Nutrición

¿Cuánto influye la alimentación de la vaca en el futuro productivo de sus terneros?

Investigaciones del INTA demuestran cómo decisiones de manejo nutricional sobre la vaca puede impactar directamente en la producción ganadera.

27 de octubre de 2026 - 13:28

¿Es posible que la alimentación de una vaca durante la gestación determine el rendimiento productivo de sus terneros durante toda su vida? La respuesta es sí. Y lejos de tratarse de una suposición, existen investigaciones que demuestran cómo las decisiones nutricionales sobre las madres pueden impactar directamente en el futuro de la producción ganadera.

Así lo destacan especialistas del INTA Cuenca del Salado, Buenos Aires, quienes estudian un fenómeno conocido como programación fetal, mediante el cual la nutrición materna durante la preñez condiciona el desarrollo del feto y puede generar efectos a largo plazo sobre el crecimiento, la calidad de carne, la fertilidad y la respuesta inmunológica de los animales.

“Hoy existen suficientes evidencias que indican que la nutrición de la vaca durante la gestación es de gran importancia porque condiciona el desarrollo del feto y puede tener efectos a largo plazo sobre la sanidad, el desarrollo reproductivo y la calidad de carne”, explicó Sebastián Maresca, especialista de la Estación Experimental Agropecuaria Cuenca del Salado del INTA.

Menos alimento, menos kilos al destete de los terneros

Uno de los principales resultados de las investigaciones permite dimensionar el impacto que pueden tener las restricciones nutricionales sobre los indicadores productivos.

En ensayos realizados en la Chacra Experimental Manantiales, ubicada en Chascomús, los investigadores evaluaron vacas que recibieron apenas el 50% de sus requerimientos nutricionales durante la gestación.

¿Los resultados? Los terneros nacieron con aproximadamente 2 kilos menos, registraron menores ganancias de peso durante la lactancia y llegaron al destete con una diferencia cercana a los 10 kilos, en comparación con aquellos provenientes de madres correctamente alimentadas.

Se trata de una diferencia que cobra relevancia al analizar la cantidad de kilos de ternero producidos por hectárea y el resultado económico de los establecimientos de cría.

Según Maresca, estas situaciones tienen especial importancia en Argentina, donde las restricciones nutricionales suelen coincidir con el invierno, cuando disminuyen tanto la disponibilidad como la calidad del forraje.

Frente a este escenario, los trabajos también demostraron que la suplementación proteica durante el último tercio de la gestación puede mejorar el crecimiento posterior de los terneros.

Si bien esta práctica no necesariamente modifica el peso al nacimiento, los hijos de vacas suplementadas pueden alcanzar entre 7 y 9 kilos adicionales al destete.

¿Qué pasa con la calidad de carne?

El impacto de la programación fetal no termina en la balanza. Las investigaciones también muestran que la nutrición de la vaca gestante influye sobre la composición corporal y las características de la carne que producirán sus descendientes.

Esto se explica porque durante la gestación se forman la mayor parte de las fibras musculares y comienza el desarrollo de las células grasas. Por lo tanto, una alimentación deficiente en esta etapa puede comprometer el desarrollo muscular y afectar las características del producto final.

En este sentido, distintos trabajos realizados en bovinos indican que la suplementación proteica y el acceso a pasturas de mejor calidad durante la preñez favorecen el desarrollo muscular, incrementan el rendimiento al gancho y pueden mejorar la terneza de la carne.

De esta manera, las decisiones que se toman durante la gestación adquieren relevancia no solamente para los criadores, sino también para los restantes eslabones de la cadena de ganados y carnes.

La fertilidad también está en juego

Otro aspecto que destacan los especialistas del INTA es la relación entre la alimentación materna y el futuro reproductivo de las hembras.

“El desarrollo de los órganos reproductivos ocurre principalmente durante el primer tercio de la gestación”, explicó Maresca, al señalar que una restricción nutricional en esa etapa puede reducir la reserva folicular ovárica de las futuras vaquillonas.

¿Y qué sucede durante los últimos meses de preñez? También existen oportunidades de mejora.

“Existen evidencias de que la suplementación durante el último tercio de la preñez permite obtener hembras más pesadas al destete y al inicio del servicio, además de mejorar los índices de preñez”, indicó Sebastián López Valiente, citado en el informe del INTA.

Estos resultados ponen sobre la mesa la importancia de contemplar el manejo nutricional de las madres dentro de las estrategias orientadas a mejorar la eficiencia reproductiva de los rodeos.

Más nutrición, mejores defensas

La sanidad es otro de los puntos centrales de las investigaciones. Y es que el estado nutricional de la vaca durante la gestación puede influir sobre la capacidad de respuesta de sus terneros frente a distintas enfermedades.

De acuerdo con los especialistas, la alimentación materna interviene en la producción y calidad del calostro, el desarrollo intestinal de los recién nacidos y la capacidad de absorción de anticuerpos.

En consecuencia, los terneros provenientes de vacas que atravesaron restricciones nutricionales pueden presentar una mayor predisposición a enfermedades respiratorias y digestivas.

A esto se suma otro aspecto relevante: cuando las deficiencias alimentarias se presentan en vaquillonas de primer parto, sus terneros pueden tener una menor capacidad para producir calor inmediatamente después del nacimiento.

Esta situación incrementa la vulnerabilidad frente al estrés por frío y refuerza la importancia de anticiparse a las condiciones ambientales y nutricionales que enfrentan los rodeos durante el invierno.

El desafío para la ganadería argentina

En buena parte de los sistemas de cría del país, la segunda mitad de la gestación coincide con el período invernal y la menor disponibilidad de forraje.

En algunos establecimientos, las restricciones nutricionales forman parte de estrategias destinadas a reducir los costos de alimentación. En otros, responden a limitaciones propias de la oferta forrajera.

Sin embargo, los resultados difundidos por el INTA plantean la necesidad de evaluar estas decisiones con una mirada más amplia, contemplando no solamente el estado corporal de la vaca y su capacidad de volver a quedar preñada, sino también sus posibles consecuencias sobre la próxima generación de animales.

En este marco, el asesoramiento veterinario y la planificación nutricional adquieren un papel estratégico para identificar los momentos críticos de la gestación y definir alternativas de manejo acordes con las características de cada establecimiento.

Si bien todavía existen interrogantes sobre los mecanismos biológicos involucrados y la magnitud de su impacto económico, las investigaciones avanzan en una dirección concreta: demostrar que la eficiencia de los sistemas de cría comienza mucho antes del nacimiento del ternero.

La conclusión es clara: alimentar correctamente a una vaca gestante no solo implica invertir en su desempeño reproductivo, sino también en el potencial productivo, sanitario y reproductivo de la próxima generación del rodeo.

FUENTE: INTA

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