La sarna bovina ha resurgido con fuerza en los últimos años, convirtiéndose en un "viejo enemigo" para la ganadería. Esta enfermedad, que se creía bajo control, ha obligado a profesionales y productores a reevaluar sus estrategias. Según el Dr. Vet. Adrián Lifschitz, "hoy la sarna en el área central de Argentina volvió a ser una enfermedad endémica".
La realidad es que "en cada campo en particular es una situación en particular, lamentablemente no hay ninguna receta que podamos dar para controlarla", lamentó.
Impacto productivo y la clave del diagnóstico temprano
Uno de los aprendizajes más contundentes ha sido el severo impacto productivo de la sarna. La Dra. Vet. Candela Cantón, investigadora del CIVETAN-CONICET, enfatiza que "el impacto productivo y económico es muy alto en un establecimiento comercial". Datos de campo demuestran que animales afectados pueden "estar dejando de ganar casi 20 kilos por animal" en un período de 60 días, lo que se traduce en una diferencia de "más de 300 gramos por día" en la ganancia promedio.
Para mitigar estas pérdidas, el diagnóstico precoz es fundamental. Lifschitz subraya que "el diagnóstico lo tenemos que hacer a través del raspaje" y que debe ser "lo más temprano posible". La investigación ha demostrado que "hacer la decisión de tratamiento cuando tenemos una baja carga de ácaros es fundamental para ayudar al éxito del mismo". La Dra. Cantón lo reafirma: "cuanto antes inicio un tratamiento mejor es el resultado que voy a obtener".
Estrategias farmacológicas y sus desafíos
El control químico de la sarna se basa en baños y lactonas macrocíclicas inyectables. Los baños con amitraz, que actúan por contacto, requieren una preparación cuidadosa, incluyendo el uso de estabilizantes, ya que la droga se degrada rápidamente en pH ácidos o neutros.
Las lactonas macrocíclicas inyectables, por su parte, ejercen una acción lenta que requiere una persistencia prolongada de las concentraciones en el animal. La doramectina ha mostrado ventajas significativas, con una "exposición más elevada que la ivermectina" en la piel, lo que se ha traducido en una "eficacia estadística significativamente mayor" en ensayos de campo. Las formulaciones de larga acción son clave para "aumentar los tiempos de exposición", pero su uso debe ser racional para evitar la selección de resistencia.
Ante la disminución de la susceptibilidad a las lactonas, ha surgido el concepto de "terapia auxiliar". Esta consiste en "el uso de fármacos adicionales a la droga de elección para lograr un éxito terapéutico". Se ha recurrido a pourones con principios activos como el fipronil o combinaciones de órganos fosforados y piretroides, que, aunque no todos estén aprobados como sarnicidas por sí solos, "tienen acción de contra la sarna" y pueden potenciar el efecto del inyectable.
Recientemente, una formulación de eprinomectina y flumetrina en pour-on ha sido aprobada específicamente para el control de la sarna.
Manejo para un control efectivo de la sarna bovina
Es fundamental comprender que "no toda falla en el tratamiento es resistencia", ya que múltiples factores de manejo pueden influir. Para un control efectivo, es "imprescindible tratar a la totalidad del rodeo", evitar la subdosificación y respetar estrictamente los periodos de retiro de los productos para asegurar la inocuidad de los alimentos.
La bioseguridad en el establecimiento y la activa "participación del veterinario en la decisión de qué tratamientos y qué acciones a seguir en cada establecimiento" son pilares para enfrentar con éxito este desafío persistente.