La campaña de maíz arranca con un desafío técnico concreto: la chicharrita. Esta plaga, transmisora del complejo de achaparramiento, exige atención temprana. Desde INTA advierten que es clave monitorear desde el invierno y aplicar un manejo integrado que combine control cultural, selección de híbridos y tratamientos específicos si se detecta su presencia.
En este sentido, Diego Szwarc, especialista del INTA Reconquista, señaló: “El monitoreo es fundamental en esta etapa, tanto en la previa como durante el ciclo del cultivo”. Además, recordó la importancia de seguir de cerca los informes técnicos y prestar atención a la dinámica poblacional de la plaga durante el invierno.
Recomendaciones generales
Entre las principales recomendaciones, Szwarc destacó el control de los maíces voluntarios como herramienta cultural prioritaria, la elección de híbridos con tolerancia y la planificación de estrategias de control químico o biológico en caso de detección de la plaga en lotes sembrados.
“A diferencia de la campaña pasada, donde los registros de chicharrita fueron mínimos, este año las trampas y monitoreos ya muestran algunas detecciones en el norte de Santa fe. Esto no debe alarmarnos, pero sí ocuparnos, reforzando la planificación y el manejo integrado”, explicó el especialista.
La chicharrita del maíz se alimenta exclusivamente de este cultivo, donde se reproduce y transmite al menos dos virus y dos bacterias que ocasionan síntomas característicos: plantas de menor tamaño, espigas con menos granos y cambios en la coloración foliar. Estas manifestaciones se conocen como achaparramiento del maíz, responsable de importantes pérdidas de rendimiento en la campaña 2023/24 en la región central del país.
Controlar el maíz voluntario
Para los especialistas del INTA, una de las claves para reducir la incidencia de chicharrita se da por el buen manejo del maíz guacho: “El control del hospedante crea un vacío sanitario, en el cual el vector limita el acceso a alimento, disminuyendo así su supervivencia e incidencia en la transmisión de patógenos en los cultivos posteriores”.
Al respecto, un documento técnico elaborado por el INTA Paraná detalla dos tipos de recomendaciones:
- En lotes de producción: control químico con herbicidas y control mecánico, considerando el momento óptimo de intervención y evaluando la eficacia de cada método.
- En áreas no cultivadas: acciones coordinadas a nivel zonal y regional, ya que el manejo aislado no alcanza para contener la problemática.
Szwarc, también remarcó la importancia del abordaje colectivo. Para el profesional del INTA Reconquista, “el manejo integrado de la chicharrita del maíz debe realizarse de manera preventiva y planificada, considerando aspectos regionales y condiciones climáticas particulares. El trabajo debe ser coordinado entre productores y técnicos para proteger la producción regional”.
FUENTE: INTA