El INTA en Corrientes ha logrado avances significativos en la selección de materiales de pasto Nilo, una especie de forrajes clave para la ganadería en ambientes con exceso de agua. El objetivo es acelerar su implantación, un desafío histórico que limita su aprovechamiento productivo.
La Estación Experimental Agropecuaria Corrientes del INTA, a través de su equipo de investigación, busca plantas capaces de cubrir el suelo en menos tiempo. Silvana Ferrari Usandizaga, integrante del equipo, explicó que la lenta implantación es una de las principales problemáticas, y la meta es encontrar un material agresivo que permita establecer la pastura en tres a seis meses.
El programa evalúa alrededor de cien materiales de pasto Nilo, considerando su vigor, producción de forraje, estructura, sanidad, adaptabilidad y capacidad de rebrote. Estos criterios son fundamentales para asegurar que los nuevos forrajes no solo se establezcan rápidamente, sino que también ofrezcan una calidad nutricional adecuada y resistencia a enfermedades, aspectos cruciales para la producción ganadera. También se estudia la velocidad de desarrollo radicular, un factor decisivo para que la pastura logre establecerse de manera robusta y persistente. De este conjunto, diez líneas han avanzado a ensayos de mayor escala en parcelas, y cinco ya fueron entregadas a productores para observar su desempeño en condiciones reales de uso y validar su potencial.
Impacto en la producción ganadera
El interés de la producción ganadera por el pasto Nilo radica en su adaptación a los excesos hídricos y su calidad forrajera. Según datos del INTA, existen lotes que mantienen buenas condiciones productivas por más de 30 años, lo que demuestra la persistencia de esta especie. En cuanto a su rendimiento, Ferrari Usandizaga indicó que esta pastura puede alcanzar producciones de entre 5 y 10 toneladas en ciclos de sequía, y hasta 15 a 25 toneladas en ciclos con buena humedad y fertilización.
Desafíos y perspectivas para los cultivos
La investigación de la experimental correntina comenzó hace aproximadamente 15 años con estudios básicos de la especie, lo que permitió el registro de dos materiales, Tuguy hovy y Poraví, que han demostrado una excelente adaptación y persistencia en la región. El desafío actual se centra en acortar el tiempo entre la plantación y el aprovechamiento ganadero, un aspecto crucial para la sostenibilidad de los sistemas productivos en regiones con condiciones de clima variables. Este avance es vital para optimizar la eficiencia de los cultivos forrajeros. Si los materiales en evaluación mantienen sus características al ser trasladados a superficies mayores y a campos de productores, se facilitará la incorporación de esta pastura en zonas donde el exceso de agua limita otras opciones de cultivos forrajeros.
FUENTE: CRA