El reciente brote de Listeria monocytogenes confirmado por el Ministerio de Salud y la ANMAT pone nuevamente a los veterinarios en el centro de la escena sanitaria. Su participación es determinante para prevenir nuevas infecciones y proteger la salud pública.
Desde el control sanitario en establecimientos productores hasta la certificación de inocuidad, el rol de los veterinarios es estratégico en la prevención de enfermedades transmitidas por alimentos. Esta labor no solo abarca la inspección técnica, sino también la educación a productores y consumidores sobre buenas prácticas de elaboración y manipulación.
La listeriosis es una infección causada por la bacteria Listeria monocytogenes. Está presente en el ambiente —suelo, agua y vegetación— y puede contaminar alimentos durante su producción, manipulación o almacenamiento.
A diferencia de muchas bacterias, la Listeria puede multiplicarse incluso a bajas temperaturas, como las de la heladera, lo que la convierte en un patógeno especialmente riesgoso para los alimentos listos para consumir.
Las autoridades sanitarias investigan el alcance del brote mientras recomiendan consumir productos lácteos pasteurizados, extremar las medidas de higiene en la manipulación de alimentos y evitar el contacto cruzado entre alimentos crudos y cocidos.
Características de la enfermedad
El caso, vinculado al consumo de queso criollo artesanal, alerta sobre los riesgos del consumo de productos sin trazabilidad ni controles adecuados.
De esta forma, en personas sanas, la enfermedad suele provocar síntomas leves como fiebre, dolor muscular, náuseas y diarrea. Sin embargo, en grupos vulnerables como mujeres embarazadas, recién nacidos, adultos mayores y personas inmunocomprometidas, puede derivar en septicemia, meningitis o complicaciones en el embarazo (parto prematuro, aborto espontáneo o muerte fetal).
El período de incubación es variable, pudiendo ir de 3 días hasta más de 70 días después de ingerir el alimento contaminado.
Rol de los veterinarios
En este contexto, la acción coordinada entre el Estado, la industria alimentaria y los profesionales veterinarios es esencial para garantizar la seguridad alimentaria.
Es así como el Colegio de Veterinarios de Buenos Aires manifestaron que “los y las veterinarias cumplimos un papel estratégico en la prevención de enfermedades transmitidas por alimentos (ETA)”, a través de:
- Control sanitario en establecimientos productores y elaboradores.
- Supervisión de procesos de higiene y manipulación.
- Certificación de inocuidad en productos de origen animal.
- Educación a productores y consumidores sobre prácticas seguras.
“Desde el Colegio reforzamos la importancia de extremar los cuidados en la producción y consumo de alimentos, y de notificar oportunamente cualquier sospecha de enfermedad transmitida por alimentos. La prevención es una tarea conjunta entre autoridades sanitarias, productores, profesionales y consumidores”, concluyeron las autoridades de la entidad veterinaria.
Recomendaciones
Tanto el ANMAT como los organismos internacionales, especificaron las formas de prevención recomendadas:
- Consumir solo lácteos pasteurizados y verificar la rotulación.
- Mantener la cadena de frío desde la compra hasta el consumo.
- Cocinar completamente carnes, aves y pescados.
- Lavar cuidadosamente frutas y verduras antes de consumir.
- Limpiar y desinfectar mesadas, utensilios y tablas después de manipular alimentos crudos.
- Evitar el contacto cruzado entre alimentos crudos y cocidos.