Un estudio revela cómo una potencial falla en la técnica podría comprometer el diagnóstico veterinario de tuberculosis bovina, aumentando el riesgo de falsos negativos en campo.
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SUSCRIBITEUn estudio revela cómo una falla en la técnica intradérmica compromete el diagnóstico veterinario de tuberculosis bovina, con riesgo de falsos negativos.
Un estudio revela cómo una potencial falla en la técnica podría comprometer el diagnóstico veterinario de tuberculosis bovina, aumentando el riesgo de falsos negativos en campo.
La tuberculosis bovina sigue siendo una infección endémica de peso en la Argentina, donde la prueba de la tuberculina (PPD) se mantiene como la única herramienta oficial de diagnóstico. Sin embargo, un desafío operativo en la manga podría estar socavando la eficacia de esta técnica: el reflujo o pérdida de tuberculina al retirar la aguja desde el sitio de inyección.
Un nuevo estudio presentado en las Segundas Jornadas Interdisciplinarias Una Salud (FCV-UBA) por especialistas del Instituto de Patobiología Veterinaria (INTA-CONICET), el IABiMo y el Senasa, ha cuantificado por primera vez el impacto real de este potencial problema . La conclusión es clara: una dosis reducida por una condiciones de aplicación subóptimas disminuye significativamente la respuesta inmune detectable, aumentando la probabilidad de obtener resultados falsos negativos.
Para aislar el efecto de la dosis de otras variables, el equipo de investigación diseñó un estudio riguroso utilizando un modelo de "cuadrado latino". Se trabajó con 48 bovinos previamente diagnosticados como positivos a tuberculosis, realizando 8 inyecciones en cada animal (4 con dosis estándar y 4 con dosis reducida) en la tabla del cuello, alternando flancos.
El objetivo fue comparar la reacción de la dosis estándar (0,1 mg) frente a una dosis reducida (0,02 mg), simulando la pérdida de tuberculina que podría ocurrir por reflujo a través del canal formado por la aguja.
Los resultados arrojaron diferencias estadísticas significativas:
Dado que el criterio oficial en Argentina considera un animal positivo a partir de una reacción mayor o igual a 3 mm, la reducción de la inflamación provocada por la dosis baja hace que un animal infectado (que reaccionaría con 3,9 mm) caiga a 2,7 mm, pudiendo clasificarse erróneamente como negativo. El modelo estadístico predice que la dosis estándar induce un tamaño de reacción un 28% mayor (p = 0,03) que la reducida.
Los investigadores hipotetizaron sobre el mecanismo inmunológico afectado: una cantidad menor de PPD podría potencialmente provocar un estímulo antigénico más débil sobre los linfocitos T de memoria.
Y esto resultaría en una menor liberación de citoquinas (como el IFN-gamma), lo que reduce la induración y el eritema visibles a las 72 horas.
Uno de los hallazgos más relevantes para los investigadores fue el análisis de los componentes de la varianza del modelo estadístico de efectos mixtos. El estudio determinó que el 60,5% de la variabilidad en la respuesta no depende de la tuberculina, sino del individuo (el bovino). Por lo tanto, cuando animales del mismo rodeo reaccionan diferente, en la mayoría de los casos se debe atribuir a sus características individuales y no a errores en la prueba o al reactivo.
Potencialmente, factores como la edad, estado general, dosis infectiva original, el estado inmunológico, entre otros, influyen en cómo responde cada animal al diagnóstico. Por el contrario, la marca comercial de la tuberculina solo explicó el 6% de la variabilidad, demostrando que el efecto negativo de una dosis reducida ocurre independientemente del laboratorio fabricante del PPD. De igual manera, la marca puede introducir una pequeña pero real variación sistemática en los resultados. Para una mayor consistencia, se sugiere que en un mismo rodeo o saneamiento se utilice la misma marca del reactivo.
Ante la evidencia que sugiere que el reflujo de tuberculina podría comprometer el diagnóstico, los autores del trabajo (Carlos Garro, María Eugenia Eirin y Bernardo Alonso) han emitido recomendaciones técnicas precisas para evitar la pérdida de reactivo y asegurar la dosis completa:
Inserción profunda: La cánula de la aguja debe introducirse en toda su longitud de forma intradérmica, manteniendo un ángulo de 10 a 15 grados, para luego retirarla ligeramente y depositar 0,1 mg (0,1 mL) de tuberculina.
Inyección controlada: Aplicar el PPD lentamente para permitir la correcta difusión en el tejido. Debería aparecer una pequeña pápula visible en la piel en el sitio final de inserción de la aguja.
Presión post-aplicación (clave): Inmediatamente después de retirar la aguja, se sugiere aplicar una presión firme con el dedo o un algodón sobre el punto de salida de la aguja (no sobre la pápula) durante al menos 5 segundos.
Sujeción: Es indispensable una correcta inmovilización del animal para evitar movimientos bruscos durante la inyección de tuberculina.
Este estudio subraya que, en el contexto de un plan nacional donde cerca del 30% de unidades productivas bovinas obligadas a controlar la tuberculosis aún no están saneadas, la precisión en la maniobra veterinaria es tan crítica como la calidad del biológico utilizado.
FUENTE: Garro, C.J., Eirin, M.E., Alonso, B. (2025). "Diagnóstico de tuberculosis bovina: la concentración de tuberculina influye sobre el tamaño de la reacción". Segundas Jornadas Interdisciplinarias Una Salud - FCV - UBA. • SENASA y normativas vigentes citadas en el documento.
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