La salud de las mascotas felinas involucra no sólo la ausencia de enfermedad, sino también el bienestar físico, la estimulación y el confort emocional. Los veterinarios somos agentes clave en este proceso, debiendo estar actualizados para proveer las recomendaciones e indicaciones adecuadas.
Leucemia en felinos: una enfermedad frecuente, mortal y fácilmente transmisible
En felinos, el desenlace de la infección depende de la respuesta inmune. La vacunación y los testeos periódicos son claves para su control.
El virus de la leucemia felina (ViLeF) es considerado el principal agente patógeno asociado a muertes relacionadas a enfermedad en ausencia de vacunación, y es el agente asociado a más síndromes clínicos en el gato. Es un virus envuelto con genoma de ARN perteneciente a la familia de los retrovirus, que es capaz de retrotranscribir el genoma de ARN en ADN, el cual se integra al genoma de las células infectadas en forma de provirus. Por esta razón, una vez que un gato se infecta con el ViLeF permanece en esta condición de por vida.
La infección por ViLeF está presente en todo el mundo, siendo la prevalencia variable de acuerdo a la región considerada. Varios países de Europa y los EEUU han logrado descender las tasas a valores por debajo del 10%, gracias a la presión de la vacunación y los testeos frecuentes. La situación es muy distinta en los países de América Latina en los que se ha estudiado (Brasil, Colombia y Chile), donde se han reportado índices muy elevados. En Argentina hay un único reporte de circulación viral en el área metropolitana entre 2009 y 2013.
El ViLeF es muy transmisible, y está asociado a diversos cuadros clínicos.
Puede causar tumores (principalmente linfoma), desórdenes hematológicos, inmunosupresión, y enfermedades inmuno-mediadas, entre otros síndromes.
La patogénesis es compleja, y el desenlace de la infección es variable, estando determinado en primer lugar por la respuesta inmune del animal, e influenciado por la edad del gato al momento de la infección, vía de entrada, co-infecciones, y factores virales como el subtipo viral involucrado y la dosis infectiva.
¿Infección progresiva, regresiva, atípica, abortiva? ¿Cómo diferenciarlas?
La infección puede tomar distintos cursos una vez integrado el ADN proviral en el genoma del gato, pudiendo generar viremia y enfermedad en algunos gatos. En otros casos, el provirus integrado puede generar una sólida protección e inmunidad de larga duración. En la mayoría de los casos, la relación virus hospedador queda establecida hacia las 8 semanas post infección, y se mantiene estable por un tiempo prolongado. Este equilibrio define el desenlace o curso de la infección en el animal reconociéndose, según la bibliografía actual, cuatro perfiles o estadios de infección: infección progresiva, regresiva, abortiva y focal o atípica.
En la infección progresiva, el sistema inmune del gato es incapaz de controlar la replicación viral, el virus se disemina en forma sistémica, alcanzando la médula ósea y los tejidos epiteliales. El virus se replica activamente en las mucosas y tejido glandular asociado, razón por la cual los animales eliminan gran cantidad de virus en las secreciones. El ViLeF está presente como ADN integrado en las células (provirus) y como ARN formando parte de las partículas virales, pudiendo detectarse este último en sangre y saliva. Además, la proteína p27, que forma parte de la estructura del virus, es producida por las células infectadas en cantidades que exceden las necesarias para formar los viriones, por lo cual está presente en grandes cantidades en el interior de las células, como así también en el plasma y secreciones como saliva y lágrimas. La detección de esta proteína es el método de elección para identificar este tipo de infección. Los gatos con infección progresiva usualmente desarrollan enfermedad asociada, casi siempre fatal, y eliminan millones de partículas virales a través de la saliva durante toda su vida.
Por el contrario, cuando la respuesta inmune del animal es efectiva y capaz de frenar la replicación viral antes o muy pronto luego de la invasión de la médula ósea, se desarrolla una infección del tipo regresiva. En estos casos ocurre una replicación inicial o viremia transitoria, seguida de una vigorosa respuesta inmunitaria que contiene al virus, quedando éste “escondido” como provirus en las células, sin producir partículas virales. La infección regresiva puede perdurar toda la vida del animal, o reactivarse espontáneamente, generalmente ligado a algún tipo de factor estresante que genera inmunosupresión, o bien a causa de la preñez.
En algunos casos excepcionales, una fuerte respuesta inmune es capaz de contener la infección antes de que ocurra la replicación inicial a nivel del tejido linfoide, dando lugar a lo que se denomina infección abortiva. El único indicio de exposición al virus en estos animales es la presencia de anticuerpos específicos, mientras que el virus es indetectable por todos los métodos directos (es decir, los métodos que detectan ADN, ARN o p27).
En casos más raros, la infección puede restringirse a ciertos tejidos (glándula mamaria, vejiga, ojos, linfonódulos, intestino), dando lugar a infección focal o atípica. La producción y liberación a la sangre del antígeno p27 es intermitente o de bajo nivel, conduciendo a resultados débil positivo o discordantes en los test que detectan p27, o bien se alternan resultados positivos y negativos en el tiempo. Algunos de estos gatos pueden incluso ser positivos a p27 y negativos para ADN proviral.
Diagnóstico y laboratorio
El diagnóstico de ViLeF se recomienda al adoptar un gato, al ingreso a un hogar donde hay otros, cuando hay signos inespecíficos, tras situaciones de riesgo, antes de la vacunación y periódicamente en gatos con acceso al exterior. Es importante estadificar la infección en cada paciente, ya que ello impactará en el pronóstico y en las posibilidades de transmisión.
Existen dos herramientas básicas, que combinadas nos permiten determinar el estado de la infección: la PCR que detecta el provirus integrado (ADN) y la detección de la proteína p27 en suero o sangre (antigenemia), que puede realizarse mediante la técnica de ELISA o de inmunocromatografía (IC: test rápidos). La técnica de ELISA tiene la ventaja de ser más sensible que la IC, y además permite cuantificar el nivel de p27 en sangre, importante para el seguimiento del paciente. Por su parte, la PCR en tiempo real (qPCR) ofrece ventajas sustanciales frente a la PCR convencional: su mayor sensibilidad analítica permite detectar cargas virales reducidas que podrían pasar inadvertidas mediante PCR convencional. Además, posibilita la cuantificación de la carga proviral, lo que aporta información relevante para el monitoreo clínico del paciente.
El Cuadro 1 muestra cómo la interpretación combinada de la PCR y el ELISAp27 nos permiten arribar al diagnóstico de cada perfil de infección. Es importante tener presente que el perfil de un animal no siempre es estable y puede cambiar por diversas causas.
Así, un gato diagnosticado con infección progresiva, positivo para p27 durante mucho tiempo puede cambiar de estatus y pasar a ser regresivo. A la inversa, en algunos gatos con infección regresiva el virus puede reactivarse y pasar a ser progresivo.
La FCV-UNCPBA y el CIVETAN llevan más de 30 años en el estudio de los retrovirus, en particular con el virus de la leucemia bovina. Recientemente, atentos a las necesidades del medio, han puesto sus conocimientos y capacidades en acción para brindar servicios y respuestas frente a los retrovirus de los felinos.
En nuestro país se comercializa una vacuna recombinante vectorizada, que no contiene adyuvantes, y protege contra la infección progresiva y la enfermedad asociada. La WSAVA considera la vacuna contra ViLeF como esencial para los gatos que viven en regiones en las que el ViLeF es prevalente. La vacunación no interfiere en el resultado de los testeos (PCR, ELISAp27 o IC).
*Sobre las autoras:
Silvina E. Gutiérrez es Veterinaria y Dra. en Ciencia Animal. Profesora Titular de Inmunología en la FCV, UNCPBA e Investigadora Adjunta en CONICET.
Sofía Montero es veterinaria y becaria doctoral (CONICET).
M. Victoria Nieto Farías es Veterinaria y Dra. en Ciencia Animal. Docente de Virología en la FCV, UNCPBA y profesional de apoyo en CONICET. Responsable del servicio de diagnóstico molecular de agentes infecciosos en animales de compañía del CIVETAN. Las autoras son integrantes del CIVETAN.