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Protagonismo

Más mujeres transforman los servicios veterinarios en el mundo

Cada vez más mujeres estudian y ejercen la profesión veterinaria a nivel global. Sin embargo, la brecha de género persiste en liderazgo, salarios y acceso a ciertos roles.

Por Redacción de MOTIVAR 8 de marzo de 2026 - 08:00

En el marco del Día Internacional de la Mujer, vale la pena detenerse a observar una transformación silenciosa pero profunda que atraviesa al sector veterinario en todo el mundo: cada vez más mujeres eligen esta profesión y hoy ya son protagonistas del presente y del futuro de la sanidad animal.

El fenómeno no es menor. A nivel global, la medicina veterinaria atraviesa lo que muchos especialistas denominan una “feminización” de la profesión. Actualmente, las mujeres representan aproximadamente la mitad de los profesionales en ejercicio y cerca del 80% de quienes estudian la carrera en distintas facultades del mundo.

Detrás de estas cifras hay miles de historias de esfuerzo, vocación y perseverancia. Mujeres que trabajan en clínicas, laboratorios, universidades, organismos sanitarios, empresas y en el campo, muchas veces en ámbitos que históricamente estuvieron dominados por hombres.

Sin embargo, el avance en la participación femenina no significa que el camino hacia la igualdad esté completamente recorrido.

Más mujeres en la profesión veterinaria, pero menos en los puestos de decisión

Según diversos análisis impulsados por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), la creciente presencia femenina en la veterinaria aún no se refleja de manera proporcional en los espacios de liderazgo.

Los cargos directivos, la titularidad de clínicas, las posiciones jerárquicas en organismos sanitarios o las responsabilidades en terreno siguen estando ocupados mayoritariamente por hombres. En cambio, muchas mujeres continúan concentrándose en áreas como laboratorios, animales de compañía o funciones administrativas, ámbitos donde históricamente la toma de decisiones ha sido más limitada.

A esto se suma otro problema persistente: la brecha salarial. En muchos países, las veterinarias continúan percibiendo ingresos inferiores a los de sus colegas hombres, especialmente en los primeros años de carrera o en los niveles de mayor ingreso.

Estas diferencias responden, en gran parte, a estructuras laborales diseñadas en otra época, cuando el mundo del trabajo estaba pensado casi exclusivamente para los hombres.

Una profesión que también está cambiando

El crecimiento de la participación femenina también está modificando la forma en que funciona la profesión. De hecho, algunos estudios muestran que a medida que aumenta la presencia de mujeres en las facultades veterinarias, disminuyen las postulaciones masculinas.

Las causas aún no están del todo claras, pero el fenómeno abre nuevas preguntas sobre el futuro del sector, especialmente en áreas donde ya existe escasez de profesionales, como el trabajo rural o determinadas tareas de campo.

En estos contextos, muchas veterinarias enfrentan además condiciones laborales complejas, vinculadas a cuestiones de seguridad, infraestructura o conciliación entre la vida laboral y familiar.

La necesidad de repensar el sistema

Frente a este escenario, cada vez más instituciones coinciden en que no alcanza con celebrar el aumento de mujeres en la profesión. El verdadero desafío es construir un sistema que acompañe ese cambio.

Esto implica diseñar políticas laborales más inclusivas, mejorar las condiciones de trabajo en el campo, promover la conciliación entre vida personal y profesional, garantizar igualdad salarial y, sobre todo, abrir más espacios de liderazgo para las mujeres.

También será clave contar con mejores datos sobre la fuerza laboral veterinaria, que permitan entender cómo evolucionan las trayectorias profesionales y qué barreras siguen existiendo.

Un sector que se fortalece con diversidad

Lo cierto es que, en todo el mundo, las mujeres están impulsando una nueva etapa en la profesión veterinaria. Desde la investigación científica hasta la producción animal, desde la sanidad pública hasta la clínica diaria, su presencia se consolida como uno de los motores del sector.

En definitiva, más que una tendencia estadística, la creciente participación femenina refleja una transformación cultural profunda en la veterinaria.

Y aunque todavía quedan brechas por cerrar, el rumbo parece claro: una profesión cada vez más diversa, más inclusiva y mejor preparada para enfrentar los desafíos sanitarios del futuro.

FUENTE: OMSA

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