La industria de porcinos en la Argentina duplicó su tamaño en la última década, consolidándose como una gran maquinaria para transformar proteína vegetal en carne. Sin embargo, el sector aún tiene mucho margen para crecer y enfrenta importantes desafíos, desde los altos costos de inversión inicial hasta la falta de competitividad exportadora.
¿Es negocio producir carne de cerdo en la Argentina?
Segundo Llorente, de Llorente Hnos., detalla cómo la empresa familiar llegó a transformar granos en carne, integrarse al mostrador y proyectar 2.000 madres.
Para analizar a fondo este escenario y responder si realmente es negocio producir carne de cerdo en el país, Facundo Sonatti conversó con Segundo Llorente, quien se desempeña en el área de desarrollo de nuevos negocios dentro de la empresa familiar Llorente Hermanos, en una nueva edición del segmento audiovisual MOTIVAR en Foco.
Agregar valor en origen
Con un siglo de trayectoria agropecuaria y con sus operaciones concentradas mayormente en Córdoba, Llorente Hnos. dio sus primeros pasos en las producciones intensivas buscando eficiencia. "Nos empezamos a plantear la ineficiencia de llevar todo el grano al puerto. Queríamos convertir ese grano en proteína para agregar valor y ahorrar fletes", relató Segundo Llorente. Además, la visión familiar apostaba a la generación de empleo local: pasar de una agricultura que ocupaba a 5 o 6 personas a producciones intensivas que demandan 40 puestos de trabajo fijos.
Tras una exitosa incursión en la lechería en el año 1995, la familia decidió apostar por el cerdo en 2005. Arrancaron con 250 madres y, gracias a las políticas de financiamiento de aquel entonces (como los créditos del Bicentenario), alcanzaron las 1.000 madres en 2011.
Hoy, la granja cuenta con 1.250 madres de ciclo completo, logrando una eficiencia destacable. Con una conversión alimenticia de 2,5 kilos de alimento por kilo producido, cada madre entrega al año cerca de 4.000 kilos de carne. "A diferencia del tambo, esto es una fábrica. Si vos haces las cosas bien, sale todo bien, pero te diría que es todo factor humano", destacó Llorente, subrayando la importancia de los equipos de trabajo para cuidar celosamente la sanidad y la alimentación de los animales.
Alcanzar las 2.000 madres en producción
Crecer en esta actividad requiere de un capital intensivo. Históricamente, el costo de infraestructura se calculaba en 5.000 dólares por madre, pero en la actualidad esa cifra trepó a los 7.000 dólares. A pesar de que el retorno de inversión se estiró a un horizonte de unos 10 años, la empresa sostiene un ambicioso plan estratégico hacia 2030: alcanzar las 2.000 madres en producción.
Para sostener esta expansión en un contexto financiero adverso, la clave de Llorente Hnos. está en la comercialización y en la integración vertical. La empresa forma parte de "5L" (una sociedad conformada por seis firmas productoras porcinas cuyos nombres empiezan con la letra L), lo que les permite operar un frigorífico en la provincia de Buenos Aires y darle salida comercial a la totalidad de los cortes del animal.
"Cuando vendés en pie te pagan lo que te pagan y estás medio atado. Toda esa integración del cerdo entero nos da un montón de flexibilidad", explica el entrevistado. Esta integración llega directamente hasta el consumidor final a través de su propia red de carnicerías bajo la marca "Tropa", con locales propios en San Miguel, José C. Paz, Moreno y Entre Ríos. De esta manera, logran controlar absolutamente toda la cadena, "desde la producción del grano hasta el mostrador".
Riesgos, exportación y rentabilidad
Al evaluar los peligros productivos de la actividad, Llorente es contundente al marcar que el mayor riesgo actual de la Argentina es el sanitario. Enfermedades como la de Aujeszky pueden obligar a vaciar por completo una granja, lo que implica una pérdida enorme de tiempo productivo y rentabilidad, dada la altísima inversión en infraestructura ya instalada que queda ociosa.
En cuanto al plano internacional, el productor reconoce que, tranqueras adentro de la granja, la Argentina es tan competitiva como gigantes de la talla de Brasil o Estados Unidos.
"Lo que lo encarece es la parte logística, impositiva y las cargas sociales. No somos competitivos a la hora de salir al mundo", reflexiona, comparando el costo de producción brasileño cercano a 1,15 dólares frente a los 1,20 o 1,30 dólares locales. Pese a ello, a través de 5L continúan buscando abrir mercados en el exterior para estar comercialmente listos el día que el país recupere competitividad.
Finalmente, ante la pregunta central del segmento, Llorente no duda. A pesar de reconocer que la entrevista se da en uno de los semestres más complejos para la rentabilidad, afirma con total convicción sobre el negocio de producir cerdos: "Ha sido mejor negocio en los últimos años, pero creemos que va a seguir siendo negocio. Nosotros tenemos una mirada muy optimista del sector".