Las proyecciones iniciales para la campaña gruesa 2026/27 indican un panorama desafiante para la siembra de maíz. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) presentó sus estimaciones, señalando una posible reducción en el área destinada a este cereal. Factores como el fenómeno de el Niño y el aumento de los costos productivos influyen en las decisiones de los productores.
La BCR prevé una disminución del 7,3% en la superficie de maíz, lo que equivale a unas 600.000 hectáreas menos respecto al ciclo anterior. Esta reducción llevaría el área total a 10,4 millones de hectáreas, con una producción estimada en 66 millones de toneladas. De concretarse, sería la segunda mayor siembra histórica del cultivo.
A pesar de la ventaja de perfiles de suelo cargados de agua y pronósticos de lluvias abundantes a partir de octubre por un fenómeno de el Niño fuerte, el cultivo de maíz enfrenta desafíos significativos. El resurgimiento de la plaga de la chicharrita y el incremento de los costos productivos, especialmente los combustibles y fletes, desincentivan la siembra, particularmente en zonas alejadas de los puertos.
Factores que inciden en el área de maíz
El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario destaca que el costo de los fletes es un factor crítico para los productores que se encuentran a más de 400 km de los puertos, donde no existen opciones de consumo local. A esto se suma el gasto adicional para el control de la chicharrita, que en regiones como Chaco puede implicar una inversión de US$ 55 por hectárea para 5 aplicaciones.
Productores del norte del país señalan que, bajo este escenario, la rentabilidad del maíz es la más baja de los últimos 10 años. Aunque los técnicos conocen las estrategias para tratar la plaga, el aumento de los fletes y los ajustes a la baja en los rindes del norte impactan negativamente. En La Pampa también se anticipan recortes, mientras que Córdoba y Santa Fe buscarían mantener los niveles de implantación, aunque la chicharrita representa una amenaza en el norte de ambas provincias. En la franja este de la región pampeana, especialmente en Buenos Aires, el temor a excesos hídricos por napas altas podría reducir el área.
Oportunidad para la soja
Las hectáreas que dejaría el maíz se trasladarían a la soja, cuya superficie sembrada aumentaría un 3,7% en comparación con la campaña previa, alcanzando los 16,7 millones de hectáreas. La producción proyectada para la oleaginosa se ubica en 48 millones de toneladas, marcando un cambio en la tendencia de retroceso de su área de siembra. La entidad bursátil estima este volumen sobre la base de un área no cosechable y un rendimiento promedio de 29,1 quintales por hectárea.
FUENTE: Clarin Rural