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Lechería

La salud podal como indicador integral del bienestar animal en vacas lecheras

Las rengueras son uno de los trastornos más frecuentes y costosos de la producción moderna: afectan simultáneamente la salud, la productividad, la reproducción y, fundamentalmente, el bienestar de los animales.

Por MV. Dr. Enrique Pofcher - APROCAL 18 de octubre de 2026 - 09:00

La producción lechera moderna ha experimentado una profunda transformación durante las últimas décadas. La intensificación de los sistemas productivos, la mecanización de los procesos, el desarrollo de tecnologías de monitoreo y la incorporación de genética de alto mérito productivo han permitido alcanzar niveles de producción de leche que eran impensados años atrás.

Sin embargo, estos avances también han generado nuevos desafíos sanitarios y de manejo que afectan directamente la salud y el bienestar de las vacas lecheras.

En la actualidad, la eficiencia productiva ya no puede evaluarse únicamente a partir de la cantidad de litros de leche producidos por vaca o por hectárea.

Los consumidores, la industria láctea, los organismos regulatorios y la comunidad científica demandan sistemas de producción capaces de garantizar elevados estándares de bienestar animal, sustentabilidad y responsabilidad social.

En este contexto, la salud de los animales constituye un componente esencial para evaluar la calidad integral de los sistemas productivos.

Dentro de las enfermedades que afectan a los rodeos lecheros, las patologías podales ocupan un lugar de especial relevancia. Las rengueras constituyen uno de los trastornos más frecuentes y costosos de la producción lechera moderna, ya que afectan simultáneamente la salud, la productividad, la reproducción y, fundamentalmente, el bienestar de los animales.

A diferencia de otras enfermedades productivas, las afecciones podales presentan una característica particular: son muy dolorosas. Por eso, la renguera trasciende el ámbito estrictamente productivo y económico para convertirse en un problema central de bienestar animal. Una vaca con dolor, al caminar puede presentar dificultades para desplazarse hacia los comederos, bebederos y áreas de descanso, modificar su comportamiento y desarrollar alteraciones fisiológicas que afectan negativamente su calidad de vida.

Enrique Pofcher, especialista en podología bovina y vicepresidente de APROCAL.

Enrique Pofcher, especialista en podología bovina y vicepresidente de APROCAL.

El concepto de bienestar animal ha evolucionado significativamente desde mediados del siglo XX. Inicialmente, se encontraba asociado principalmente a la ausencia de hambre, sed y enfermedad. Con el avance de la investigación científica, se comprendió que el bienestar animal es un fenómeno mucho más complejo que involucra aspectos físicos, fisiológicos y emocionales. Actualmente se reconoce que los animales son seres sintientes capaces de experimentar estados negativos, como dolor, miedo, frustración y sufrimiento, pero también estados positivos, como confort y tranquilidad.

Diversos estudios han identificado a las enfermedades podales como uno de los principales problemas de bienestar en los sistemas lecheros modernos (Thomsen et al, 2023). La prevalencia de vacas rengas puede variar ampliamente según el sistema de producción, las condiciones de manejo y los criterios diagnósticos utilizados. Estas diferencias reflejan la influencia que tienen los factores ambientales y de manejo sobre la presentación de las enfermedades podales.

Entre las principales lesiones se encuentran la dermatitis digital, úlceras de suela, úlceras de pinza y la enfermedad de la línea blanca (Solano et al. 2016).

El aumento de la carga animal, la permanencia prolongada sobre superficies de hormigón, las largas distancias recorridas hacia las salas de ordeño, los excesivos tiempos de espera y determinados desafíos nutricionales asociados a dietas de alta densidad energética pueden favorecer la aparición de patologías podales.

En este contexto, la podología bovina ha dejado de ser una actividad exclusivamente correctiva para convertirse en una disciplina estratégica dentro de los programas de salud y bienestar animal.

El monitoreo sistemático de la locomoción, la identificación y tratamiento temprano de las lesiones, la implementación de programas preventivos y la mejora de las condiciones ambientales y de manejo constituyen herramientas fundamentales para reducir el dolor, mejorar el bienestar y aumentar la longevidad de las vacas.

Dolor asociado a las enfermedades podales

Las patologías podales pueden afectar estructuras altamente inervadas y vascularizadas del pie bovino, provocando respuestas inflamatorias locales y sistémicas que desencadenan complejos mecanismos neurofisiológicos (Herzberg et al. 2020)

Estos procesos pueden generar dolor agudo en el momento de la lesión y, cuando se mantienen durante períodos prolongados, favorecer el desarrollo de alteraciones en los mecanismos de percepción del dolor.

Desde un punto de vista evolutivo, el dolor constituye un mecanismo adaptativo cuya función principal es proteger al organismo frente a lesiones reales o potenciales. Cuando un tejido resulta dañado, se activan receptores especializados, denominados nociceptores, capaces de detectar estímulos mecánicos, térmicos o químicos que pueden comprometer la integridad de los tejidos. Sin embargo, cuando el estímulo nociceptivo persiste durante períodos prolongados, como puede ocurrir en determinadas enfermedades podales, la respuesta inicialmente protectora puede convertirse en una fuente importante de sufrimiento.

La salud podal no debe ser considerada sólo como un indicador individual.

La salud podal no debe ser considerada sólo como un indicador individual.

Uno de los hallazgos relevantes de la investigación sobre dolor y bienestar animal es que las vacas con renguera pueden desarrollar hiperalgesia. Es decir, una respuesta exagerada frente a estímulos que normalmente provocan una respuesta dolorosa de menor intensidad (Herzberg et al. 2020).

Hay trabajos que demuestran que las vacas rengas presentan umbrales nociceptivos menores que los animales sanos y que esta alteración puede persistir durante un período prolongado tras el tratamiento de determinadas lesiones podales (Whay et al. 1998). La inflamación asociada a una lesión puede producir modificaciones en los nociceptores localizados alrededor del tejido afectado.

Estos receptores pueden comenzar a responder de manera exagerada frente a estímulos de menor intensidad.

Este fenómeno se conoce como sensibilización periférica. Desde el punto de vista clínico, este mecanismo ayuda a explicar por qué algunas vacas pueden manifestar signos importantes de dolor incluso cuando la lesión observada parece relativamente pequeña.

Acerca del autor

Enrique Pofcher es médico veterinario graduado de la UNLP; Doctor en Ciencias Veterinarias (UNLP); especialista en Podología Bovina; Miembro de la Comisión de Bienestar Integral y vicepresidente de la Asociación Pro Calidad de la Leche y sus Derivados (APROCAL).

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