituyen las principales herramientas para sobrellevar la emergencia sin destruir el capital productivo.
Aceleramiento térmico y saturación previa del suelo
Según explicó la especialista María Elena Fernández, la anomalía de temperatura de la superficie del Océano Pacífico Ecuatorial promedió en agosto los +2,52 °C. Aunque este valor absoluto no supera aún los picos registrados durante el evento extremo de 2015, lo que resulta verdaderamente inédito en los registros es la marcada velocidad del calentamiento térmico.
A este comportamiento oceánico se suma un Dipolo del Océano Índico (IOD) en fase positiva, un indicador que reforzará la señal de precipitaciones por encima de lo normal en todo el Litoral argentino durante los meses de primavera y verano. A diferencia de otros ciclos, el fenómeno impactará sobre campos que ya parten de condiciones previas de encharcamiento y saturación de napas en Entre Ríos.
No obstante, el análisis estadístico de las últimas cuatro décadas arroja un dato tranquilizador: los eventos de El Niño fuerte no han coincidido históricamente con los acumulados de lluvia más destructivos en la región, los cuales ocurrieron mayoritariamente en años neutros o de intensidad moderada. Por ello, la recomendación climatológica se centra en monitorear los sistemas de alerta temprana para prevenir tormentas severas puntuales.
Radiografía del stock nacional en zonas vulnerables
El relevamiento georreferenciado presentado durante la jornada dimensionó de manera precisa el volumen de hacienda expuesta a contingencias hídricas. A nivel nacional, el 21% del stock total de vacunos se encuentra asentado en departamentos calificados con un potencial de riesgo alto frente a anegamientos e inundaciones.
Al desglosar este indicador por categorías a escala nacional, se observa que los novillos y novillitos representan las fracciones con mayor grado de vulnerabilidad, concentrando entre un 25% y un 30% de sus existencias en departamentos de riesgo elevado. Por su parte, las vacas, las vaquillonas y los terneros promedian una exposición del 20% sobre el mapa nacional.
En la provincia de Entre Ríos, la vulnerabilidad adquiere una magnitud crítica. Los registros contabilizan un millón de cabezas vacunas en departamentos con alto riesgo hídrico, evidenciando una concentración muy marcada en las categorías de recría y terminación: el 54% de los novillos y el 44% de los novillitos de la provincia se hallan distribuidos en zonas susceptibles a crecientes.
Logística y prevención
Ante la inminencia del agua en los valles de inundación de los ríos Uruguay y Paraná, los productores Alides Correquín y Román Alecote expusieron sus experiencias prácticas de evacuación en campos de islas y bajos de la zona de Ceibas e Ibicuy. Coincidieron en que la prioridad absoluta es evitar una evacuación desordenada e intempestiva.
Una salida masiva y simultánea de hacienda provoca la inmediata saturación del transporte de carga, dificulta los embarques por el corte de caminos rurales y genera una sobreoferta puntual en las ferias locales que deprime los precios de la invernada. Para evitar este colapso, las empresas CREA iniciaron un goteo gradual de movimiento de animales hacia campos altos o establecimientos no inundables.
Entre las medidas operativas puestas en marcha, se destaca el pastoreo intensivo de los potreros más bajos, la siembra de verdeos de verano en zonas protegidas, el acopio anticipado de insumos como maíz y núcleos proteicos, la reestructuración de contratos de capitalización de terceros y la aceleración de la terminación en corrales fijos o de hotelería para liberar carga de los campos rápidamente.
Estrategia financiera y coyuntura favorable de mercado
El análisis económico a cargo de Fermín Torroba aportó una perspectiva estratégica al proceso de toma de decisiones. A diferencia de las inundaciones ocurridas en décadas pasadas —donde las ventas forzosas agarraban al productor con valores de hacienda deprimidos—, la actual emergencia coincide con un mercado internacional y local firme en sus precios en dólares reales.
La ganadería argentina transita una clara fase de retención de vientres, evidenciada por una caída en el porcentaje de hembras en la faena general (ubicándose entre el 44% y el 46%) y por un aumento en el peso medio de faena, que escaló desde los 225 kilos tradicionales hasta alcanzar los 238 a 244 kilos en los últimos meses. Esta revalorización del kilo producido amortigua el impacto de las liquidaciones de hacienda.
Asimismo, Torroba advirtió sobre la importancia de atender la planificación fiscal de las empresas. Una salida anticipada de animales en establecimientos que cierran su ejercicio comercial el 31 de diciembre puede generar un fuerte impacto en el Impuesto a las Ganancias si no se aplican los beneficios de la ley de emergencia agropecuaria para el diferimiento impositivo o las ventas forzosas.
En conclusión, el abordaje del fenómeno de El Niño exige combinar la previsión meteorológica con una gestión logística impecable y un adecuado encuadre financiero. La adopción temprana de decisiones organizadas permitirá salvaguardar el patrimonio ganadero y mantener la eficiencia productiva en la región del Litoral.
FUENTE: CREA