La genética bovina en Argentina atraviesa un período de profunda transformación, impulsada por la recuperación de la inversión en el sector, la integración de nuevas tecnologías y la apertura a mercados internacionales. Este cambio redefine los objetivos de la selección, que ahora busca animales capaces de responder a sistemas productivos más eficientes y a consumidores que valoran atributos específicos de la res.
Exportaciones de carne: cómo la genética bovina argentina revoluciona el mercado
La genética bovina en Argentina evoluciona para responder a la demanda de exportaciones y la calidad de la carne, impulsando la producción ganadera.
Para cabañeros como Roque Cassini, quien trabaja con razas Hereford, Angus, Braford y Brangus en Buenos Aires, el escenario actual representa una "revolución". Este proceso se fundamenta en dos factores principales: la creciente demanda global por carne de alta calidad y una modificación en la mentalidad de la ganadería argentina, que ahora prioriza las exportaciones.
Diego Grané, genetista que asesora establecimientos Brangus y Braford en varios países de la región, subraya que los reproductores modernos deben ofrecer más que características fenotípicas. La fertilidad, la adaptación al ambiente y la corrección estructural son ahora requisitos básicos, no diferenciales. La información se ha convertido en un insumo estratégico para posicionarse en un mercado competitivo.
Información y eficiencia en la genética bovina
La disponibilidad de DEPs (Diferencias Esperadas en la Progenie), evaluaciones genómicas y datos de carcasa permite agregar valor al producto final. Cassini observa un cambio cultural entre los criadores, quienes antes se enfocaban en el peso al nacer o la circunferencia escrotal, y hoy evalúan características como el ojo de bife o la grasa intramuscular para producir carne de calidad. Esta selección más precisa se orienta directamente a las demandas del mercado.
Grané destaca que la competencia entre cabañas se basa en la capacidad de respaldar las decisiones de selección con datos objetivos. Esto facilita el desarrollo de genética de punta para otras cabañas y la generación de reproductores comerciales que mejoran miles de rodeos. Además, se diluye la antigua discusión entre el animal de exposición y el reproductor de campo, ya que el biotipo funcional es el mismo, solo varía la preparación para la competencia.
Adaptación y resistencia en la producción ganadera
La apertura de nuevos mercados con requerimientos diversos, como Estados Unidos o Japón, exige animales más pesados y con mayor marmoleo. La estrategia, según Grané, no implica desarrollar dos rodeos distintos, sino mantener una base de vacas moderadas, fértiles y adaptadas al ambiente. La orientación del producto final se logra mediante la elección de reproductores, la recría y la alimentación, sin alterar la matriz productiva.
En este contexto, cada raza busca fortalecer sus atributos diferenciales. Miguel Pibernus, presidente de la Asociación de Criadores de Brahman Argentina, explica que en esta raza índica, la adaptación al ambiente sigue siendo prioritaria. Han incorporado la genómica para identificar genes vinculados al marmoleado, la ganancia diaria de peso y la resistencia a la garrapata. Esta resistencia natural, trabajada en conjunto con el INTA, se busca transmitir a la descendencia en cruzamientos, convirtiéndose en un atributo estratégico para la sanidad y productividad.
La Asociación de Criadores de Brahman Argentina ha experimentado un crecimiento notable, sumando 15 nuevos criadores y alcanzando 126 cabañas distribuidas en nueve provincias. La genética bovina argentina se enfoca en producir información, eficiencia y calidad, transformando la demanda internacional en una ventaja competitiva para toda la cadena de ganados y carnes.
FUENTE: Clarin Rural