Según informó Globo Rural, el Ministerio de Agricultura de Brasil implementó esta semana nuevos procedimientos de inspección para la producción de carnes y derivados. El objetivo es cumplir con las exigencias de la Unión Europea (UE) respecto al no uso de Antimicrobianos en el ciclo completo de vida de los animales, una medida que impacta directamente en las cadenas productivas.
La decisión, que se anticipó tras reuniones entre autoridades de Brasilia y Bruselas sin consenso en puntos clave como un período de transición para la carne bovina, obliga a los establecimientos exportadores brasileños a mantener evidencias documentales en sus controles auditables. Estas pruebas deben demostrar la elegibilidad de materias primas, animales e insumos utilizados en la producción de lotes destinados a la certificación europea, una exigencia que no se realizaba hasta el momento. El Servicio Oficial, además, evaluará la efectividad y capacidad de estos controles para sostener las garantías sanitarias que Brasil debe proporcionar a la Unión Europea. Esta orientación se comunicó el 1 de julio mediante un oficio del Departamento de Inspección de Productos de Origen Animal (Dipoa) de la Secretaría de Defensa Agropecuaria del Ministerio de Agricultura a los auditores fiscales federales agropecuarios.
Las principales modificaciones afectan a las cadenas de aves, huevos, miel y acuicultura. Estos sectores deberán calificar y monitorear a los fabricantes de alimentos para los animales, con el fin de evitar la inclusión de insumos prohibidos por la UE. Se espera que los controles en estas cadenas se demuestren a tiempo para evitar bloqueos en las Exportaciones previstas para septiembre de 2026, dado que los animales tienen ciclos de vida más cortos, como los 40 días del pollo.
En el caso de la carne bovina, la situación presenta un desafío mayor. La indicación es implementar un protocolo de segregación de los animales y comprobar, mediante documentación y trazabilidad, el no uso de los insumos a lo largo de toda la vida de los bovinos. Actualmente, pocas haciendas brasileñas cuentan con certificación de ciclo completo, desde la cría hasta la engorda para el faenamiento, lo que les permitiría mantener las ventas a partir de septiembre. Se prevé que la mayor parte de las ventas de carne bovina permanezcan suspendidas por al menos dos años, el tiempo necesario para que los animales nacidos y rastreados bajo las nuevas normas sean faenados. El impacto económico estimado es de hasta U$S 1.000 millones por año, en referencia al valor exportado en 2025.
Requisitos para la Inocuidad Alimentaria
Las nuevas reglas entrarán en vigor para la certificación de cargas de productos de origen animal a partir del 3 de septiembre de 2026. A partir de esa fecha, la emisión de la certificación sanitaria internacional solo podrá realizarse para productos que cumplan con los requisitos relacionados con el uso de Antimicrobianos previstos en la legislación europea. El documento especifica que los exportadores de carne de aves y bovina, pescados, miel, huevos y otros productos, no pueden utilizar antimicrobianos como antibióticos, antivirales y antiprotozoarios reservados para el tratamiento de infecciones humanas. Entre los antibióticos prohibidos se mencionan las Carboxipenicilinas, Carbapenemes y Glicopéptidos, entre otros. Para los antivirales, se incluyen el Oseltamivir y el Ribavirina. En cuanto a los antiprotozoarios, se cita el Nitazoxanida.
Cabe destacar que el Reino Unido, que había señalado que seguiría las mismas directrices de la Unión Europea, no ha establecido, hasta el momento, restricciones adicionales ni nuevos requisitos de certificación sanitaria para las exportaciones. Sin embargo, los controles previstos en el oficio deberán mantenerse para respaldar las garantías solicitadas, sin perjuicio de las condiciones de certificación vigentes para el Reino Unido.
FUENTE: Globo Rural (Brasil)