Una reciente revisión científica internacional ha puesto de manifiesto que el mayor perjuicio económico derivado de la parasitosis bovina en la producción de leche no reside en las enfermedades con síntomas visibles, sino en las pérdidas silenciosas de rendimiento animal. Este fenómeno, a menudo subestimado, impacta directamente en la rentabilidad de los sistemas lecheros.
Según informó MSD Salud Animal, empresa que encargó el estudio publicado en la revista Parasites & Vectors, más del 80% del impacto económico total de estas infecciones se vincula a la disminución de la productividad. Esto se traduce en una menor producción de leche, un crecimiento más lento de los animales y un desempeño reproductivo deficiente. La investigación compiló datos económicos y zootécnicos de diversas regiones, con especial foco en Estados Unidos, Brasil y Europa.
Impacto económico de las infecciones subclínicas
Los resultados del análisis confirmaron que el parasitismo subclínico, caracterizado por la ausencia de signos clínicos evidentes, es el principal responsable de estas pérdidas. Estas infecciones afectan de manera continua el metabolismo y la eficiencia productiva del ganado. Por ejemplo, en Estados Unidos, las infecciones por nematodos gastrointestinales provocan pérdidas estimadas en más de U$S 3.000 millones anuales. En Brasil, las infecciones por garrapatas, de alta prevalencia, pueden reducir la producción hasta en 90 litros por vaca al día.
El médico veterinario Robert P. Lavan, autor del estudio, afirmó que "los parásitos son un problema global escondido a la vista de todos. Frecuentemente son invisibles en la gestión diaria de la granja, pero su impacto negativo en la producción de leche, fertilidad y salud animal es enorme". Ante este panorama, el estudio sugiere que las estrategias tradicionales, como la desparasitación en calendario fijo, resultan insuficientes y pueden contribuir a la resistencia antimicrobiana.
Estrategias para el control de la parasitosis bovina
Se recomienda una aproximación basada en el diagnóstico y la evaluación de riesgo. Rafael Silva, gerente de mercado de Ganado de Leche de MSD Salud Animal, destacó que "en la pecuaria lechera, no existe una receta exacta. El protocolo de control parasitario que funciona perfectamente en una cuenca lechera no puede ser simplemente replicado en otra". Entre las principales recomendaciones se incluyen el uso de exámenes como el conteo de huevos fecales, el tratamiento dirigido a animales más vulnerables y un manejo estratégico de pasturas. La personalización de las estrategias es clave para proteger el potencial productivo y la sanidad animal del rebaño.
"Para proteger el potencial productivo y la salud del rebaño, las estrategias necesitan ser personalizadas, llevando en cuenta el clima de la región, el modelo de producción y el desafío específico de aquella propiedad", completó Silva.
FUENTE: Globo Rural (Brasil)