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Sanidad

Aujeszky: ¿cuánto cuesta sanear un establecimiento porcino?

El manejo de los perjuicios que genera el Aujeszky cuesta lo mismo que erradicarla. Claves para decidir, estrategia y visión.

Motivar | Lizi Domínguez
Por Lizi Domínguez 25 de julio de 2025 - 13:44

Con datos concretos y una mirada estratégica, el MV Guillermo Racca, gerente técnico de porcicultura de MSD Salud Animal para Argentina, desmenuzó los costos del saneamiento frente a la enfermedad de Aujeszky, apelando a una decisión clave para el futuro de la actividad en Argentina.

Durante su participación en el último Congreso Veterinario Latinoamericano de Drovet en Rosario, Racca puso sobre la mesa una discusión tan técnica como estratégica: la necesidad urgente de revisar el enfoque frente al virus de Aujeszky.

Bajo la pregunta: “¿Cuánto cuesta sanear una granja porcina?” como disparador, ofreció una radiografía precisa del impacto económico de convivir con la enfermedad, avanzar en su control o apostar de lleno a su erradicación.

“La erradicación no es una decisión fácil”, advirtió, aunque dejó en claro que el costo de no actuar puede ser igual o más alto que el de encarar un plan sanitario serio.

Los números de Aujeszky que hablan

Racca comenzó su exposición con datos que invitan a repensar estrategias. Erradicar Aujeszky implica un esquema de cuatro años de vacunación y una etapa final de serología que cuesta alrededor de $247.000 por cada 1.000 madres. Paradójicamente, el manejo de un brote activo tiene un costo similar: $250.000.

“La inversión en erradicar o en convivir con la enfermedad es prácticamente la misma. Y eso debería hacernos reflexionar”, planteó.

Aujeszky-Racca
Guillermo Racca, representante de MSD.

Guillermo Racca, representante de MSD.

El procedimiento de saneamiento incluye un doble sangrado de todo el plantel reproductivo y del 20% de la línea de producción. Si se detecta un positivo, se reinicia el ciclo. Esto encarece el proceso, pero es necesario para alcanzar el estatus de libre. “Se trata de muchas serologías, con la presión de lograr resultados certeros”, explicó.

Además, un año sin vacunación es parte del protocolo, lo que implica riesgos adicionales. Sin embargo, Racca lo dimensionó en valores productivos: “Son 14 capones por año, cada 1.000 madres. Vale la pena”.

El rol de las serologías

En este camino, la cantidad y calidad de las muestras es determinante. “Con 30 muestras tenemos 95% de confian za para detectar una prevalencia del 10%; con 60, para una del 5%”, explicó. Y agregó: “No se modifica tanto según la cantidad de animales, sino por la prevalencia mínima que se espera detectar”.

$247.000 es la inversión a realizar -por cada 1.000 madres para erradicar Aujeszky de una granja.

Esto se vuelve más exigente en granjas que están en proceso de saneamiento o que ya vacunan. En esos casos, se trabaja con prevalencias esperadas del 1%, lo que implica multiplicar las muestras. Y aunque vacunar en sí puede parecer un gasto menor, “es muy poco en términos de impacto real si no se articula dentro de una estrategia nacional de erradicación”, consideró el profesional.

Además, advirtió que una mala toma de muestras puede tirar por la borda un esfuerzo de años: “Hay que hacerlo bien, con precisión, y en el momento justo”, sentenció.

¿Vacunar o erradicar?

Uno de los puntos más discutidos es si la vacunación puede ser la solución definitiva. En ese sentido, Racca opinó que “vacunar no es necesariamente la solución”, ya que ello “debe responder a un análisis de riesgo concreto, aprobado por el Senasa, y tener sentido en contextos de alto riesgo, ya sea por exposición directa al virus o la existencia de campos vecinos infectados”.

Aujeszky 2
Las granjas deben permanecer en alerta frente a la enfermedad.

Las granjas deben permanecer en alerta frente a la enfermedad.

El problema es vacunar por default, sin planificación, ni comunicación oficial. Esa decisión compromete los planes nacionales. “Una granja que vacuna no tiene la misma vigilancia epidemiológica que una que no lo hace. Son caminos distintos”, puntualizó. Y fue aún más lejos: “Lo que sí tenemos que reprocharnos, si llegamos a 2030 con el país entero positivo de Aujeszky, es por qué no trabajamos sobre los cuatro focos actuales”.

Focos identificados

En ese sentido, Racca señaló que hoy, Argentina tiene cuatro focos de Aujeszky bien definidos: sur de Buenos Aires, sur de Santa Fe, Salta y sur de Córdoba. “Tenemos que asfixiar esos focos, erradicarlos para evitar su propagación”, instó. Y dejó claro que la oportunidad para hacerlo es ahora, con planificación y decisión política.

Frente a un brote, una granja debe elegir: ¿intenta nuevamente el estatus libre o convive con el virus y sigue vacunando? “Ese factor de decisión es super importante. Y ahí es donde entra el veterinario con un rol clave”, señaló.

Una herramienta para decidir

En línea con esa mirada estratégica, la Federación Porcina Argentina lanzó una “calculadora” para estimar vacunas y serologías necesarias.

“Sigue un esquema tradicional para granjas positivas, pero es adaptable”, explicó Racca. El veterinario acreditado define sus ajustes, según la realidad de cada establecimiento.

Argentina tiene cuatro focos de Aujeszky bien definidos: sur de Buenos Aires, sur de Santa Fe, salta y sur de Córdoba Argentina tiene cuatro focos de Aujeszky bien definidos: sur de Buenos Aires, sur de Santa Fe, salta y sur de Córdoba

Además, permite estimar el momento correcto para iniciar las serologías. “No hace falta empezar desde el brote. Hay que esperar al menos un año”, recomendó.

El objetivo final: “Evitar costos innecesarios”, anticipar decisiones y aportar datos claros para una gestión sanitaria profesional. Las granjas deben permanecer en alerta frente a la enfermedad.

Conclusión abierta, pero firme

“La conclusión es: depende”, admitió Racca.

Cada granja, cada zona, cada contexto tiene su lógica. Pero lo que no es negociable, según su visión, es el objetivo general: “No tiene que haber Aujeszky en el sector. Tenemos que tratar de erradicarlo a nivel país”, concluyó.

Granjas chicas, mismos riegos

Otro eje abordado por el MV Guillermo Racca durante su participación en el Congreso de Drovet, fue la inclusión de granjas más pequeñas en los planes sanitarios enfocados a la enfermedad de Aujeszky, donde hay consenso en que deben participar, aunque con criterios adaptados.

No tiene que haber Aujeszky en el sector. Tenemos que tratar de erradicarla a nivel país

“¿Por qué una granja de 100 madres tiene que sangrar igual que una de 4.000?”, se preguntó. Y explicó que el tamaño no cambia los parámetros: lo que se mide es la prevalencia y la confianza estadística. Las muestras deben ser suficientes para detectar focos, sin importar cuántos animales haya.

Y por eso insistió: “Es clave saber que hay que llegar a las granjas pequeñas, y a los cerdos de traspatio. No podemos erradicar si un vecino tiene el virus”.

Asimismo, agregó: “No se trata solo de lo que pasa puertas adentro, sino de cómo eso impacta en toda la región productiva”.

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