El poco probable pero bien marketinero “boom dolarizador” impuesto en la agenda mediática (y social) luego de los resultados de las últimas elecciones PASO realizadas en Argentina llegó también a la industria veterinaria.
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SUSCRIBITEEl poco probable pero bien marketinero “boom dolarizador” impuesto en la agenda mediática (y social) luego de los resultados de las últimas elecciones PASO realizadas en Argentina llegó también a la industria veterinaria.
No porque los honorarios o los productos vayan a cobrarse efectivamente en la moneda estadounidense, sino por las múltiples acciones y artilugios que tanto profesionales, como industriales y distribuidores deben realizar para sostener efectivamente el valor de los pesos generados en las operaciones comerciales.
No es nuevo en nuestro país: se mueve el dólar y aumentan los precios.
Y eso es lo que viene ocurriendo a nivel local con los fármacos y vacunas veterinarias destinadas a las distintas especies animales, aunque con una aceleración por sobre lo imaginado en los últimos meses.
De hecho, tras las subas impuestas por varios laboratorios luego que se determinara que los productos veterinarios comenzaban a pagar el impuesto PAÍS en julio pasado, se vivió una segunda oleada de incrementos significativos tras el triunfo de Javier Milei, de la Libertad Avanza, en las elecciones de agosto.
“Hoy los desafíos no pasan ni por los precios, ni por las ventas, sino por mantener ajustada la situación financiera”.
En esta frase podemos resumir la visión no solo de los directivos de los laboratorios veterinarios en Argentina, sino también de distribuidores, proveedores y hasta los profesionales de la actividad privada.
“Tenemos que acompañarnos entre todos para poder seguir siendo viables y mantener el ritmo del negocio, por ejemplo, con los plazos de pago”, le explicaban a MOTIVAR referentes de distintas empresas.
E insistían: “Si bien cada vez es más notoria la falta de determinadas drogas, insumos y productos, los negocios se generan. La rueda gira. Pero debemos estar más atentos que nunca y ser precisos tanto en los valores, como en las formas de pago que trasladamos al mercado”.
En lo concreto, tras la última devaluación de nuestra moneda a las veterinarias llegaron listas de precios con incrementos muy relevantes. Para graficarlo, podríamos decir que, en el caso de los productos para animales de compañía, existen empresas que aumentaron sus listas entre un 25% y hasta un 50%.
¿Y en ganadería?
Algo similar, aunque con guarismos que rondaron entre un 15 y un 30%, dependiendo el origen de las marcas.
Tal como ha ocurrido en otras oportunidades, estos aumentos no se dieron todos juntos. Si bien a nivel general se informaron dos o tres días luego de la devaluación, es cierto que algunas empresas dejaron reponer “una cantidad lógica” de productos a sus clientes previo a modificar las listas de precios.
“Esto tiene que ver con la estrategia de cada uno y en especial de aquellos que necesitaban incrementar los volúmenes de venta para cumplir con los objetivos comerciales planteados a principios de año”, le explicaban también a MOTIVAR distribuidores de distintos puntos del país.
Y reforzaban: “En muchos casos, los laboratorios nos han pedido validar con ellos antes de cerrar alguna venta relativamente importante”.
Ahora bien, ¿impactaron estas subas de precios en la demanda de los productos? A nivel general la respuesta es unánime: “no, se sigue vendiendo”. Y no solo eso, sino que se mantienen las inversiones en infraestructura, incorporación de personal y presencia en eventos.
¿Se dolariza entonces la industria veterinaria? No… pero casi.