Nos juntamos para hablar de números, medidas de manejo, situaciones, experiencias, razas, pero de la calidad del producto terminado, la res faenada, los bovinos, la carne… ¿qué podemos decir?
Para continuar, suscribite a Motivar. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITENos juntamos para hablar de números, medidas de manejo, situaciones, experiencias, razas, pero de la calidad del producto terminado, la res faenada, los bovinos, la carne… ¿qué podemos decir?
Para eso, hoy además de mis palabras escritas y compartidas en rondas de mate, haré una revisión bibliográfica. Hace mucho, tuve la dicha de tener en mis manos el libro “La filosofía de la Cría Vacuna” de Laurence M. Lasater, hijo del creador de la raza Beef-Master. Libro que acompañó al del Ing. Agr. Jorge Carrillo “Manejo de un Rodeo de Cría” en el crecimiento de mis conocimientos. De esta revisión que les comento, saqué estas citas que hoy quiero compartir.
Algunas pueden ser discutibles en un país como el nuestro, pero…
¿Cuántas de estas nos llevarían a romper con ciertos mitos, creencias y costumbres que aún conservamos?
Pero de ellas, rescato estas:
La calidad de la carne, no se ve en el pelo… Se ve en el gancho.
La cría es un asunto relativamente simple. Lo difícil es mantenerlo simple.
Producir un kilo de grasa cuesta 3 veces más que producir un kilo de proteína.
Estas me animaron a decirles, además que para aquellos que por zona necesitamos rusticidad, no nos enamoremos de un pelo (raza), busquemos mejor cuál será más productiva.
Además, debemos tener en cuenta que sí creemos haber elegido la “mejor raza”, para nuestras condiciones climáticas y de recursos forrajeros, a esa genética hay que alimentarla.
Y se alimenta desde el día uno, de la gestación; a esto se lo llama “nutrición temprana”. Una raza adaptada a cada zona predispone a que esa rusticidad nos dé mejores porcentajes de procreo (preñez, parición y destete), porque una vaca bien alimentada, da eso un ternero por vaca por año, con bajas pérdidas desde el tacto al destete.
Hagamos o no el ciclo completo, esa buena nutrición temprana se manifestará en mayor cantidad de kilos al destete y en el proceso de engorde en una menor y más prolija deposición de grasa. Además de menor tiempo de invernada.
¿Por qué? Porque un animal bien nutrido formará en su proceso de crecimiento una mayor cantidad de masa muscular. Por ello, cuando comience su etapa de engorde, solo depondrá grasa donde corresponda.
Recuerden: producir un kilo de grasa: cuesta 3 veces más, que producir un kilo de proteína. Por ello tengamos en cuenta que la genética es una pata de todo este proceso y como parte del mismo, tenemos que darle de comer.
Debemos considerar que nos puede gustar una raza más que otra, pero lo que debemos tener en cuenta, es cuánto se adapta esa raza a nuestra zona. Y no hablo solamente de zonas marginales, de sequía, también de aquellas que sufren inundaciones, que también nos “achican” la superficie ganadera y tanto las áridas como las húmedas, también acarrean, desde el punto de vista sanitario, cada una sus inconvenientes.
Y porqué solo hablar de las vacas en su adaptación, si también tiene que estar adaptado el toro. El que debe también estar bien alimentado, adaptarse a las diferentes geografías, sea monte, sierra, campos duros. No olvidemos que el toro debe caminar bien y a veces mucho.
En los sistemas extensivos de monte, por ejemplo, donde hablamos de cargas de 0,1 EV/Ha o 10 Ha/EV, el toro debe andar y andar. Como el VW 1500, que anda, anda y anda.
Si bien hace mucho escuché esto:
Me decía un empleado de un campo de monte, como el descripto: “A ver “Dotorcito”, usted está soltero, sale una noche a ponerse de novio. ¿Qué hace? ¿Llena el tanque de su vehículo y sale el sábado a dar vueltas y vueltas hasta encontrar una señorita o va al lugar donde supuestamente van la mayoría de las señoritas?”
Al que respondo: “No. No doy vueltas como un zonzo; voy a donde ellas están”.
Y me retruca: “El toro hace lo mismo. Va a las aguadas y espera y de ahí la empieza a seguir”.
Igualmente, este toro, deberá estar adaptado al medio en el que deba moverse. Si no lo está, se moverá poco, le molestará andar, o se lastimará, entonces perderemos preñeces, por su poco “trabajo”. Entonces . . .
Tratar de ver por experiencia propia o ajena, qué raza es la mejor para nuestra zona. Ver su grado de adaptabilidad al clima, piso, búsqueda de los mejores pastos, agua, “no sombra”.
Una vez que lo logremos, nos daremos cuenta de que no solo la cantidad de terneros destetados, serán mayores, también será mayor el peso, porque su madre adaptada, se alimenta, se nutre mejor. Además, anda menos, gasta menos requerimientos y eso se transforma en mayor cantidad y calidad de leche que, en el ternero, mejorará los resultados.
La vaca y el toro, para rodeos comerciales, debe verse con ropa de trabajo, no con vestidos y tacos altos.
En el caso de la vaca, de batón y delantal; y al toro, en vez de verlo de camisa, corbata y mocasines, se apreciará mejor verlo con overol y botas. No lo digo bajo ningún aspecto machista, hablo del trabajo de una vaca madre, solo sirve la comparación en la vestimenta.
Creo por todo esto, que Tom Lasater hizo historia en la creación de esta raza.
¿Estaremos muy lejos de ver un “rodeo productivo” además de bonito?
Y en este mes de junio, también tan especial para la historia contemporánea de nuestra Argentina soberana y productiva, me los llevo del campo de cría, al campo de batalla. Para recordarles que el 13 de junio de 1982, después de 73 arduas jornadas de heroicas acciones de combate, en tierra, cielo y mar . . . Fue el día de la máxima resistencia.
Honor, memoria y gloria a nuestros Caídos y Veteranos.
Lo abordado por el MV Fernando Grippaldi, está a disposición en charlas destinadas a productores, técnicos y operarios.
Más información: [email protected]
