La actualidad del sector de los porcinos planteará sin dudas múltiples desafíos a lo largo de este año 2021.
Entre granjas y mega granjas, devoluciones de IVA, exportaciones, subas de precios y retenciones, la actividad deberá sin dudas avanzar en el cuidado de un status sanitario nacional que le permite soñar a lo grande.
Frente al inicio de un nuevo año y el desembarco de jóvenes productores y profesionales al sector es que vale la pena repasar una vez más el Manual para la bioseguridad en explotaciones porcinas generado desde el Senasa por los veterinarios Pablo Borrás y Mariela Monterubbianesi, del Programa de Enfermedades de los Porcinos del ente oficial.
Si bien los interesados en acceder al Manual completo pueden hacerlo contactándonos vía mail a [email protected], a continuación compartimos un Checklist que incorpora una serie de acciones básicas pero estratégicas para asegurar que en ese establecimiento se cumple con medidas de manejo para prevenir la introducción y transmisión de enfermedades infecciosas en la cría de porcinos (Ver imagen N° 1).
Tal como se destaca en el documento, la producción porcina en nuestro país ha variado considerablemente durante los últimos años. El advenimiento de sistemas tecnificados de cría intensiva obliga a los productores, y más aún a los emprendimientos empresariales, a aplicar planes de bioseguridad y prevención de ingreso de enfermedades para que su producción sea rentable y sustentable.
¿Cuáles son esos factores a tener en cuenta? Repasemos algunos de ellos.
La ubicación
Por obvio que suene, al diseñar las granjas porcinas, la ubicación es el principio más importante para garantizar la bioseguridad.
Entre los factores que deben considerarse según el documento del Senasa están:
Presencia de otras granjas. La situación ideal es que las granjas se instalen como mínimo a 5 kilómetros de distancia entre sí. Se considera que densidades de más de 1.000 cerdos por km2 representan un alto riesgo.
El riesgo también dependerá del tipo de vecinos: una granja de ciclo completo constituye un riesgo menor que una de engorde de flujo continuo, que constantemente introduce animales de diferentes orígenes.
Presencia de un frigorífico o matadero. En un radio inferior a 1 km representa un riesgo elevado ya que se trata de un predio donde se concentran animales de sitios variados, estatus sanitarios heterogéneos y con un mayor tránsito de camiones con cerdos.
Rutas. Se considera adecuada una distancia de 400 a 800 metros con las rutas y caminos vecinales.
Instalaciones
Más allá de describir los requerimientos y la importancia de contar con cercas perimetrales y establecer claramente una entrada principal a la granja, desde el organismo sanitario destacan en especial que la maternidad es el sitio más sensible del establecimiento y, por eso, no deben existir fallas en la bioseguridad.
“Se recomienda que esta área esté separada al menos 2.000 a 3.000 metros del resto de la granja, y que se encuentre alejada de la entrada principal. El personal, los insumos y la indumentaria deben ser exclusivos de este sector”, se asegura en el documento que también está disponible en www.senasa.gob.ar. Asimismo, el material aborda recomendaciones sobre vestuarios y oficinas; la zona de carga y descarga: acceso de vehículos y el tratamiento de maquinarias y equipos.
Sistemas de producción
En esquemas intensivos es recomendable aplicar el manejo en bandas, lo que garantiza la organización de los diferentes sectores (gestación, lactancia, recría, crecimiento y Producción confinada en galpones. “Independientemente del sistema de producción, el flujo de movimientos (animales, personas, insumos) debería ser unidireccional, esto quiere decir que se deben planificar las instalaciones para que durante el trabajo diario se pueda recorrer la granja desde los animales de menor edad hacia los de mayor edad: 1º, maternidad; 2º, destete; 3º, desarrollo/engorde”, repasan los técnicos.
Introducción de genética
Según el Manual del Senasa, la adquisición de animales nuevos debe hacerse de manera tal que evite la introducción de nuevas enfermedades infecciosas. “Cerca del 90% de la entrada de enfermedades es a causa del ingreso de animales nuevos al establecimiento”, aseguran los representantes oficiales para luego recomendar que el nivel sanitario de la granja de origen de los animales sea igual o superior al de la granja compradora, y evitar la adquisición de animales de reemplazo adultos y hembras preñadas. Por el contrario, la población de reemplazo debería tener menos de cinco meses y provenir de cabañas habilitadas para su comercialización.
“Deberá solicitarse un historial sanitario de la granja de origen, específicamente, las certificaciones de establecimiento libre de la enfermedad de Aujeszky y brucelosis porcina”, destaca el documento.
Más allá de esto, contar con un área de cuarentena permite mantener aislados a los animales nuevos, detectar posibles enfermedades y chequear la presencia de infecciones crónicas y/o realizar tratamientos antes de que sean introducidos a la granja. Asimismo, resulta importante respetar el proceso de aclimatación para que los animales ingresados logren un nivel inmunológico adecuado, según los patógenos presentes en la granja. Este proceso se realiza generalmente entre la segunda y tercera semana de la cuarentena. Durante este tiempo, los machos no se pondrán en contacto con otras categorías.
El tiempo de permanencia en la cuarentena debe ser como mínimo de treinta días y la de aclimatación entre treinta y noventa días, dependiendo de las enfermedades presentes en la granja. También, de ser necesario, será el momento de aplicar tratamientos antimicrobianos y vacunaciones.
¿Ya repasaron el Checklist? ¿Podrán hacerlo la próxima vez que ingresen en un establecimiento de cría porcina?
Recuerden que el Manual del Senasa también incorpora recomendaciones sobre cuestiones centrales a considerar en la provisión de agua y alimento a los animales; control eficiente de plagas (roedores, aves e insectos); tratamiento de efluentes y cadáveres, limpieza y también información clave sobre medidas estratégicas para mantener la bioseguridad con recomendaciones específicas para el personal de la empresa y el manejo de las visitas.
| Medidas generales de bioseguridad | SI | NO |
| INSTALACIONES (GENERAL) | | |
| Cerca perimetral | | |
| Puerta de acceso señalizada | | |
| Barreras naturales (árboles) | | |
| Desmalezado | | |
| CONTROL DE INGRESOS | | |
| Sector de carga y descarga por fuera del perímetro de la granja | | |
| Desinfección de vehículos (vado, arco, otro) | | |
| Vestuarios en el ingreso | | |
| Duchas | | |
| Provisión de botas y mamelucos exclusivos | | |
| GALPONES | | |
| Pediluvios o bandejas con desinfectante en la entrada de galpones | | |
| Recipientes para desechos en cada galpón | | |
| Telas mosquiteras en buen estado | | |
| Mallas antipájaros | | |
| Posee galpón de cuarentena | | |
| MANEJO – ALIMENTO – PLAGAS | | |
| Agua apta para consumo animal (corriente o tratada) | | |
| Almacenaje de alimento: limpio y fumigado | | |
| Sistema de retiro o tratamiento de cadáveres | | |
| Sistema de gestión y/o tratamiento de efluentes/residuos sólidos y líquidos | | |
| Laguna/s | | |
| Programa y registro de limpieza y desinfección | | |
| Uso de productos aprobados | | |
| Análisis de las soluciones utilizadas | | |
| El personal conoce sobre su uso | | |
| Principio todo adentro, todo afuera | | |
| Vacío sanitario | | |
| Plan de desratización/control de roedores y su registro | | |
| Trampas y cebos | | |
| Utiliza empresa especializada | | |
| Restricción de acceso de perros y gatos a los galpones | | |
| MANUALES – REGISTROS | | |
| Manual de bioseguridad | | |
| Registro de visitas | | |
| Registro de limpieza, desinfección y control de plagas | | |
| Registro de tratamientos | | |