La detección de nuevos focos de la enfermedad de Aujeszky en establecimientos de gran escala ha encendido las alarmas en la cadena de producción porcina argentina. A través de un exhaustivo relevamiento sectorial elaborado por el consultor e ingeniero zootecnista Juan Luis Uccelli (JLU Consultora), sobre la base de los registros oficiales del Senasa actualizados al 22 de octubre de 2026, se advierte una dinámica sanitaria adversa. Según subraya el especialista, “la aparición, en el último mes, de nuevas granjas importantes en las que se detectó la enfermedad de Aujeszky refleja que se están cometiendo errores y que, en vez de avanzar, estamos retrocediendo”.
"La enfermedad de Aujeszky avanza a un ritmo preocupante"
Lo dijo el consultor Juan Luis Ucelli, en un informe que da cuenta de la situación epidemiológica de Aujeszky en granjas industriales de porcinos del país.
El informe sistematiza el universo de 1.108 unidades productivas (UPs) con antecedentes cargados ante la autoridad sanitaria, las cuales reúnen un total de 3,83 millones de cabezas. De ese universo, 104 establecimientos (9,4%) presentan problema activo, desglosados en 93 predios bajo programas de saneamiento y 11 categorizados como infectados. No obstante, al evaluar el impacto por existencias porcinas, la incidencia relativa escala de manera sustancial: el volumen comprometido asciende a 503.246 animales, lo que representa el 13,1% del stock total relevado a nivel nacional.
El impacto en establecimientos industriales porcinos
El análisis destaca una asimetría clave: el problema sanitario se concentra predominantemente en estructuras productivas de gran escala. “El saneamiento está en las granjas grandes. Las 74 UPs que sanean con vacunación promedian 5.782 cabezas, más que cualquier otro grupo, incluidas las libres”, puntualiza el informe. Por el contrario, los predios catalogados bajo vigilancia corresponden a unidades de menor tamaño, con un promedio de 1.331 cabezas, concentrando el 35% de las UPs pero únicamente el 14% de las existencias.
En términos epidemiológicos y de manejo clínico, la estrategia de intervención con inmunización resulta ampliamente dominante en el terreno productivo. Mientras 74 establecimientos implementan saneamiento asistido con vacuna, solo 19 granjas aplican saneamiento sin vacunación, lo que implica una diferencia de volumen de 19 veces más cabezas orientadas al esquema vacunal. Paralelamente, el estatus libre de la enfermedad abarca al 53% de las unidades productivas registradas y al 72% de las cabezas totales evaluadas en el país.
Concentración geográfica en la zona núcleo
La distribución territorial revela una severa focalización del virus en las principales provincias de la región centro. Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe reúnen el 74% de las UPs relevadas y 94 de las 104 que tienen el problema activo, abarcando de forma conjunta el 97% de las cabezas comprometidas en Argentina. Fuera de esta área, los episodios se reducen a casos aislados en provincias como Salta y Chaco (con granjas en saneamiento) y San Luis (con dos registros infectados).
El epicentro de mayor vulnerabilidad lo encabeza Córdoba, jurisdicción que registra la mayor cantidad de establecimientos y existencias analizadas. “Tiene 232.931 de las 503.246 cabezas en UPs con problema activo (46%), y el 21% de su propio stock está en saneamiento o infectado”, resalta el relevamiento. De acuerdo con Uccelli, el destino sanitario provincial depende críticamente de un grupo acotado de establecimientos comerciales de envergadura, entre los que sobresale un único criadero cordobés diagnosticado el 28 de septiembre con 38.569 animales, el cual concentra por sí solo el 73% de las cabezas infectadas del país.
Contrastes sanitarios regionales y datos ocultos
En contraposición directa con la zona núcleo, el informe destaca el desempeño alcanzado por Entre Ríos, cuarta provincia en volumen de existencias con 454.593 cabezas distribuidas en 48 granjas libres de Aujeszky. La consultora la describe como “el contraejemplo de la zona núcleo”, remarcando que “sus 48 granjas libres promedian 7.800 cabezas, lo que la ubica como la provincia con mejor combinación de escala y estatus sanitario”. De igual modo, San Luis mantiene el 95% de sus existencias en 12 predios libres de gran escala (con más de 16.000 cabezas de promedio), mientras que sus establecimientos infectados suman apenas 283 animales.
Por otra parte, la investigación pone el foco sobre inconsistencias y omisiones en las herramientas oficiales de visualización. Uccelli expone que existen 26 unidades productivas con 60.470 cabezas en condición de prórroga que no son exhibidas en los gráficos centrales del tablero oficial del Senasa, destacando casos como el de Santa Fe, donde cinco predios bajo prórroga agrupan casi 35.000 cerdos. Frente a esta omisión estadística, el consultor sentencia que “lo que no se muestra, como es sabido, no deja de existir”.
Fallas de bioseguridad y urgencia preventiva
En sus consideraciones finales, el especialista subraya que el patrón de diseminación cambió drásticamente su dinámica histórica. “La situación de la enfermedad está avanzando a un ritmo preocupante desde el comienzo de los rebrotes en establecimientos grandes a fines del año 2023. Antes de ese momento la enfermedad se encontraba en pequeñas explotaciones familiares, pero el ingreso a granjas industriales y grandes puso en evidencia una sumatoria de errores en los sistemas de bioseguridad que es necesario reforzar de forma inmediata”, advierte el documento.
Al identificar los eslabones críticos que propician el ingreso viral a las piaras, los equipos técnicos señalan deficiencias operativas severas en la logística de transporte. Uccelli enfatiza que “una de las más mencionadas es el transporte que sigue demostrando debilidad, por no decir negligencia, en los lugares donde se lavan los camiones”, e insta a los productores a priorizar el blindaje sanitario: “No sirve de nada señalar culpables, es necesario que los dueños de los animales entiendan que cualquier inversión en bioseguridad es infinitamente más barata que dejar que ingrese la enfermedad, provoque serios problemas y después haya que recurrir a un plan de saneamiento con vacuna. No sirve llorar sobre la leche derramada, hay que tratar de que no se derrame”.
FUENTE: Juan Luis Uccelli - JLU Consultora
