sábado 31 de octubre de 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Motivar. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Climatización

Estrés térmico afecta producción porcina por calor y humedad

El calor y la humedad elevan el riesgo de estrés térmico en la producción porcina, impactando el bienestar animal y la productividad.

31 de octubre de 2026 - 10:00

Con la llegada de los meses cálidos, las granjas porcinas enfrentan un desafío creciente. La combinación de altas temperaturas y humedad ambiental puede generar un significativo estrés térmico, afectando el bienestar y la productividad de los animales. Este escenario exige una atención especial a la capacidad de los cerdos para disipar el calor corporal, especialmente en las etapas más demandantes.

Los reproductores porcinos, particularmente las cerdas durante la lactancia, son los más exigidos. La producción de leche implica una elevada demanda energética y una importante generación de calor metabólico. Al mismo tiempo, las altas temperaturas pueden reducir el consumo de alimento, justo cuando sus necesidades nutricionales son mayores.

El problema se profundiza con el aumento de la humedad, ya que los animales dependen en buena medida de la evaporación de agua a través de la respiración para disipar calor. Si el aire ya contiene una elevada cantidad de humedad, ese mecanismo pierde eficacia, limitando la capacidad de los sistemas de enfriamiento.

Sistemas de climatización y la producción porcina

Los paneles evaporativos, utilizados para reducir la temperatura del aire mediante la evaporación de agua, encuentran sus límites cuando la humedad relativa alcanza niveles elevados. Estos sistemas necesitan que el aire tenga capacidad de incorporar humedad adicional. Si bien pueden utilizarse con humedades cercanas al 60%, trabajar con valores del 80% u 85% plantea limitaciones importantes para la climatización de la producción porcina.

En ese contexto, la ventilación adquiere un papel todavía más relevante. La renovación del aire y su velocidad de circulación sobre los animales favorecen el intercambio de calor por convección, generando una sensación térmica menor. Especialistas destacan la necesidad de aprovechar las horas nocturnas, cuando las condiciones son más favorables para que los animales disipen el calor acumulado durante el día.

Agua y alimento: claves en el manejo del estrés térmico

El estrés térmico también repercute sobre el consumo. Frente al calor, los animales tienden a reducir la ingesta de alimento, una situación particularmente delicada en las cerdas lactantes. Por ello, además de mejorar las condiciones ambientales, resulta importante facilitar el acceso al alimento durante los momentos más frescos del día como parte del manejo adecuado.

Otro aspecto fundamental es la temperatura del agua de bebida. Un especialista advierte que cuando el agua supera aproximadamente los 22 o 23 °C, su consumo puede verse afectado. Es importante garantizar agua en cantidad, calidad y temperatura adecuadas, y prestar atención a las cañerías o instalaciones expuestas al sol. Una menor ingesta de agua puede limitar también el consumo de alimento y profundizar las dificultades productivas.

Revisión y prevención para el bienestar animal

La prevención comienza mucho antes de las temperaturas extremas. Entre las principales recomendaciones técnicas se destacan: verificar el funcionamiento de ventiladores y extractores, evaluando su rendimiento real; revisar los paneles evaporativos, controlando su estado y distribución de agua; comprobar la hermeticidad de las instalaciones para evitar el ingreso no controlado de aire caliente; controlar sensores y sistemas automáticos para asegurar datos correctos; y probar los sistemas de seguridad y respaldo energético, como grupos electrógenos y alarmas, ante posibles cortes de electricidad.

La combinación de calor, humedad y fallas en los sistemas de climatización puede traducirse en menor consumo, dificultades para disipar calor y pérdidas de productividad. Por ello, la preparación anticipada no debe limitarse a una revisión superficial de las instalaciones, sino incluir mediciones, pruebas de funcionamiento y controles preventivos. El objetivo es llegar al verano con los sistemas preparados para responder a condiciones ambientales exigentes, minimizar los riesgos y preservar el bienestar de los animales.

FUENTE: AgroSitio

Seguí leyendo
LO QUE SE LEE AHORA
Pulpa de oliva en avicultura: clave para la producción sustentable.

Las Más Leídas

La mirada de estrellas, ceguera e incordinación son algunos de los síntomas en los bovinos.
La ganadería afectada por la crecida por El Niño busca sacar la cabeza del agua.
La producción láctea argentina crece por establecimiento, pero también se concentra.
Cientos de veterinarios se darán cita en el Hotel Los Maderos, en Santa Fe capital.
El MV Juan Drago, del laboratorio Brouwer, destaca la importancia de prevenir el empaste bovino.

Te puede interesar