La Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) impulsa un proyecto para recuperar y reintroducir el Bovino criollo, una raza fundamental para la ganadería argentina. Esta iniciativa, que ya lleva 30 años, busca integrar estos animales al sistema productivo nacional, aprovechando su adaptación y resistencia. El esfuerzo es clave para la conservación del patrimonio genético bovino del país.
Rescate del bovino criollo patagónico impulsa ganadería
La Universidad Nacional de Lomas de Zamora lidera un proyecto para reintroducir el bovino criollo en la producción ganadera, destacando su adaptación y longevidad.
El Bovino criollo es descendiente directo de los ejemplares traídos por los españoles hace 500 años, que se adaptaron a las diversas condiciones ambientales del territorio. Su dispersión por el país, en parte atribuida a los malones, llevó a la formación de poblaciones adaptadas a distintas regiones. El foco de este proyecto se centró en la población patagónica, específicamente en el Parque Nacional Los Glaciares, en la provincia de Santa Cruz, donde la raza se encontraba en riesgo de extinción y generaba impacto en la flora y fauna autóctona.
La recuperación de este recurso genético fue impulsada por un grupo de docentes de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ a finales del siglo pasado. El ingeniero zootecnista Rubén Martínez fue el fundador de esta iniciativa, que actualmente coordina el también ingeniero zootecnista Enrique Genero. El plan de conservación, que ya lleva 30 años, ha permitido preservar la variabilidad genética de estos animales, considerados únicos por su capacidad de adaptación.
Adaptación y genética bovina
La población de Bovino criollo patagónico se sometió a un proceso de selección natural durante siglos, desarrollando una notable adaptación al clima frío y húmedo de la región. Estos animales poseen la habilidad de ramonear y escarbar para encontrar alimento entre la nieve, una característica que los distingue. Históricamente, esta raza fue clave para el mejoramiento genético de la ganadería argentina a mediados del 1800, mediante el cruzamiento con razas británicas.
Entre las principales virtudes del Bovino criollo se destaca su longevidad, con ejemplares que pueden vivir entre 18 y 22 años y seguir siendo fértiles, como el caso de una vaca llamada “Oma” de 18 años que continúa dando terneros. Además, presentan menores costos de mantenimiento en comparación con otras razas, sin comprometer la producción de carne. Estas características los posicionan como un recurso valioso para la producción ganadera sostenible.
Estrategia para la producción ganadera
Con el objetivo de reintroducir el Bovino criollo en el sistema productivo, la UNLZ estableció un convenio con el Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires. Este acuerdo busca implementar un plan de cruzamiento entre el Bovino criollo patagónico y ejemplares de la raza Angus. La estrategia apunta a combinar la reconocida calidad y cantidad de carne de las razas británicas con la vida fértil prolongada, la adaptación al medio y la resistencia a enfermedades del criollo.
La distancia genética entre estas poblaciones favorece la aparición del fenómeno conocido como vigor híbrido o heterosis, lo que se traduce en una ganancia adicional por encima del promedio genético de las razas parentales. Esta iniciativa busca potenciar la eficiencia y la resiliencia de los rodeos, ofreciendo una alternativa productiva que capitaliza las ventajas de una raza ancestral adaptada a las condiciones locales.
FUENTE: Bichos de Campo