La producción ovina en Santa Cruz atraviesa un escenario complejo, con un stock actual de 2 millones de ovinos, lo que representa una reducción significativa respecto a los 6 millones que supo tener la provincia. Esta disminución se atribuye a una combinación de factores productivos que impiden la recuperación de la actividad, a pesar de precios favorables en el mercado de carne y lana.
Históricamente, la majada santacruceña sufrió golpes severos. La erupción del volcán Hudson en 1991 provocó la pérdida de entre 1,5 y 2 millones de ovejas. Posteriormente, la "nevada del siglo" de 1995 causó la muerte de entre 500.000 y 1 millón de animales. Aunque hubo una recuperación parcial impulsada por la Ley Ovina, el crecimiento se detuvo nuevamente.
En los últimos años, el impacto del clima ha sido determinante. La provincia experimentó 4 años de sequías extremas en los últimos 6, generando un daño considerable en la producción. Si bien las lluvias recientes ofrecieron un alivio, dejaron secuelas en las majadas, con bajas señaladas por el deterioro de las madres. El invierno actual presenta nuevos desafíos, con zonas afectadas por la nieve que dificultan el acceso y la provisión de alimento a los animales, según lo expresado por César Guatti, productor y dirigente de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS).
Competencia y predadores en la producción ovina
A los fenómenos climáticos se suman problemas estructurales que afectan la producción ovina. La actividad en Santa Cruz es extensiva y depende de los pastizales naturales, donde el guanaco se ha convertido en un fuerte competidor. Se estima que hay más de 2 millones de guanacos en la provincia, una población que priva a las ovejas de su recurso natural, obligando a los productores a reducir el número de animales para evitar la degradación del campo.
Los predadores también generan pérdidas importantes. El zorro y el puma causan mortalidad en las majadas. César Guatti señaló que los campos que quedan fuera de producción terminan funcionando como refugio para estos animales y para plagas, afectando a los establecimientos vecinos que sí mantienen la actividad.
Estrategias para los ovinos
A pesar de los desafíos, los mercados muestran valores favorables para la carne y la lana. El cordero alcanzó este año cerca de U$S 5 por kilo gancho, un precio que Guatti calificó como "muy bueno". La lana presenta una dispersión de precios, desde U$S 2,50 y U$S 3 hasta U$S 8 para las calidades más finas. Sin embargo, los altos costos en dólares en la Patagonia impiden que muchos establecimientos aprovechen plenamente esta oportunidad, afectando especialmente a pequeños y medianos productores.
Para revertir el proceso de despoblamiento rural y recuperar la rentabilidad, César Guatti propone intensificar la producción mediante áreas bajo riego y suplementación estratégica. El objetivo es transformar las explotaciones extensivas en semi-intensivas para mejorar la receptividad de los campos. Además, la FIAS reclama herramientas financieras y un avance en el control del guanaco. La faena de 10.000 guanacos el año pasado es insuficiente, considerando que nacen más de 200.000 anualmente.
Con 2,1 millones de ovejas, lejos de los 6 millones históricos, Santa Cruz enfrenta el desafío de consolidar los establecimientos en marcha y recuperar aquellos que cayeron en abandono. La Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz considera que la producción ovina tiene futuro, pero requiere condiciones adecuadas para crecer y sostener la ocupación territorial.
FUENTE: Bichos de Campo