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Profesión

Desafíos de los microelementos y vitaminas en la sanidad bovina

La suplementación mineral de nuestro futuro ternero comienza desde la madre. Ya no podemos hablar únicamente de “deficiencia de cobre”, porque siempre detectamos carencias simultáneas de más de un microelemento.

Por Vet. Esp. Ángel R. Bence 21 de junio de 2026 - 08:00

En la sanidad bovina moderna ya no podemos hablar de la “deficiencia de cobre” como un problema aislado. La información lograda por nuestro equipo en más de 600 determinaciones sanguíneas, obtenidas de bovinos de Buenos Aires, Cordoba y Santa Fe, revelan una asociación que no podemos ignorar: cuando falta cobre, en más del 92% de los casos, también se detecta deficiencia de selenio y junto a ellos suelen aparecer otros microelementos comprometidos.

El problema es múltiple, silencioso y sistémico

Nos encontramos frente a un cambio de paradigma que interpela al veterinario.

La evidencia de campo muestra que las deficiencias son simultaneas, dinámicas y profundamente asociadas al ambiente productivo.

Esto obliga a los profesionales a dejar atrás un enfoque simplista y de nutriente único y adoptar estrategias de suplementación integrales.

La suplementación oral puede verse limitada por factores como la calidad del agua, la variabilidad en el consumo individual y las interferencias minerales presentes en el sistema. Ensayos que realizamos en feedlots demuestran que la combinación estratégica de suplementación oral e inyectable mejora significativamente las concentraciones sanguíneas de cobre en comparación con el uso exclusivo de la vía oral.

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Es importante tener presente que la velocidad de asimilación entre la forma oral en la ración y la inyectable no es la misma, por lo que, para reponer los valores de microelementos en los animales que ingresan a feedlot rápidamente, es recomendada la vía parenteral; sin embargo, para mantener los valores durante el engorde, se prefiere la adición de núcleos vitamínicos minerales en la ración (oral). La combinación de ambos métodos acelera y mejora la recuperación del animal desde el estatus de “deficiencia”.

No se trata de elegir una u otra herramienta

Se conocen muchos trabajos que hablan sobre la importancia de las vitaminas y los minerales en los sistemas productivos, entre ellos, asociados a las pérdidas reproductivas y neonatales, así como en la viabilidad embrionaria y fetal.

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Si observamos los requerimientos de un ternero en NASEM 2021, vemos que la leche, aunque esencial, es relativamente deficiente de microelementos para poder cubrir los requerimientos crecientes del ternero. Esto significa que las reservas minerales deben formarse antes del nacimiento, asegurando su pasaje por la placenta, las cuales durarán entre 60 y 90 días de nacido.

El último tercio de la gestación es clave

Debemos entender el concepto de que el futuro productivo del ternero comienza en el vientre materno: la estrategia más eficaz para asegurar su salud y productividad es iniciar la suplementación vitamínico-mineral en la madre, incluso antes del nacimiento. Los ensayos recientes confirman que esta visión preventiva redefine la forma en que entendemos la nutrición y la inmunidad en bovinos.

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En estudios realizados por Waldener y Blakey (1994) y posteriormente replicados por Van Saun (2010), muestran la necesidad de los microelementos en el feto, denotando dos conclusiones muy interesantes. Por un lado, como los fetos abortados presentan menores concentraciones hepáticas de estos microelementos, en relación a fetos obtenidos de mataderos.

Por otro lado, como al analizar el hígado de estos fetos no abortados, se puede evidenciar que en el último tercio de gestación tienden a concentrar los minerales a nivel hepático, por encima de los niveles en la madre. Este concepto refuerza nuevamente, la necesidad de suplementar al futuro ternero desde el vientre de la madre o, dicho en otras palabras, darle todas las herramientas a la madre para que pueda cumplir con las necesidades de su feto.

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El costo oculto: inmunidad, reproducción y respuesta vacunal

En estudios de caracterización mineral que nuestro grupo de investigación viene desarrollando de manera sostenida en los últimos años, hemos documentado deficiencias severas y simultáneas de microelementos en bovinos de distintos sistemas productivos.

La información generada demuestra que estas carencias impactan de forma directa sobre variables productivas, reproductivas e inmunológicas. Es decir, el problema no se limita a una alteración bioquímica en sangre: compromete la fisiología del animal. Nos encontramos con animales más propensos a enfermarse, pero también que no responden correctamente a las vacunas que aplicamos, justamente, con el objetivo de que no se enfermen.

Cuando la fisiología vitamínico mineral condiciona la respuesta vacunal

En novillitos Angus suplementados con vitamínicos minerales y vacunados con dos dosis (día 0 y 21) de una vacuna comercial contra enfermedades respiratorias, se evaluó la dinámica de anticuerpos frente a BoHV-1 en grupo control versus grupo suplementado.

Los animales suplementados mostraron una tendencia a mayor respuesta humoral (P = 0,07), lo que sugiere que el adecuado estatus mineral podría potenciar la respuesta inmunológica frente a desafíos vacunales.

En términos sanitarios, esto tiene implicancias directas: no se trata solo de aplicar correctamente una vacuna, sino de asegurar que el sistema inmunológico tenga los recursos metabólicos necesarios para responder. Este tipo de experimento se ha replicado en diferentes establecimientos, observando siempre resultados similares y consistentes.

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Efecto de la suplementación mineral en la eficiencia reproductiva

En un experimento realizado en un rodeo de cría de Buenos Aires, se evaluó si una inyección con selenio y vitaminas A, D y E aplicada al inicio del protocolo de inseminación a tiempo fijo tendría algún efecto sobre la respuesta ovárica en vacas Angus. Si bien la tasa de celo y preñez no mostró diferencias significativas —aunque se observó una leve tendencia favorable en las suplementadas—, el tratamiento sí promovió un mayor crecimiento del folículo dominante tanto al retiro del dispositivo (DF-R) como al momento de la inseminación (DF-IATF), especialmente en animales en anestro. Estos resultados indican que la suplementación vitamínico-mineral puede ser una herramienta útil para estimular la dinámica folicular y mejorar la eficiencia reproductiva en rodeos con vacas en condiciones nutricionales desfavorables.

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Estos hallazgos confirman que la suplementación no es un componente accesorio, sino un modulador activo que potencia la eficiencia reproductiva.

El establecimiento define la estrategia

No existe una suplementación “estándar” que funcione igual en todos los campos. La respuesta mineral de un rodeo está directamente condicionada por las características propias de cada establecimiento. Por eso, el punto de partida no debería ser el producto, sino el diagnóstico. La caracterización integral del sistema - análisis fisicoquímico del agua, evaluación mineral de pasturas o raciones y determinaciones sanguíneas en los animales – permite comprender la dinámica real de los microelementos dentro del establecimiento y contrastarla con los requerimientos del rodeo según categoría y momento productivo.

En nuestros relevamientos estamos identificando situaciones muy diversas:

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Tenemos documentado establecimientos, donde evaluamos diferentes productos comerciales inyectables, donde la concentración sanguínea adecuada de microminerales se mantiene solo por 40-50 días y otros donde supera los 120 días. Esta variabilidad no depende de la calidad del producto en sí, sino de las características del establecimiento. Es responsabilidad del Veterinario interpretar estos datos y diseñar una estrategia ajustada a cada realidad productiva.

Hoy la evidencia muestra que la suplementación mineral no puede ser uniforme. Cada establecimiento tiene su propia dinámica y eso impacta directamente en reproducción, inmunidad y eficiencia. Diagnosticar, interpretar y ajustar la estrategia no es un detalle técnico: es una decisión que se traduce en resultados productivos concretos.

Por último, sabemos que ya el problema no es solo por deficiencia de cobre, sino que suelen faltar más de un microelemento y por ello recomendamos suplementar con la mayor cantidad de ellos.

Autor: Vet. Esp. Ángel R. Bence

Docente e Investigador FCV – UNCPBA - Técnico en Laboratorio OVER

arbence@vet.unicen.edu.ar

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