En vacas que llegan al secado con producción láctea elevada, un secado abrupto, sin una correcta evaluación y seguimiento, puede aumentar el estrés, el dolor y el riesgo de problemas de salud durante el período seco. La producción diaria al secado no debe analizarse de forma aislada, sino en conjunto con el estado corporal, la persistencia productiva, el número de lactancia, el historial sanitario y el contexto ambiental.
Manejo de vacas con alta producción láctea
Un secado abrupto en vacas de alta producción láctea aumenta el estrés y el riesgos sanitarios. Estrategias para garantizar la salud y bienestar animal.
En estos casos, existen estrategias de manejo que pueden resultar de interés, siempre adaptadas a la realidad de cada sistema:
» Extender el período de espera voluntario en vacas que aún mantienen producciones elevadas.
» Acortar el período de vaca seca, al mínimo permitido de 45 días antes del parto, esperando que baje la producción.
» Implementar un manejo diferencial a las vacas durante 7 a 5 días previos al secado, que permita la reducción progresiva del estímulo productivo (1 ordeño por día).
» Acompañar el proceso con manejo antiinflamatorio y terapias de sostén en vacas seleccionadas.
» Ajustar la dieta de forma cuidadosa, sin inducir balance energético negativo ni comprometer el bienestar del animal.
Riesgos y bienestar animal
La evidencia disponible indica que el nivel de producción de leche al momento del secado es un factor determinante para el éxito del proceso. Vacas que llegan a esta etapa con producciones elevadas presentan mayor riesgo de nuevas infecciones intramamarias, mayor frecuencia de fugas de leche, retraso en la formación del tapón de queratina y peores indicadores de bienestar, asociados a mayor presión intramamaria, estrés y dolor (Vilar & Rajala-Schultz, 2020).
Estrategias de ordeño
Por el contrario, alcanzar producciones cercanas o inferiores a 15 kg de leche por día al momento del secado se asocian con una involución mamaria más rápida, una activación más temprana de los mecanismos de defensa natural de la ubre y una menor incidencia de mastitis durante el período seco y al inicio de la lactancia siguiente (Vilar & Rajala-Schultz, 2020).
Entonces, el ordeño intermitente (por ejemplo, un ordeño diario en lugar de dos) genera una reducción variable de la producción de leche, que dependerá de las condiciones del rodeo y del manejo aplicado.
En consecuencia, estas estrategias deben ser implementadas bajo el asesoramiento de un profesional idóneo, especialmente cuando el sistema lo requiera por secado de vacas con alta producción, presencia de goteo de leche o alta incidencia de mastitis al postparto.