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Plagas

Menos chicharrita, más presión de otras plagas

La chicharrita del maíz mostró una baja en 2025 por efecto del clima y menor carga de patógenos. Pero otras plagas ganan terreno y preocupan al sector.

6 de septiembre de 2025 - 08:15

La población de chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) y la proporción de ejemplares portadores de patógenos registraron en 2025 una marcada retracción respecto a la campaña 2023/24, cuando la plaga alcanzó niveles inéditos en la región central del país. El cambio se atribuye al clima menos favorable y a una menor carga de patógenos en el norte argentino.

El panorama actual, junto con las perspectivas y prácticas recomendadas, fue presentado por Emilia Inés Balbi, especialista en Entomología del INTA Marcos Juárez, durante la Jornada de Actualización Técnica de granos gruesos organizada por la región CREA Sur de Santa Fe y el INTA. El encuentro se realizó el jueves 24 de julio en la sede de INTA Marcos Juárez, Córdoba, y reunió a técnicos y productores para analizar los principales desafíos sanitarios del maíz.

Además de la chicharrita, se abordó el aumento de otras plagas relevantes: la chinche de los cuernos, cuya presión sobre el cultivo se intensifica y puede ocasionar pérdidas de hasta un 25% de rinde, y la oruga de la espiga, que en las últimas campañas mostró un crecimiento poblacional acelerado y resistencia a tecnologías BT. Las recomendaciones técnicas incluyeron estrategias de monitoreo, prevención y control adaptadas a cada situación.

Manejo en la región central

La chicharrita del maíz, vector del achaparramiento, presenta comportamientos y riesgos muy diferentes según la región del país. Un trabajo de largo plazo, compilado por Eduardo Virla, y la experiencia de campo en el centro de Argentina aportan claves para anticipar su incidencia en las próximas campañas.

En las zonas tropicales del norte argentino, la plaga desarrolla generaciones continuas durante todo el año. En la región subtropical, donde se cumplen al menos cinco generaciones, sobrevive en invierno refugiada en malezas y cultivos como verdeos. La zona de transición —desde el centro de Santa Fe hacia el norte y parte de Córdoba— alberga poblaciones estivales que dependen de las temperaturas invernales y de la presencia de maíces voluntarios. Finalmente, en la franja de distribución ocasional, que abarca el sur de Córdoba y Santa Fe, las poblaciones altas no se registran todos los años y su presencia es más frecuente a partir de mediados del verano.

Mapa chicharrita
En 2025, la chicharrita del maíz mostró una fuerte retracción.

En 2025, la chicharrita del maíz mostró una fuerte retracción.

“En campañas como la 2023/24, cuando la problemática se agravó, detectamos la chicharrita desde mediados de diciembre y sobre todo en enero. La zona de transición tuvo un aporte muy importante hacia la región de distribución ocasional debido a una conjunción de factores que favorecieron poblaciones elevadas”, explicó Balbi.

El cambio climático y ciertas prácticas agrícolas pueden favorecer su avance. Entre las medidas preventivas, Balbi recomendó evitar siembras tardías, distanciar la fecha de siembra de la senescencia de otros maíces, reducir la presencia de maíces voluntarios, elegir materiales tolerantes y monitorear la presencia del vector, aplicando insecticidas solo cuando sea necesario.

Presencia, monitoreo y control del INTA

La red nacional de monitoreo de chicharrita del maíz —en la que participan CREA, INTA y otras instituciones— registró en 2025 una retracción significativa en comparación con 2024. Tanto la cantidad de individuos en el campo como la proporción de ejemplares portadores de patógenos resultaron notablemente inferiores.

En el laboratorio de Entomología del INTA Marcos Juárez, la detección de patógenos se realiza mediante PCR, analizando el ADN de las chicharritas para identificar si portan espiroplasma o fitoplasma, este último de especial preocupación por su alto impacto en el rendimiento. “En 2024, la frecuencia de portación fue muy elevada; en cambio, este año, prácticamente no encontramos ejemplares portadores y las poblaciones fueron mucho menores”, señaló Balbi.

Durante la campaña 2023/24, la situación fue opuesta: un invierno benigno y la abundancia de maíces guachos, producto de la sequía en el norte que dejó lotes sin cosechar, favorecieron un aumento poblacional inusual. A esto se sumó una carga alta de patógenos en los vectores, lo que generó un escenario propicio para su dispersión hacia el sur.

La evolución de la chicharrita del maíz y de los patógenos que transmite seguirá dependiendo de las condiciones climáticas y de la situación sanitaria en el norte del país. “Si se repiten inviernos muy suaves y la carga de patógenos en el norte es generalizada, podemos volver a tener presencia del vector y de los patógenos en esta zona”, advirtió Balbi.

Por este motivo, subrayó la importancia de intensificar el monitoreo y el seguimiento en cultivos implantados desde mediados de diciembre en adelante.

Las recomendaciones para minimizar el impacto de la chicharrita del maíz se mantienen en línea con las pautas acordadas en campañas anteriores: evitar siembras tardías y, en lo posible, implantar lo más temprano posible. En la zona de transición —al norte de Córdoba y Santa Fe— la siembra de primera debería distanciarse al menos tres meses de la senescencia de otros maíces.

Otras medidas incluyen la reducción de maíces voluntarios, la elección de materiales tolerantes —un área en la que las empresas semilleras están avanzando— y el monitoreo del vector. “Las trampas amarillas, aunque engorrosas de manipular, permiten detectar la chicharrita incluso en poblaciones bajas, de menos de dos insectos cada 100 plantas”, señaló Balbi.

El control químico solo se aconseja cuando el monitoreo lo justifique. Los ensayos realizados por INTA mostraron que la eficacia de los productos disponibles es baja para esta plaga. En cambio, se registraron tasas de parasitismo superiores al 60%, un dato clave para no reducir innecesariamente las poblaciones de enemigos naturales presentes en el campo.

Chinche de los cuernos

En la última campaña, la población de la chinche de los cuernos mostró un incremento significativo. “Fue raro encontrar lotes de maíz sin síntomas, aunque en muchos casos no implicaron pérdidas de rendimiento. Sin embargo, detectamos incidencias muy altas, incluso en trigo”, indicó la investigadora del INTA.

PLAGAS
La chinche de los cuernos mostró alta incidencia en maíz.

La chinche de los cuernos mostró alta incidencia en maíz.

El aumento poblacional y la mayor frecuencia de picaduras durante la emergencia del cultivo incrementan el riesgo de pérdidas. Según registros de INTA, se puede perder entre un 20 y un 25% de rinde por planta individual considerando daños moderados (plantas retrasadas con hojas deformadas que llegan a desplegarse), y en casos de alta presión, la viabilidad de la planta puede verse comprometida.

Balbi subrayó que esta plaga se oculta con facilidad, por lo que es necesario realizar un monitoreo específico, especialmente en presiembra. El daño ocurre en un periodo corto y se hace evidente más tarde; una vez desplegadas las hojas, el control deja de ser efectivo. El tratamiento de semilla comercial no logra un control suficiente debido a las dosis utilizadas, y el recurado puede afectar la viabilidad de la semilla.

En lotes con poca cobertura, una alternativa es la pulverización en presiembra junto con el barbecho corto, cuando la chinche está activa. En postemergencia, las aplicaciones deben realizarse cuando el cultivo está recién emergiendo, utilizando ingredientes activos de contacto y formulaciones de larga persistencia que permitan controlar la plaga en ese breve periodo crítico.

Oruga de la espiga

En las últimas dos campañas, la oruga de la espiga mostró un crecimiento poblacional marcado. “En 2023/24 pasamos de un pico de 600 a 5000 individuos adultos capturados en trampas de luz, un aumento muy significativo. Esta plaga es resistente a los materiales BT, y esa resistencia evolucionó rápidamente”, explicó Balbi.

El primer reporte de poblaciones resistentes se dio en Estados Unidos en 2020. En Argentina, hasta la campaña 2022/23 no se registraba incidencia en maíz; sin embargo, comenzó a detectarse de forma incipiente en esa campaña y avanzó con fuerza en 2023/24. En la campaña actual, las diferencias entre materiales BT y no BT prácticamente desaparecieron, afectando también a híbridos con tecnología VIP 3 y formulaciones más recientes.

Ensayos previos indicaron pérdidas de rendimiento de entre el 3% y el 4%. Balbi advirtió que su control es complejo y requiere maquinaria específica, por lo que se proyectan nuevos ensayos de control químico para la próxima campaña.

FUENTE: CREA

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