La Campylobacteriosis bovina es una enfermedad venérea que compromete la reproducción en bovinos. Durante las Jornadas del laboratorio 9 de Julio, el Dr. Juan Agustín García destacó la necesidad de combinar muestras y técnicas diagnósticas para lograr detecciones más precisas del Campylobacter fetus y así prevenir fallas reproductivas y abortos en los rodeos.
En el marco de las 8° Jornadas de actualización veterinaria del laboratorio 9 de Julio, el Dr. Juan Agustín García presentó los avances en el diagnóstico de la Campylobacteriosis bovina, una enfermedad venérea que sigue presente en los sistemas de cría argentinos.
Según el investigador del INTA Balcarce, el Campylobacter fetus, principalmente sus subespecies fetus fetus y fetus venerealis, afecta la eficiencia reproductiva en bovinos mediante la reducción de las tasas de preñez y el aumento de los abortos.
Para mejorar su detección, García recomendó un abordaje integral basado en la toma de tres tipos de muestras: esmegma prepucial de toros, mucosidad cervicovaginal de vacas y tejidos de fetos abortados. “El feto es una muestra clave por la alta concentración del agente”, sostuvo el especialista, permitiendo diagnósticos más certeros.
Técnicas en bovinos
En cuanto a las técnicas de laboratorio, el cultivo bacteriano continúa siendo el método estándar, aunque presenta limitaciones prácticas. Las técnicas moleculares, especialmente la PCR en tiempo real (QPCR), ofrecen mayor sensibilidad, destacándose en la identificación de toros positivos, esenciales para el control y prevención de la enfermedad.
El diagnóstico en vacas es más complejo debido a la eliminación intermitente del agente. García explicó que la preparación adecuada de las muestras, mediante pretratamientos como lisis y uso de proteasas, puede mejorar la detección mediante QPCR, llegando incluso a superar el cultivo en eficiencia.
Finalmente, el especialista enfatizó el rol crítico del toro en la diseminación de la Campylobacteriosis bovina, recomendando realizar diagnósticos periódicos y múltiples, aplicando al menos dos técnicas complementarias para garantizar resultados confiables. La combinación de diversas muestras y metodologías resulta clave para controlar esta enfermedad que compromete la reproducción bovina y afecta directamente la rentabilidad del rodeo.