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Especies invasoras

Especies invasoras: "Hay que sentarse a una mesa de coordinación"

Desde FAUBA alertan la urgente necesidad de adoptar políticas federales para el control de especies invasoras como el jabalí, que prolifera desmesuradamente.

Por Redacción de MOTIVAR 28 de junio de 2026 - 08:00

El continuo crecimiento de las poblaciones especies invasoras como el jabalí en Argentina plantea uno de los principales desafíos actuales para la sanidad animal. Su interacción con rodeos domésticos, el riesgo de transmisión de enfermedades, la circulación de carne sin controles veterinarios y las pérdidas económicas que provoca en los sistemas productivos conforman un escenario que exige una estrategia federal de vigilancia, control y procesamiento sanitario.

Introducido en la provincia de La Pampa alrededor del año 1900 con fines cinegéticos, este animal encontró en ambientes de distintos puntos del país un lugar que propició su multiplicación sin barreras. Francisco Pescio, docente de la cátedra de Producciones Animales Alternativas de la FAUBA, alertó que esta especie invasora "no posee controladores naturales ni predadores de importancia, por lo que se empezó a expandir en las últimas décadas, con un crecimiento vertiginoso".

Impacto económico y sanitario

Hoy en día, el jabalí es considerado una plaga mayor para la agricultura y una fuente de enorme inestabilidad sanitaria. Para dimensionar el impacto, Pescio detalla que "se estima que generan perjuicios económicos anuales para Argentina de U$S 1.600 millones entre daños a cultivos, a instalaciones, a criaderos de chancho".

Para los profesionales de la sanidad animal, esta especie salvaje representa un peligro constante, ya que se cruza con animales de producción e interfiere con la fauna autóctona, a la vez que su acentuada agresividad imposibilita su domesticación tradicional.

El fantasma de la triquinosis y el peligro de la faena clandestina

Uno de los aspectos más alarmantes de esta invasión es el grave riesgo epidemiológico que representa la triquinosis. La carencia de una infraestructura oficial para su procesamiento empuja al sistema hacia la marginalidad. En palabras del especialista: "No hay hoy en día ningún frigorífico habilitado para tránsito nacional, provincial ni municipal. Algo debe faenarse pasándolo como chancho seguramente, y el resto es todo clandestino, lo cual es peligrosísimo".

Consumir o comercializar esta carne sin los debidos controles veterinarios es una amenaza directa a la salud pública, especialmente cuando se destina a la elaboración de embutidos o escabeches donde no hay cocción que garantice la eliminación del parásito. Sobre esta falta de control sanitario, Pescio es contundente: "Si vos matás en cualquier lado y no le hacés ni siquiera (control) de triquinosis, es jugar a la ruleta rusa".

Desafíos logísticos y el modelo sanitario de El Palmar

El control sanitario del jabalí en la naturaleza es un desafío logístico de proporciones monumentales debido a las exigencias para asegurar la inocuidad de la carne. Las normativas son estrictas para evitar focos infecciosos, y el docente de la FAUBA lo resume así: "Entre que se muere el animal y se lo faena no pueden pasar más de 72 horas, y luego del despostado y controles sanitarios, hay que conservarlo a -1°". Cumplir con estos protocolos es extremadamente difícil cuando las capturas ocurren en áreas remotas o inaccesibles.

No obstante, existen antecedentes exitosos de manejo que integran la salud pública y el control de plagas, como el implementado en el Parque Nacional El Palmar, en Entre Ríos. Allí se organizó una caza altamente regulada con pobladores locales. Los cazadores tienen permiso para cazar determinada cantidad de piezas a las que se les hace el control sanitario y de esta manera se garantiza que no haya triquinosis.

Así, se puede aprovechar la carne de forma segura para consumo y donaciones.

La urgencia de una articulación federal

A pesar de casos aislados de éxito, la problemática requiere una intervención integral. Las especies silvestres son potestad de las provincias, lo que genera un mosaico normativo en el que coexisten políticas completamente contradictorias a pocos kilómetros de distancia. Ante esto, Pescio advierte: "Cada provincia va a resolver lo que está dentro de sus límites provinciales y éste es un problema que excede las fronteras provinciales. Entonces hay que sentarse a una mesa de coordinación", consideró.

Para frenar esta expansión y mitigar los riesgos epidemiológicos, es imperativa la inversión inicial del Estado para habilitar vías formales de procesamiento. Sin una planta habilitada que permita introducir la carne en un circuito comercial seguro, será imposible controlar la plaga sin fomentar el mercado negro.

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FUENTE: FAUBA

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