Un equipo multidisciplinario del INTA Chubut llevó a cabo trabajos de esquila preparto y relevamiento técnico en el Campo Experimental Río Mayo (CERM). Esta actividad, clave para la producción ovina regional, se realizó bajo los protocolos del Estándar de Lanas Responsables (RWS) y los lineamientos de acondicionamiento PROLANA. El objetivo fue certificar buenas prácticas en bienestar animal y manejo sustentable.
INTA fomenta bienestar animal en producción ovina patagónica
El INTA Chubut realizó esquila preparto de ovinos bajo normas RWS y PROLANA, asegurando bienestar animal y calidad en la producción ovina.
La esquila preparto es una práctica estratégica en la región patagónica, ya que contribuye a una mayor calidad y resistencia de la fibra. Además, permite efectuar evaluaciones sanitarias e intervenciones preventivas en las majadas antes de la etapa de parición. La ingeniera agrónoma Ivana Clich, acondicionadora y profesional del INTA Chubut, explicó que esta esquila se realiza cuando la fibra de lana presenta un adelgazamiento natural debido a la alta demanda energética y proteica de la oveja durante la gestación, asegurando así una mayor calidad final.
Previo al inicio de las labores, la médica veterinaria Ingrid Bain impartió una charla sobre pautas de bienestar animal bajo normas RWS al personal del CERM, al contratista Salvador Pereyra y a la comparsa de esquila. La capacitación abarcó el trato y manejo de los animales, así como los procedimientos de asistencia ante posibles cortes. Asimismo, se realizó la desinfección preventiva de las bajadas eléctricas, prensas y todo el material en contacto con la lana y los ovinos, tarea a cargo del agente Miguel Alan.
Supervisión y sanidad animal
La esquila contó con la supervisión oficial de los instructores de PROLANA Chubut, Segundo Ruiz y Arsenio Saihueque, quienes calificaron el desempeño del personal con 7,5/10 y el acondicionamiento de la lana con 8/10. Durante dos jornadas de trabajo, se esquilaron y trataron sanitariamente 936 animales de razas Dohne Merino y Merino. El veterinario Nicolás Rucci y el técnico Martín Hurtado coordinaron la aplicación de antiparasitarios inyectables (ivermectina) y la vacuna clostridial de refuerzo a la totalidad de los animales recién esquilados, fortaleciendo la sanidad animal.
El ingeniero zootecnista Martín González, especialista del INTA Chubut, describió la situación del pastizal como escasa en calidad y cantidad debido al invierno y un año seco previo. Esta condición impacta negativamente en la condición corporal de los animales, que se encuentran delgados a un mes de las pariciones. Por ello, se evalúa iniciar la suplementación preparto para mejorar el estado de los lotes con menor condición corporal. La ingeniera Clich coincidió en la influencia climática, señalando que los vellones resultaron más livianos y cortos, con un promedio de 800 gramos menos por animal respecto a los 4 a 4,5 kg habituales en Chubut. Subrayó la importancia de la suplementación con fardos, balanceado o pellets de alfalfa antes, durante y después de la parición.
Resultados y compromiso del INTA
En total, se obtuvieron 18 fardos de lana, sumando 3.432 kilogramos y un promedio de 3,67 kg por animal. El 81,93% de este volumen correspondió a lana vellón de categoría adultos (2.812 kg). Inspectores de la oficina local del Senasa de Río Mayo fiscalizaron y asentaron los registros correspondientes. Desde la coordinación técnica del campo, se destacó el compromiso del INTA con la certificación internacional de sus fibras y el acompañamiento a los productores lanares de la Patagonia.
FUENTE: INTA