La incorporación de pulpa de oliva, un subproducto del procesamiento de este fruto, emerge como una estrategia clave para la producción sustentable en la avicultura moderna. Este material, rico en fibra, lípidos residuales y compuestos fenólicos, contribuye a la resiliencia de las aves y optimiza el uso de recursos en la cadena de valor.
Pulpa de oliva impulsa la producción sustentable en avicultura
La utilización de subproductos de oliva en la alimentación animal avícola mejora la resiliencia y promueve la producción sustentable, reduciendo pérdidas.
Durante la producción de aceite de oliva virgen extra, 1.000 kg de aceitunas generan aproximadamente 200 kg de aceite y unos 800 kg de pulpa húmeda y sólidos asociados. Históricamente, estos subproductos se destinaban a la generación de energía, compostaje o, en casos menos deseables, a rellenos sanitarios. Sin embargo, la pulpa conserva compuestos valiosos, como triterpenoides y fenoles, que justifican su aprovechamiento para usos de mayor valor.
La ventaja de la pulpa de oliva radica en la retención del 'totum' del fruto, una diversidad natural de compuestos que incluye hidroxitirosol, tirosol, oleuropeína, ácidos fenólicos y flavonoides, junto con triterpenos como el escualeno y los ácidos maslínico y oleanólico. El material evaluado se deriva de aceitunas Koroneiki, un cultivar griego. Investigaciones sugieren que estos compuestos actúan sinérgicamente, ofreciendo mecanismos antioxidantes y antiinflamatorios que mejoran la protección celular contra el daño oxidativo.
Investigación y beneficios en la avicultura
Estudios realizados en pollos parrilleros evaluaron los efectos de la pulpa de oliva estandarizada en el rendimiento, el estado oxidativo y la calidad de la carne. En un ensayo de 42 días, la adición de 60 mg/kg de pulpa de oliva a dietas con niveles reducidos de vitamina E disminuyó los marcadores de peroxidación lipídica en tejidos digestivos y de pechuga, e incrementó la capacidad antioxidante en el muslo. Esto se asoció con una menor severidad de la miopatía de pechuga leñosa.
El desequilibrio oxidativo puede afectar la eficiencia con la que los alimentos, el agua y la energía se convierten en rendimiento y calidad de la carne. Factores como el estrés por calor, la alta densidad de población y el rápido desarrollo muscular incrementan la presión oxidativa. La suplementación con pulpa de oliva, al mantener la resiliencia y el rendimiento, reduce las pérdidas evitables y apoya una producción sustentable más eficiente en la industria avícola.
Manejo de residuos y economía circular
La valorización de los subproductos del olivo como material para la alimentación animal extiende el valor de la biomasa del huerto, contribuyendo a la economía circular. Cifras del International Olive Council indican que un olivo de 40 años absorbe aproximadamente 110 kg de CO₂ al año, lo que representa una captura neta de -7,53 kg de CO₂ por cada kg de aceite de oliva virgen extra producido. Utilizar la pulpa de oliva en la alimentación animal refuerza este balance positivo, especialmente cuando se emplean energías de bajo impacto para su secado, alineándose con los principios de la producción sustentable.
Esta innovación en la alimentación animal demuestra cómo la valorización de co-productos puede vincularse a resultados biológicos medibles, apoyando una producción sustentable y más eficiente en la producción avícola moderna.
FUENTE: Poultry World
