La presencia de moscas en los corrales de engorde representa un desafío significativo para la producción ganadera, generando estrés en los animales y pérdidas económicas. Este problema, que se enmarca dentro de la parasitosis bovina, afecta directamente el bienestar y el rendimiento productivo del ganado, requiriendo estrategias de control efectivas.
Las moscas, lejos de ser solo una molestia estacional, pueden impactar las tasas de destete y causar daños económicos a los productores. Las moscas de los establos y las moscas de los caballos son las plagas más comunes en los corrales de engorde de bovinos, siendo las moscas de los establos las que provocan el mayor perjuicio económico. La presencia de tan solo cinco de estas moscas puede reducir la ganancia diaria promedio del ganado entre un 3% y un 20%, debido al agrupamiento de los animales, el estrés por calor y la pérdida de energía al intentar ahuyentarlas.
Para abordar esta problemática, Warren Rusche, especialista en manejo de feedlots de la South Dakota State University Extension, ha compartido cuatro recomendaciones clave para productores y técnicos. Estas sugerencias se centran en un abordaje multifacético que busca minimizar la población de moscas y sus efectos negativos.
Estrategias para el control de la parasitosis bovina
La primera medida fundamental es la sanidad. Las moscas prosperan en ambientes insalubres, y las moscas de los establos se reproducen en mezclas de alimento derramado y estiércol. Esto implica que los puntos críticos pueden ser los comederos, las áreas de almacenamiento de alimento o debajo de los cercos. Las zonas húmedas combinadas con alimento, estiércol o suelo son propicias para su desarrollo. La limpieza y el raspado regular de los corrales son esenciales para prevenir una alta proliferación de moscas. Además, las moscas de los establos buscan áreas sombreadas durante las horas de mayor calor, por lo que eliminar la vegetación leñosa alrededor de los corrales y las zonas de sombra cerca de los comederos puede reducir sus refugios.
En segundo lugar, el control químico ofrece una opción complementaria. La aplicación de productos pour-on puede ser útil contra algunas especies de moscas, aunque para las moscas de los establos, que se alimentan principalmente de las patas delanteras de los animales, la cobertura total puede ser un desafío. Las pulverizaciones directas sobre los animales pueden proporcionar un alivio temporal. Los aerosoles para instalaciones pueden ser más efectivos, especialmente si no es posible eliminar todos los espacios sombreados que sirven de refugio a las moscas. Los tratamientos pour-on que contienen 5% de permetrina han demostrado una eficacia del 87% al 100% contra moscas de los cuernos y de la cara. Otros productos pour-on con lambda-cihalotrina presentan una eficacia superior al 90% contra moscas de los cuernos. También se pueden considerar caravanas insecticidas o dispositivos de aplicación de polvo, según la operatividad de cada establecimiento.
Una tercera estrategia es la implementación de medidas de control biológico. Es posible combatir estas plagas utilizando avispas parasitoides, que depositan sus huevos en las pupas de las moscas. Una cantidad suficiente de estas avispas puede reducir el número de moscas adultas al retrasar el pico de la población. Este método no debe considerarse una solución rápida, sino parte de un enfoque integrado a largo plazo para el control de moscas en feedlots o corrales. Al considerar esta opción, es recomendable trabajar con un proveedor que pueda suministrar la especie adecuada y brindar información sobre cómo gestionar la liberación de manera exitosa.
Finalmente, los aditivos en el alimento representan una cuarta vía para el control de la parasitosis bovina. Existen varios aditivos desarrollados para su uso en bovinos a pastoreo que actúan como repelentes o reguladores del crecimiento de insectos. Si se considera un comedero con un componente larvicida o regulador del crecimiento de insectos, es fundamental verificar la etiqueta para conocer su espectro de acción. La adición de ajo a las mezclas minerales también ha sido promovida como un repelente potencial. Aunque la investigación es limitada, un estudio realizado en Canadá reportó una reducción en el número de moscas en bovinos en pastoreo con una tasa del 2% de ajo. Si bien no ha sido probado en corrales de engorde, podría ser una opción a considerar dentro de un sistema de manejo integrado.
FUENTE: Farm Progress - Animal Health