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Epidemiología

EEUU y el desafío de enfrentar la influenza aviar en bovinos lecheros

El USDA APHIS identificó nuevos casos de influenza aviar en lechería, esta vez en Washington. Es el único país del mundo con un brote comercial sostenido y transmisión activa en vacas.

Por Redacción de MOTIVAR 18 de octubre de 2026 - 09:00

La expansión de la influenza aviar altamente patógena (IAAP) en ganado lechero sumó un nuevo capítulo regulatorio y epidemiológico. El Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas (APHIS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó la presencia del virus en dos rodeos de bovinos lecheros en el estado de Washington.

La detección, anunciada oficialmente el 8 de octubre de 2026, marca el ingreso del patógeno a la ganadería de producción de dicha región. Esto consolida a los Estados Unidos como el único país del mundo con un brote comercial sostenido y transmisión activa de esta enfermedad en vacas, un desafío sanitario que el resto del planeta observa con extrema atención.

Un positivo de influenza aviar que evadió los controles de rutina

La identificación del subtipo H5 clado 2.3.4.4b se realizó mediante pruebas de biología molecular (PCR) en los Laboratorios Nacionales de Servicios Veterinarios de APHIS. Lo alarmante del caso en Washington radica en la dinámica de detección: ambas explotaciones habían arrojado resultados negativos en la vigilancia rutinaria previa bajo la Estrategia Nacional de Análisis de Leche.

Sin embargo, los rodeos debieron someterse a análisis específicos tras manifestar signos clínicos compatibles con la enfermedad, como caídas abruptas en la producción y cuadros de mastitis. Con estas incorporaciones, la influenza aviar en ganado de leche ya acumula infecciones en 19 estados del país desde el inicio de la crisis en marzo de 2024. Actualmente, estados como California (38 rebaños), Washington (12 rebaños) y Colorado (10 rebaños) encabezan las estadísticas de afectación.

El contraste epidemiológico con el resto del mundo

La realidad norteamericana contrasta fuertemente con la situación del resto del continente y del mundo, donde no existe transmisión comercial activa en bovinos. En América Latina, organismos como el SENASA en Argentina mantienen una estricta vigilancia activa que ha limitado el virus H5N1 exclusivamente a aves (comerciales y silvestres) y a mamíferos marinos, reportando cero casos en ganado vacuno.

Incluso en Europa, la única alerta ganadera registrada consistió en un hallazgo aislado de anticuerpos en una granja de los Países Bajos. A diferencia de los masivos brotes en EE. UU., en el caso neerlandés no se detectó virus activo circulando en el rodeo; los animales manifestaron síntomas leves tras un contagio incidental provocado por gatos de la granja que habían consumido aves silvestres infectadas.

Blindaje intrapredial y asistencia financiera

Ante este panorama, el USDA ratificó que las detecciones en Washington no alterarán su estrategia de erradicación, posicionando a la bioseguridad estricta como el único pilar capaz de frenar la diseminación interpredial. Las recomendaciones oficiales para los productores lecheros exigen ahora un blindaje total: restringir el acceso solo a personal esencial, desinfectar vehículos y equipos diariamente, y obligar al uso de mamelucos y botas exclusivas para el manejo del rodeo. Asimismo, se instruye aislar de forma estricta a cualquier animal nuevo y mantener alejadas a las aves silvestres y plagas.

Para amortiguar el impacto económico de estas medidas, el gobierno estadounidense mantiene líneas de asistencia financiera destinadas a los productores afectados. Este apoyo económico está diseñado para cubrir desde la planificación logística de la bioseguridad y los costos de los diagnósticos veterinarios, hasta la compra de Equipos de Protección Personal (EPP), la compensación por la eliminación de leche contaminada y las pérdidas netas en la producción diaria.

Inocuidad alimentaria y el foco en el riesgo ocupacional

A pesar de la gravedad del escenario veterinario, las autoridades sanitarias llevaron tranquilidad a los mercados de consumo. El APHIS y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aseguraron que el suministro comercial de leche es completamente seguro. El sistema exige por ley desviar o destruir la leche de vacas enfermas, garantizando que solo el producto de animales sanos ingrese a la cadena. Además, la FDA reiteró que el proceso industrial de pasteurización inactiva eficazmente el virus.

Por su parte, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) mantienen bajo el riesgo de zoonosis para la población general. El verdadero peligro de este escenario se concentra en la exposición ocupacional. De acuerdo con las guías de los CDC, los trabajadores de lecherías, avicultores y el personal veterinario son los eslabones con mayor riesgo. Para las tareas de alta exposición —como el contacto con secreciones o leche cruda en granjas afectadas— se exige hoy el uso riguroso de mamelucos impermeables, antiparras y respiradores de alta protección, intentando contener un virus que no deja de desafiar los manuales de la medicina veterinaria global.

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