El avance de la garrapata bovina ya está en marcha
La garrapata bovina ya afecta entre 16 y 18 millones de cabezas en 80 millones de hectáreas ganaderas. Pero lo más preocupante es su avance territorial. Según estudios citados por el profesional, “con pequeños cambios climáticos podría volverse endémica hasta el norte de Buenos Aires, afectando a zonas lecheras claves como Las Colonias y Castellanos en Santa Fe”, reveló.
“El parásito está volviendo al sur de Entre Ríos, al norte de Córdoba y al tercio inferior de Santa Fe”, afirmó. En ambientes favorables —déficit hídrico bajo, temperaturas suaves— puede haber hasta cinco generaciones por año y una viabilidad del 80% de los huevos. “Cada garrapata pone 3.000 huevos… y con esa tasa de éxito, el campo queda sembrado”, graficó.
La resistencia química
La resistencia a los garrapaticidas dejó de ser un riesgo futuro. Es una realidad. “Tenemos 90% de resistencia a piretroides, 63% a amitraz, 30% a lactonas y mezclas”, enumeró Reggi. “Es un fenómeno genético, inevitable e irreversible. Lo único que podemos hacer es retrasarlo”, agregó.
“La industria farmacéutica prácticamente ha abandonado el desarrollo de nuevas moléculas para bovinos. Las pocas drogas nuevas tardan años en aparecer, no tienen patente protegida, y no hay investigación para baños de inmersión.
Mientras tanto, los errores de aplicación, la mala rotación y el uso indiscriminado aceleran la resistencia”, afirmó.
Tristeza y anaplasmosis
“La tristeza bovina tiene una prevalencia nacional del 2,2%. Pero mata al 50% de los animales que no son tratados, y muchos de los que se tratan también mueren por falta de diagnóstico temprano”, alertó Reggi. Y detalló que “las pérdidas son silenciosas, porque el personal escasea, los síntomas se confunden y la vegetación alta dificulta la detección”.
MV Julio Reggi. garrapata bovina
El MV Julio Reggi es referente en sanidad animal y especialista en garrapata bovina.
A esto se suma la anaplasmosis, que hoy crece por fuera de las zonas de garrapata. La principal vía de transmisión ya no es el parásito, sino las agujas sin desinfectar durante vacunaciones o extracciones de sangre. “Es explosivo. En una semana, podés tener ocho casos en un solo lote”, alertó.
Falsas creencias
Durante décadas se creyó que un animal "nacido y criado en zona de garrapata" era inmune y Reggi lo desmiente: “Eso no va más. El 72% de los campos del NEA y el 83% del NOA no tiene inmunidad suficiente para babesia, ni anaplasma. Incluso en zonas infestadas, los rodeos son inestables y susceptibles a brotes graves”, sentenció.
Asimismo, indicó que “hoy el ciclo de la garrapata puede durar entre 20 y 41 días, y si no se corta a tiempo, deja el campo infestado. En zonas con alta humedad y temperaturas suaves, nacen larvas todos los meses del año”.
Huéspedes alternativos
La aparición de huéspedes alternativos ha complicado el control de la garrapata:
» Caballos y ovejas: Antes no se le prestaba atención debido a la eficacia de las ivermectinas y lactonas, lanzadas en los ´80, que "solucionaban todo el problema". Hoy, estas lactonas "no andan para parásitos intestinales, ni para garrapata, ni para sarna", lo que ha llevado a la reintroducción de sarna bovina y la presencia de "majadas de ovejas con garrapata de bovino o caballos con mucha garrapata", observó el profesional.
» Ciervo Axis y Chancho: La introducción del ciervo Axis hace 40 años para cotos de caza generó una proliferación "desmadrada en Corrientes y en Entre Ríos. El problema no es el ciervo, sino su densidad poblacional y también el cerdo, que aumentan la carga y la probabilidad de supervivencia y dispersión de la garrapata”, explicó Reggi.
Aunque un estudio en Entre Ríos mostró que el ciervo produce muchísimo menos garrapatas que el bovino, igualmente "nacen, se pueden subir al bovino, y como tienen conducta migratoria se dispersan", alertó.
Escenario alarmante
Según Reggi, el escenario futuro al que la ganadería debe adaptarse incluye: por un lado, la reinfestación de grandes áreas, en mix con el fenómeno de resistencia a varios principios activos y resistencia múltiple. Asimismo, seguirán las deficiencias en infraestructura y personal, al tiempo de cambios en instituciones y estatus sanitarios.
Sin dudas, esto seguirá contribuyendo a un serio impacto en los índices productivos y reproductivos, y en los productos brutos geográficos de las provincias, la presencia de rodeos no inmunes y cambios en los sistemas de producción.
Las pérdidas por garrapata bovina oscilan entre los U$S 120 y 200 millones por año
¿La consecuencia? Dificultades en la comercialización, imposibilidad de despacho y problemas para la exportación.
A esto se suma una “alta densidad de huéspedes alternativos y el riesgo de presencia de residuos en carne y leche, y contaminación del medio ambiente”.
Un cambio drástico, ahora
“Hay que dejar de mirar para otro lado”, exige Reggi. Las soluciones son claras:
» Vacunar con las herramientas disponibles del INTA y Bio Jajá.
» No dejar “garrapatear”: evitar que el parásito complete su ciclo.
» Controlar el vector y recuperar la inmunidad en los rodeos.
» Manejar responsablemente la resistencia química.
Finalmente, Reggi citó un documento de la FAO de 2004, destacando que la garrapata bovina es un problema mundial y que se necesita "un cambio drástico en el enfoque de la lucha".
La profesionalización será "fundamental," porque de lo contrario, "vamos a tener aumento de casos de resistencia de los garrapaticidas, resistencia múltiple, no vamos a poder controlar nada, además de la contaminación del medio ambiente y presencia de residuos en carne y leche, con lo cual vamos a tener problemas de exportación".
Uruguay lanza un plan “antigarrapata”
El gobierno del vecino país lanzó el Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata, una "prioridad" para combatir la declarada "emergencia parasitaria". Las pérdidas anuales registradas por este flagelo alcanzan los U$S 95 millones.
Los objetivos del plan buscan controlar la garrapata en zona endémica, trabajando bajo el concepto de "Una Salud". El éxito requiere el "compromiso de todos: productores, veterinarios, industria, academia y Estado", señalaron desde el gobierno uruguayo.
Entre las acciones se contempla un diagnóstico nacional de la situación de la parasitosis vía "sensores diagnósticos" y muestreos; incremento de la disponibilidad de hemovacunas y su aplicación prioritaria en zonas de alto riesgo y "calientes" y el desarrollo de un modelo virtual y electrónico de despacho de tropa, entre otras.