La relación de precios entre los productos de sanidad animal y la hacienda en pie ha registrado una mejora sustancial para el sector productivo en agosto de 2026. Según el último informe elaborado por la Lic. María Soledad Carrasco para el INTA Bordenave, el poder de compra de la hacienda frente a insumos clave de la actividad ganadera muestra una tendencia favorable. El caso de la ivermectina, uno de los antiparasitarios más extendidos y críticos en la medicina veterinaria, es paradigmático de este proceso: la cantidad de kilogramos de carne necesarios para adquirir el producto ha descendido notablemente, aliviando la estructura de costos directos en los establecimientos de cría y engorde.
En términos cuantitativos, para adquirir un frasco de 500 mililitros de ivermectina en agosto de 2026, un productor ganadero requiere disponer de 11,6 kilogramos de novillo (tomando como referencia la categoría de 430-460 kg) o de 8,4 kilogramos de ternero (categoría de 180-200 kg). Esta relación representa una reducción del 32% en kilos de novillo y una caída del 39% en kilos de ternero si se compara con el promedio del período 2022-2025. Los datos evidencian que el esfuerzo real medido en el producto final de la explotación es significativamente menor para garantizar los planes sanitarios veterinarios obligatorios y preventivos.
Evolución del requerimiento cárnico
La serie histórica del último lustro (2022-2026) permite analizar la volatilidad y la tendencia de esta relación de precios. En agosto de 2022, la adquisición de 500 ml de ivermectina demandaba 15,9 kg de novillo y 11,7 kg de ternero. Hacia 2023, la ecuación registró leves variaciones con 14,8 kg de novillo y 11,9 kg de ternero, para luego alcanzar su máximo costo relativo en agosto de 2024, cuando se necesitaron 21,7 kg de novillo y 16,1 kg de ternero. Este pico representó el momento de mayor presión de los costos sanitarios sobre el ingreso bruto del productor.
La tendencia comenzó a revertirse en agosto de 2025, cuando los valores se acomodaron en 17,3 kg de novillo y 14,5 kg de ternero, consolidando finalmente su nivel más bajo en el presente mes de agosto de 2026 con los mencionados 11,6 kg y 8,4 kg respectivamente. Esta trayectoria descendente favorece la adopción de esquemas de desparasitación más rigurosos e integrales, reduciendo el riesgo de pérdidas productivas por cargas parasitarias debido a decisiones de ahorro forzadas por la coyuntura macroeconómica de años anteriores.
El panorama de otros insumos clave
La dinámica favorable de la ivermectina no es un fenómeno aislado, sino que se enmarca dentro de un abaratamiento relativo generalizado de los insumos agropecuarios respecto de la hacienda en pie. Al evaluar otros insumos de la actividad ganadera, se observan caídas incluso más pronunciadas en los requerimientos de carne. El glifosato (por cada 100 litros) registró una caída del 42% en kilos de novillo (requiriendo 178 kg en agosto de 2026) y del 47% en kilos de ternero (129 kg), constituyendo la mayor variación positiva para el poder de compra del ganadero dentro de la canasta analizada.
En la misma línea, los fertilizantes indispensables para la implantación de pasturas y verdeos también exigen un menor esfuerzo productivo. La urea granulada (por tonelada) requiere un 35% menos de kilos de novillo (215 kg) y un 42% menos de kilos de ternero (156 kg) en comparación con el promedio histórico 2022-2025. Por su parte, el fosfato diamónico experimentó reducciones del 26% en novillo (342 kg en 2026) y del 34% en ternero (248 kg), facilitando la inversión en la nutrición de suelos y forrajes de cara a la planificación de la próxima campaña de verdeos de invierno, cuya semilla cayó un 26% en novillo (6,3 kg) y un 35% en ternero (4,6 kg).
Costos de estructura e insumos operativos
El análisis de costos directos de INTA Bordenave también incluye insumos fundamentales de la suplementación alimentaria como el maíz. La tonelada de este cereal requirió en agosto de 2026 unos 62,8 kg de novillo y 45,6 kg de ternero, lo que representa una baja del 29% y 37% respectivamente en relación con el promedio histórico. Esta relación sumamente beneficiosa facilita las estrategias de engorde intensivo o "feedlot" y la suplementación de apoyo en sistemas pastoriles. En contraposición, los costos operativos indispensables como el gasoil muestran la menor variación del informe, con reducciones de apenas el 2% en kilos de novillo (45,6 kg) y 9% en ternero (36,0 kg).
Finalmente, la estructura de costos fijos y servicios muestra una moderada recomposición del poder de compra del ganadero. Las labores tercerizadas, representadas por el costo por hectárea de la Unidad Técnica de Arada (UTA), registraron bajas del 10% en novillo y 21% en ternero frente al promedio histórico. En lo que respecta al sueldo de un peón rural mensual, el requerimiento se posicionó en 263 kg de novillo (baja del 6%) y 191 kg de ternero (baja del 17%). En conjunto, las variables analizadas determinan que agosto de 2026 configura una ventana propicia para consolidar la sanidad animal e invertir en tecnología veterinaria, optimizando la productividad por hectárea con un menor sacrificio físico de stock cárnico.
Informe del INTA Bordenave
FUENTE: INTA Bordenave