La diarrea aguda representa una de las consultas más habituales en la práctica clínica de la gastroenterología veterinaria. Esta condición, a menudo autolimitante, genera preocupación en los propietarios y requiere un abordaje diagnóstico y terapéutico adecuado. La Dra. Becky Eschmann, médica veterinaria, destaca la importancia de diferenciar los casos leves de patologías subyacentes más graves.
Gastroenterología veterinaria: manejo de diarrea aguda en mascotas
La gastroenterología veterinaria aborda la diarrea aguda en mascotas. Un especialista detalla causas, diagnóstico y el rol del probiótico Enterococcus lactis.
Las causas de la diarrea aguda en animales de compañía son variadas. Incluyen desde la indiscreción dietética, como la ingesta de alimentos no aptos o comida humana, hasta condiciones más serias como pancreatitis o enfermedades sistémicas. El estrés también juega un papel significativo, manifestándose en colitis o diarrea inducida por situaciones como desastres naturales, desplazamientos o cambios en la rutina. Asimismo, se observa un aumento de casos en épocas festivas, cuando los animales tienen mayor acceso a dietas inusuales.
La evaluación inicial del paciente es crucial para determinar el curso de acción. La Dra. Eschmann enfatiza que la diarrea es un signo clínico inespecífico. La preocupación aumenta cuando el animal presenta letargo, otras anomalías clínicas o si los diagnósticos revelan hallazgos que sugieren un proceso patológico más grave. En estos casos, se requiere una investigación más profunda para identificar la causa subyacente y establecer un tratamiento específico.
El microbioma intestinal y las patologías digestivas
Mantener el equilibrio del microbioma intestinal es fundamental para la resiliencia del animal frente a futuras alteraciones gastrointestinales. El microbioma, que abarca la totalidad de microorganismos y sus interacciones, es clave para la salud digestiva. Cuando se produce una disbiosis, es decir, un desequilibrio entre bacterias beneficiosas y potencialmente patógenas, la diarrea es una manifestación común. Un microbioma estable puede mejorar la capacidad del animal para afrontar períodos de estrés gastrointestinal.
Probióticos: el rol de Enterococcus lactis SF68
En este contexto, la suplementación con un probiótico específico puede ser una herramienta valiosa. Estudios han evaluado cepas como Enterococcus lactis SF68, demostrando beneficios tanto para el microbioma como para la salud inmunitaria. Esta cepa ha sido investigada en más de 25 estudios en perros y gatos, mostrando seguridad y eficacia. Su acción incluye el aumento de bacterias endógenas beneficiosas, como bifidobacterias y lactobacilos, y el apoyo a la inmunidad local y sistémica. Por ejemplo, se ha observado que puede contribuir a reducir la incidencia de conjuntivitis en gatos con herpesvirus felino 1, además de mejorar la calidad de las heces en situaciones de estrés.
Algunas formulaciones combinan este probiótico con fibras prebióticas, como el psyllium, creando un simbiótico que potencia los efectos beneficiosos. Para los propietarios, es esencial comprender que el manejo de la diarrea aguda a menudo implica un enfoque en dos pasos. Inicialmente, se pueden utilizar agentes que mejoren la consistencia de las heces, como el caolín y la pectina, durante un período de hasta 72 horas. Si la diarrea persiste después de 3 días, se recomienda una reevaluación veterinaria. Posteriormente, se puede continuar con el soporte del microbioma mediante la administración del probiótico.
FUENTE: DVM360