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Ganadería

¿El objetivo? Destetar un ternero más

El MV Fernando Grippaldi nos comparte recomendaciones estratégicas no solo en el manejo de los terneros, sino también de otras categorías animales involucradas.

Por Fernando Grippaldi 19 de mayo de 2023 - 00:00

Tomando como inicio de este artículo el párrafo final de la nota del mes pasado: “Los números hablan, cuando los calculamos y los analizamos, no sirven para solamente llenar una planilla o comentarlos en un café o en la reunión de grupo. Salvo que los participantes de cualquiera de los dos eventos opinen y ayuden a interpretarlos. Sirven si, una vez analizados los números y de ver en qué etapa se producen (¿terneros?), para ver qué medidas de manejo, sean sanitarias, reproductivas, y/o nutricionales, debemos replantear.”
En caso de tener varios, es clave llevar esta información “por rodeo”. Las variables que pueden afectar a un rodeo son muchas, en más o en menos que a otro.
Por ejemplo, en los establecimientos de zonas marginales, donde la carga animal puede ser de 6, 10 y más hectáreas por Equivalente Vaca, no llueve igual en todo el campo; por ende, cada rodeo deberá, inclusive dentro de un mismo campo, ser manejado acorde a su zona.
En cada rodeo, debemos arrancar hablando del estado de la vaca al parto.
¿Para qué? Primero para lograr que la vaca una vez parida, recupere su estado de ciclicidad en no más de 45-60 días post parto. De esta manera, arrancaremos con un mejorado porcentaje de preñez.

En las pariciones “normal” una pérdida del 2 al 3%, pero en zonas marginales suele aceptarse entre un 4 y 5%.

Una vez obtenido este dato, si vemos que no fue el esperado, deberíamos replantearnos si debemos hacer un destete precoz, anticipado o con destetador (temporario), para que la vaca disminuya sus requerimientos de lactancia y así comience a ciclar, para volver a quedar preñada.
Una vez preñada, si sigue bien alimentada, mantendrá la preñez y dará como producto un ternero sano y seguramente más pesado. Si el estado corporal es bueno, el ternero tendrá calostro en volumen y calidad adecuada para poder sobrevivir durante las primeras horas de vida.

Destete

Si hablamos, por ejemplo, de destete precoz, temporario o anticipado, evaluar a qué vaca, a cuál rodeo se lo vamos a aplicar. Con la consigna de cada una de estas tecnologías no es “la herramienta”, debemos adecuarla según las necesidades.
Cada una es una herramienta más, no la única. Muchas veces solemos aplicar, según haga falta, a la Vaca “Cola” de parición, para que ésta se recupere, al disminuir sus requerimientos más rápido y se reagrupe con el “Cuerpo”.
O ante la imposibilidad de manejar cualquiera de estas herramientas, tener la alternativa de destinarle a esta categoría, la “mejor parte del campo”.
Siempre y cuando no lo precisemos para la de 1° parición, categoría que siente mucho su recuperación, más si la entoramos a los 15 meses.
Muchas veces sacrificamos a la vaca en los momentos más críticos de sus requerimientos, tanto durante la preñez, como al momento de parir.
Debemos tener en cuenta que el volumen que ocupa un útero grávido en el último tercio de gestación limita el consumo.
¿Nos pusimos a evaluar en qué momento del año sucede?
Teniendo en cuenta, no solo la disponibilidad forrajera, sino también su calidad, que si es baja -fibrosa-, también limitará el consumo y, por ende, no llegará a parir en buen estado y su posterior recuperación, será más dificultosa; con el riesgo de que en el mejor de los casos sea una “vaca cola” y en el peor, una “vaca vacía”.
Otro dato a tener en cuenta, una vez hecho el tacto, es ver si las medidas sanitarias fueron llevadas a cabo.
Revisación de los toros, porcentaje asignado, vacunación reproductiva preventiva. Si se hicieron, ver cómo y cuándo.
El manejo post servicio de las vacas, al menos en producciones extensivas, donde el clima y las distancias traen inconvenientes para moverlas y hacer tratamientos, son cruciales en los primeros 60 días de vida de ese embrión.
Bajar el estrés en la etapa embrionaria de este futuro ternero, es fundamental, para evitar pérdidas. No vaya a ser que le asignemos un error en la preñez al “vete”, cuando esa vaca estaba preñada y la “vaciamos” nosotros en el manejo posterior al tacto, máxime si anticipamos este diagnóstico a los 35-40 días con ecografía.

“Una vez hecho el tacto, deberemos supervisar que las medidas sanitarias se cumplan”.

A veces podemos tener errores en el tacto, principalmente humanos, como la inexperiencia, vacas preñadas fuera de servicio, la forma de trabajar, instalaciones deficientes, encierres prolongados, error al tomar número de caravana, etc.
¿Cómo suele ser la secuencia del error en la lectura del número de caravana?:
Se lee bien, se dice mal.
Se dice bien, se escucha mal.
Se escucha bien, se escribe mal.
Normalmente pasa. Hoy existe una herramienta que es la caravana electrónica y el bastón, pero no todos la tienen.
Bien, ya tenemos la vaca preñada y se nos acerca el momento de la parición.
También un momento muy importante a tener en cuenta, porque es donde se produce la mayor pérdida de terneros desde el tacto en adelante.
Las causales son muchas:

  • Partos distócicos, no siempre llegamos a tiempo a partear o hacer una cesárea.
  • La atención del ternero, en las primeras 24-48 horas de nacido, hasta los primeros 7 días.
  • Depredadores, según zona puma, cóndores, zorro, buitres.
  • Abandono materno, suele pasar en la vaquillona de primera parición.

En esta etapa, lo normal es una pérdida entre el 2 y el 3%, pero en zonas más marginales, donde la atención pre y post parto se complica por extensión de los lotes, cantidad y capacitación de personal, puede aceptarse entre un 4 y 5%.
El estar atento, significa contar con cantidad y calidad de personal.
Cuando hablo de calidad, y seré reiterativo, hablo de la capacitación y grado de instrucción, tanto en la identificación del caso, su gravedad, y en cómo resolverlo.
El saber, los hace crecer, sentirse mejor y los responsabiliza de manera distinta, eso se llama tener la “camiseta puesta”.
Más en este momento crucial, que es cuando aparecen las famosas “Diarreas neonatales”; causadas por bacterias, virus o porque la vaca está “cargada” de mucha leche: el tan mentado “empacho”.
Esto produce en el ternero un grado severo de deshidratación y muerte, o en el mejor de los casos, un ternero débil que lo manifestará en su vida productiva. Acá aparece, otra vez, la Vaquillona de primer parto. Suele producir menor cantidad de calostro, por ende, su cría está más predispuesta a un cuadro de diarrea.
Zafamos de las “diarreas neonatales”, ahora a estar atentos con las infecciones que entran por el ombligo. Donde su descuido en limpieza, desinfección, etc., no solo traerá problema de “bichera” (miasis), sino dejar una puerta abierta a una gran variedad de bacterias que produzcan septicemia, muerte o un ternero débil.
Me fui en palabras, datos y explicaciones y aún no llegué al destete, momento en el que terminaremos de calcular esa diferencia desde el tacto.
El destete, como dije, nos permitirá al final, no solo saber cuántos terneros destetamos, también poder calcular el porcentaje que perdimos desde el tacto y en no todos los casos, cuánto fue por etapa.
Número que reitero, nos pondrá en órbita para saber qué y cuánto bien venimos haciendo el manejo de nuestro rodeo de cría.
Analícenlo, discútanlo y evalúen dónde debemos ajustar la clavija para que las cuerdas de esta guitarra que se llama cría suenen cada vez mejor.

Lo abordado por el MV Fernando Grippaldi, está a disposición en charlas destinadas a productores, técnicos y operarios.
Más información: [email protected]

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