Según un análisis de DVM360, la tendencia de los profesionales veterinarios a decir "sí" constantemente tiene raíces profundas en la Educación veterinaria y la cultura de la Profesión veterinaria. Esta inclinación a la complacencia, que a menudo se manifiesta como una incapacidad para establecer límites, puede tener un costo significativo en el Bienestar profesional de los individuos.
El "sí" constante: impacto en el Bienestar profesional veterinario
La cultura de la Profesión veterinaria y la formación académica refuerzan la dificultad para establecer límites, impactando el Bienestar profesional.
El artículo, parte de una serie de "The Resilient Vet", explora cómo las experiencias tempranas y la cultura profesional refuerzan la renuencia a establecer límites. Jennifer Edwards, DVM, coautora, profundiza en las causas de esta sobreadaptación y el agotamiento.
Desde la preparación para ingresar a la facultad de veterinaria, se fomenta una mentalidad de "hacer lo que sea necesario". Los candidatos excepcionales desarrollan una identidad de complacencia que se refuerza durante la Educación veterinaria, donde la presión por sobresalir y no quedarse atrás es constante.
Desafíos en la Profesión veterinaria
Una vez graduados, la presión continúa con las expectativas laborales, los clientes y el miedo al juicio de colegas y clientes. La búsqueda de la perfección, inalcanzable en la medicina veterinaria, genera un temor constante a cometer errores, lo que lleva a los Veterinarios a evitar decir "no" para no ser percibidos como "difíciles" o incompetentes.
La Profesión veterinaria, en esencia, selecciona y refuerza en sus miembros la tendencia a darlo todo. Decir "no" se convierte en una amenaza para la identidad del veterinario, no solo para la seguridad laboral, sino para cómo se perciben a sí mismos en el mundo, lo que dificulta superar esta dinámica.
FUENTE: DVM360