Días atrás, profesionales del servicio de diagnóstico a campo del Laboratorio Azul recibieron el aviso por una mortandad repentina en bovinos. En el establecimiento había dos vaquillonas muertas y una tercera con signología marcada, presentando decaimiento, disociación del medio y flancos hundidos.
Ante el cuadro clínico, el equipo veterinario del lugar decidió tomar muestras de sangre y proceder a la eutanasia del animal afectado para avanzar con la necropsia correspondiente. Durante el procedimiento observaron un puntillado hepático característico de intoxicación por hepatotóxicos agudos.
Si bien desde el laboratorio no se especificó dónde ocurrió la intoxicación, es sabido que su espectro de atención abarca el centro-sur de la provincia de Buenos Aires.
Diagnóstico del Laboratorio Azul
A partir de estos hallazgos, los profesionales recorrieron el potrero donde se encontraban los animales y detectaron la presencia de Pascalia glauca, una planta tóxica ampliamente conocida por provocar mortandad en rodeos bovinos.
En este caso, las muestras tomadas inicialmente fueron descartadas, ya que los signos macroscópicos observados durante la necropsia y la identificación de la planta en el lote permitieron confirmar el diagnóstico de manera directa.
La Pascalia glauca es considerada una de las especies vegetales que mayores pérdidas provoca en la provincia de Buenos Aires. Se trata de un hepatotóxico agudo cuya ingestión genera la muerte de los animales generalmente entre las 24 y 72 horas posteriores al consumo.
Control mecánico
Los especialistas señalan además que esta planta presenta dos momentos críticos de aparición: uno en septiembre y octubre, cuando emerge, y otro durante febrero y marzo, coincidiendo con su floración, etapa en la cual aumenta el riesgo de consumo por parte del ganado.
Durante el invierno la parte aérea desaparece, pero su sistema radicular permanece activo en el suelo, lo que permite que vuelva a emerger en la siguiente temporada.
Si bien se trata de una planta sensible a muchos de los agroquímicos utilizados habitualmente, estos tratamientos eliminan solo la parte visible. Por este motivo, los especialistas recomiendan complementar el control con laboreo mecánico, buscando reducir la presencia del sistema radicular y evitar su reaparición en los años siguientes.
FUENTE: Laboratorio Azul